PERDIDA. LA ASOMBROSA AMY 47 EDICION FESTIVAL DE SITGES.PARTE 3 47 EDICION FESTIVAL DE SITGES.PARTE 2. 47 EDICION FESTIVAL DE SITGES.PARTE 1
21 de octubre de 2014
LA ASOMBROSA AMY

En 1956, Alfred Hitchcock dirigía “Falso culpable”, película que se distinguía de otras de su filmografía al interesarse más por describir las consecuencias dramáticas derivadas del suspense que por desarrollar el propio suspense en sí. Lo hacía alrededor de una de sus figuras favoritas, la del acusado erróneo, y en aquella ocasión, también sobre su la figura de su esposa, a la que Hitchcock apuntaba como verdadera victima de las secuelas no penales y sí psicológicas de la falsa incriminación y, especialmente, de la insoportable presión social a la que tuvo que hacer frente. Con la mirada perdida y el gesto petrificado de Vera Miles en los planos finales de “Falso Culpable”, Hitchcock venía a decirnos que la privación de libertad está más allá de unos barrotes y una condena a cumplir.

Multipliquemos la agresividad de la sociedad pública de antaño (mitad de los años 50) por la de ahora, con la depravación progesiva de la prensa escrita y audiovisual, la inercia colectiva conforme a las corrientes de opinión y la difusión instantánea de información (manipulada o no) por las redes móviles, para entender así la gigantesca pesadilla a la que debe enfrentarse Nick Dunne (Ben Affleck) en “Perdida” cuando su asombrosa esposa Amy (Rosamund Pike) desaparece y él es señalado furiosamente como culpable de asesinato.

A diferencia del Hitchcock de “Falso Culpable” y pese a tener un armamento entero cargado de munición para poder elaborar su discurso alrededor de los poderosos daños humanos provocados por los intereses mediáticos y el linchamiento social en el siglo XXI, Fincher elige decantarse por la intriga, y la investigación policial  antes que por el drama humano. Y otra más, prefiere revertir la figura femenina protagonista de Santo Mártir a Maquiavelo, lo cual nos indica, que más que aprovechar las posibilidades que otorgaba el subtexto del best-seller escrito por Gillian Flynn (como modificamos nuestros comportamientos para condicionar la opinión pública, la facilidad de la prensa amarilla para alterar un discurso que previamente ha defendido a capa y espada) se ha concentrado en ser incondicionalmente fiel (algo nada inusual en la carrera de Fincher) al thriller conyugal derivado de la novela original. Más cuando ha sido la propia escritora de “Perdida”, Gillian Flynn, la encargada de elaborar un guión que apenas se aparta un milímetro de su obra principal. 

Descartada así, la posibilidad de dinamitar la hipocresía de medios de comunicación y sociedad o por qué no, de tu propia persona, el punto de mira de esta adaptación cinematográfica es único y concluyente; la identidad del otro en las relaciones de pareja. Una perversa y caústica vuelta de tuerca a la fingida felicidad del matrimonio explorada a través de piruetas narrativas y cerradas curvas argumentales en las que se alternan voces en off con flashbacks de dudosa veracidad, cambios de puntos de vista y violentos giros de guión protagonizados por dos seres adustos y antipáticos. Clasistas, artificiales y enamorados de la apariencia. El thriller del antiromance. 
Es ese ejercicio de contorsionismo con el que Flynn expuso su retorcida historia a sus numerosos lectores y la sarcástica y manipulada historia de amor entre hombre y mujer jugando a ser felices el principal interés de Fincher para con el espectador. Como ya es habitual en un creador que ha sido capaz de inventar muchas de las señas de identidad del thriller moderno, la adaptación formal de la obra de Flynn se situa entre la suficiencia y lo modélico. La fotografía fría y oscura de Jeff Cronenweth sumada a la música envolente y de Trent Reznor y Atticus Ross y el suave deslizar del objetivo de Fincher convierten lo que era un thriller a priori complejo y sinuoso para el lenguaje cinematográfico en un producto asequible y sobrio en manos del director norteamericano. El fondo, sin embargo parece algo más discutible. Abandonado Fincher a la escritura de Gillian Flynn, lo que en la novela suponía un relato de intriga movido por el desencanto del afecto,las ilusiones rotas,la ingenuidad sentimental mancillada, en la cinta es la naturaleza embustera y pérfida de sus pareja protagonista la que alimenta el relato, quedando relegado a escasas pinceladas lo acertado de ese incisivo estudio sobre hasta donde hay que ceder o hasta que punto debes moldear tu persona para lograr la felicidad de quien comparte tu cama. 

Gana el thriller, sí, con esos intrincados volantazos, ese jugar al despiste con la audiencia y esa Rosamund Pike desatada y furibunda en el tramo final de la cinta que hacen que sobrellevemos los más de 145 minutos de metraje sin que tengamos mucho tiempo para pensar por qué carajo se han enamorado tan rápido esos dos seres humanos (hay escasas muestras de cariño mutuo en pantalla) o por qué Ben Affleck y Neil Patrick Harris parecen elecciones de casting mejorables. Pero lo que debemos preguntarnos es cómo una adaptación tan devota de la novela original puede perder gran parte de su esencia en el camino.
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14 de octubre de 2014
SITGES 2014. Y PARTE III.

Día 6: Superhéroes a la española, Lola Dueñas aterradora y un Banderas autómata.

En nuestro penúltimo día en Sitges decidimos bajar el ritmo para poder afrontar con fuerza la recta final del festival que ofrecerá grandes títulos en su jornada de Viernes. Es Jueves, sigue luciendo un sol de excepción en la costa catalana y nos dirigimos al Hotel Melía Sitges no para comenzar la jornada con una película, sino con una presentación de muchas otras que vendrán. Zeta cinema, la “Marvel” española se reúne alrededor del Auditori del festival para anunciar sus futuras adaptaciones de comics a la gran pantalla y desvelar alguna que otra sorpresa. Contemplamos un apabullante adelanto de imágenes de la película animada de “Mortadelo y Filemón” dirigida por Javier Fesser, vemos un tráiler de “Anacleto, agente secreto” con Imanol Arias, Quim Gutierrez, Berto Romero o Carlos Areces, que ejerce de maestro de ceremonias de esta pequeña gala de presentación y conocemos en primicia que Javier Ruiz Caldera, director de la citada “Anacleto” se encargará también de dirigir el esperado salto a la pantalla de “Superlopez”. Como todavía no se conoce el actor que encarnará a este superhéroe cañi por lo que Zeta Cinema se limita a anunciar quienes serán los guionistas de la cinta, que no son otros que Borja Cobeaga y Diego San Jose, dupla escritora de moda gracias a “Ocho apellidos vascos”. 
Inmediatamente después de ese avance de producciones españolas, somos testigos de la subida al escenario del belga Fabrice Du Welz, viejo conocido del festival gracias a títulos como la alucinante “Calvario” para presentar una de las dos cintas con las que ha acudido a Sitges en esta edición. Acompañado por Lola Dueñas, feliz por haber completado su primer papel internacional, Du Welz da paso a la proyección de su película “Alleluia” (Fabrice du Welz, Belgica, Francia), una historia de amor loco, sumiso y celoso entre dos personajes completamente entregados y perturbados. Adaptando la historia real de los conocidos asesinos de la luna de miel, que ya fue llevada al cine por Leonard Kaslte en 1970 y posteriormente por Arturo Ripstein en “Profundo Carmesí”.
Du Welz divide su historia en cuatro capítulos, todos ellos titulados con nombres de mujer y que corresponden al in crescendo de locura, pasión y muerte entre sus dos protagonistas, Michel (Laurent Lucas, actor fetiche del director) y Gloria (una arrolladora y aterradora Lola Dueñas). Rodada de un modo agresivo e incluso antiestético, con abuso de primeros planos, e impregnada por una atmósfera insana y opresiva, Du Welz logra transmitir los violentos impulsos sexuales y homicidas de sus personajes así como la sensación de fragilidad y tragedia en sus comportamientos. Incluso, hay tiempo para que reluzcan esos momentos de inesperada extravagancia comunes en el cine del realizador belga, como ver a Dueñas cantar una canción antes de hacer pedazos a una de sus víctimas o un baile desnudo alrededor de un fuego que sirven para aumentar las dosis de demencia de una película que incomoda y remueve en la butaca. La creíamos candidata al premio gordo del festival pero finalmente se fue de vacío.
El que no se fue de vacío a pesar de que su película a pocos premios va a poder optar, fue Antonio Banderas, reconocido con el Gran Premio Honorífico del Festival y que presentaba en persona su último trabajo como actor y productor, “Autómata” (Gabe Ibañez, Bulgaria, España), una suerte de “Blade Runner” y “Yo Robot” que introduce los eternos dilemas inherentes a la ciencia-ficción con robots/autómatas y a la que a pesar de su esmerado diseño de producción se le notan a leguas las carencias de presupuesto. La cinta es esforzada y bienintencionada pero carece de fuerza e interés en una trama manida y llena de lugares comunes del género, algo de lo que se contagia un Antonio Banderas, en el que no será, precisamente, uno de los mejores papeles de su carrera homenajeada en el Festival. Por cierto, también sale Melanie Griffith, casi irreconocible debido a su última cirugía facial. 
Día 7: I am the walrus 

A pesar de quedar un par de jornada más de festival es nuestro último día en Sitges, de ahí que decidamos no perdernos el último trabajo de Kevin Smith, el cual se proyectará en el Auditori del Hotel Melia cuando ya no estemos en Sitges, para lo cual acudimos a otro de las sedes del Festival, el Cine Retiro para adelantarnos a la jugada y ver en sesión matinal, “Tusk” (Kevin Smith, EEUU). Todavía no he podido sacar de mi cabeza las imágenes de “Tusk”, película bizarra, grotesca y cachondisima basada en un caso real narrado por Smith y su colega Scott Mosier en su podcast personal “Smodcast”. De ahí que Smith haya escrito a los personajes de “Tusk” como si de ellos mismos se tratasen; un par de jóvenes, que interpretan Justin Long (Wallace) y el niño de “El Sexto Sentido”, Haley Joel Osment (Teddy), que realizan un podcast sobre gente friki. Wallace viajará a Canadá para entrevistarse con uno de esos frikis, pero sus planes se tuercen, teniendo que improvisar sobre la marcha y acabando en la cabaña de un viejo canadiense amante de las morsas.
“Tusk” es, posiblemente, uno de los trabajos mejor ejecutados de Smith, repleta de mala uva e imágenes y situaciones salvajisimas. Tiene un ritmo excelente, largos gags en forma de monólogos, cameos de actores que nunca creerías y un villano fabuloso, Michael Parks, que continúa su idilio con Kevin Smith, tras ganar el premio a Mejor Actor en Sitges 2011 por su anterior colaboración, la muy comentada “Red State”. Una película que dará que hablar y que esperamos consiga distribución en nuestro país. 
Todavía alucinados por la bestialidad ofrecida por Kevin Smith, nos metemos de lleno en una comedia que provocó las mayores carcajadas del Festival. “What we do in the shadows” (Taika Waititi, Jermanie Clement, Nueva Zelanda) es un falso documental o mockumentary sobre 4 vampiros que comparten piso y tareas del hogar. Creada por los responsables de la serie “Flight of the Conchords”, es sin duda la comedia más hilarante, absurda y genial de esta edición de Sitges. Ver a los cuatro vampiros viendo puestas de sol en youtube o rogando que les inviten, como buenos vampiros que son, a entrar a discotecas, son algunos ejemplos de los inspiradísimos gags que contiene “What we do in the shadows” que merecidamente consiguió el premio del público.

La siguiente película fue “It Follows” (David Robert Michell, EEUU), una de los títulos de la competición oficial que más ha dado y está dando que hablar una vez finalizado el Festival. 
Una película que no encajé demasiado bien durante su proyección, aunque hay que reconocer que genera debate y reflexiones posteriores a su visionado. Cuenta la historia de una chica (Maika Monroe, a la que también vimos en “The Guest”) que tras tener un lío de una noche con otro chico empieza a notar la presencia de gente que le persigue. Avisada por el chico de que al tener relaciones con él ha empezado su infortunio, deberá mantener sexo con otra persona para lograr desprenderse de la maldición en forma de peligrosas apariciones fantasmales. Con una dirección muy sugestiva y misteriosa, esta especie de “Pesadilla en Elm Street” que sustituye el sueño por el sexo, cuenta con pocos alardes, escasa trama argumental y unas imágenes que transmiten sensación de inquietud, la propia que tienen sus adolescentes protagonistas en pleno paso de la adolescencia y la madurez. Inquieta sí, pero también importuna por los vacíos de su desarrollo. Yo la titularía “el sífilis del mal”. 
Para finalizar nuestro Sitges, nos acomodamos en la butaca para comprobar si las buenas críticas recibidas en San Sebastian por la coproducción hispano-argentina “Relatos Salvajes” (Damian Szifrón) son ciertas. Con la productora de Almodovar, “El Deseo” tras ella, candidata a optar al Oscar por Argentina y una agresiva campaña de promoción, “Relatos Salvajes” lo tiene todo para triunfar en la taquilla, principalmente por ser un fiel reflejo del ciudadano medio indignado y enfadado, alimentado en su ira por la crisis. También por ser una película ingeniosa, atrevida y capaz de ejecutar esas pequeñas venganzas diarias y cotidianas contra el funcionario remolón, el político caradura o el conductor desobediente a los que todos hemos odiado en algún momento. “Relatos Salvajes” es “Un día de Furia” dividido en diferentes episodios, desiguales en su conjunto pero todos divertidos e incluso terapeúticos. Una válvula de escape a la mala leche contenida por el español de a pié en forma de gran película con excelentes actores (Ricardo Darín o Leonardo Sbaraglia), buena música y un fino guión. Un buen colofón a un festival que como toda celebración que se precie nos ha devuelto la ilusión (si es que alguna vez la perdimos) por disfrutar el cine en pantalla grande rodeado de gente que entiende las películas como el medio de evasión libre, sin límites y popular. Una fantástica experiencia.

PALMARES 47 EDICIÓN FESTIVAL SITGES
Sección Oficial Fantàstic Sitges 47
Premio a la mejor película: I ORIGINS, de Mike Cahill.
Premio especial del jurat: THE BABADOOK, de Jennifer Kent.
Premio a la mejor dirección (patrocinado por Gas Natural Fenosa): CUB, de Jonas Govaerts.
Premio al mejor actor (patrocinat por Autolica – Mercedes Benz): 
Nathan Phillips por THESE FINAL HOURS, de Zak Hilditch.
Koji Yakusho por THE WORLD OF KANAKO, de Tetsuya Nakashima.
Premio a la mejor actriz:
Essie Davis por THE BABADOOK, de Jennifer Kent.
Julianne Moore por MAPS TO THE STARS, de David Cronenberg.
Premio al mejor guión: YOUNG ONES, de Jake Paltrow.
Premio a la mejor fotografía: JAMIE MARKS IS DEAD, de Carter Smith.
Premio a los mejores efectos especiales: THE SIGNAL, de William Eubank.
Premio al mejor cortometraje (patrocinado por Fotogramas): OSCAR DESAFINADO, de Mikel Alvariño. 
Mención especial:
POS ESO, de Sam.
WHAT WE DO IN THE SHADOWS, de Taika Waititi y Jemaine Clement.
A GIRL WALKS HOME ALONE AT NIGHT, de Ana Lily Amirpour.
SPRING, de Justin Benson y Aaron Moorhead.
Gran Premio del Públic (patrocinado por El Periódico de Catalunya) (Sección Oficial Fantàstic en Competició)
Premio a la mejor película (otorgado por votación popular de los espectadors del Festival): WHAT WE DO IN THE SHADOWS, de Taika Waititi y Jemaine Clement.
Premios Sección Oficial Fantàstic Òrbita
Premio a la mejor película: HYENA, de Gerard Johnson.
Premio al mejor director: COLD IN JULY, de Jim Mickle.
Mención especial: ’71, d’ Yann Demange.
Premios Sección Oficial Fantàstic Panorama
Premio al mejor largometraje: THE TREATMENT, de Hans Herbots.
Mención especial: CREEP, de Patrick Brice.
Premios Méliès d’Argent
Premio al mejor largometrajee: GOODNIGHT MOMMY, de Veronika Franz y Severin Fiala.
Premio al mejor cortometraje: AUTUMM HARVEST, de Fredrik S. Hana.
Premios de la Crítica
Premio José Luis Guarner a la mejor película: RÉALITE, de Quentin Dupieux.
Mención Especial de la crítica: GOODNIGHT MOMMY, de Veronika Franz y Severin Fiala.
Premios Citizen Kane
Premio al mejor director novel: A GIRL WALKS HOME ALONE AT NIGHT, de Ana Lily Amirpour.
Mención especial: WHEN ANIMALS DREAM, de Jonas Alexander.
Premios Noves Visions
Premio a la mejor película de ficción: HAN GONG-JU, de Lee Su-jin.
Premio a la mejor película de no ficción: NON-FICTION DIARY, de Jung Yoon-suk.
Mención especial: THE DUKE OF BURGUNDY, de Peter Strickland.
Premios Focus Àsia
Premio a la mejor película: MAD SAD BAD, d’Han Ji-seung, Kim Tae-yong y Ryoo Seung-wan.
Mención especial: HWAYI: A MONSTER BOY, de Jang Joon-hwan.
Premios Anima’t
Premio al mejor llargmetratge de animació: THE SATELLITE GIRL AND MILK COW, de Chang Hyung-yun.
Premi al millor curtmetratge d’animación: PINEAPPLE CALAMARI, de Kasia Nalewajka.
Mención especial: DINNER FOR FEW, de Nassos Vakalis.
Premio Brigadoon Paul Naschy
Premio al mejor cortometraje fantástico presentado en esta sección: LINE UP, de Àlex Julià.
Premios Jurado Carnet Jove
Premio a la mejor película de Sección Oficial Fantàstic Sitges 47:
A GIRL WALKS HOME ALONE AT NIGHT, de Ana Lily Amirpour.
CUB, de Jonas Govaerts.
Premio a la mejor película de la sección Midnight X-Treme: THE HOUSES OCTOBER BUILT, de Bobby Roe.
Premio Emergentes: AMOR ETERNO, de Marçal Forés.
Premio Experimenta: THE TRIBE, de Myroslav Slaboshpytskiy.
Premis Phonetastic Sitges Mobile Film Festival
Premio al mejor cortometraje: SECTOR ZERO 4, de Alfonso García López.
Premio del públic: INTRUSOS, de Iván Mourin.
Premio Blood Window
THE STRANGER, de Guillermo Amoedo
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13 de octubre de 2014
SITGES 2014. PARTE II

Día 4: Cronenberg atiza a Hollywood

Nuestra cuarta jornada de festival estaría marcada por el estreno en Sitges de “Map to the Stars” de David Cronenberg, la cual venía de lograr en el festival de Cannes el premio a la Mejor Actriz para Julianne Moore. En lugar de madrugar para asistir al pase matinal de la cinta de Cronenberg decidimos dejarla como última película del día y antes que ella vemos “Jamie Marks is dead”, “Goodnight Mommy” y la norteamericana “Oculus”. 
“Jamie Marks is dead” (Carter Smith, EEUU) bien podría llamarse “Jamie Potter Marks is dead” por el tremendo parecido de su joven protagonista con el Daniel Radcliffe de Harry Potter. Este adolescente de gafas, retraido y estilizado lo vemos poco como ser humano, ya que en los primeros compases de la película conocemos su muerte y descubrimos a su fantasma. La película apunta hacía el bullying adolescente como tema de fondo, y en la figura de un compañero de clase de Marks imaginamos que puede repetirse la historia de maltrato entre aulas. Pero no, la película no va por ahí. No esperemos ver al fantasma de Jamie volviendo de entre los muertos para prevenir y solucionar otro caso de abusos. No. Lo que Jamie quiere es que su excompañero de clase se enamore de él por lo que más que ante cine social de denucia con toque sobrenatural nos encontramos con una historia de deseo homosexual adolescente que viene a contarnos la desorientación e indecisión en plena pubertad. Aparecen Liv Tyler, ejerciendo de madre y Morgan Saylor (la hija del teniente Brody de “Homeland”), ejerciendo de novia del protagonista, unicamente para aumentar el desconcierto vital en el que se encuentra el joven al que acechan los fantasmas en una cinta demasiado solemne y melancolica que podiamos haber encajado peor de no tratarse de la primera película del día. 
A continuación veiamos “Goodnight Mommy” (Veronika Franz, Severin Fiala, Austria), cinta austriaca que se presentaba al Festival como una de las cintas favoritas de la sección oficial y que narra la historia de dos hermanos que sospechan que su madre puede no tratarse, en realidad, de su madre. Estamos ante un Haneke de Hacendado, una copia descarada y pretenciosa de las maneras y virtudes del cineasta oscarizado, especialmente en títulos como “Funny Games”, mezclado con unas dosis de “La piel que habito” y de “El otro” de Robert Mulligan”. Terror psicológico cotidiano pulcro, aseado y pausado que se vale de la localización en una vivienda unifamiliar de diseño y aislada para aumentar las dosis de calma tensa en la narración. Una narración que en su parte final se precipita y deja de ser sugestiva para ser explicita y violenta consiguiendo solo de este modo y no con todo lo contado anteriormente (lo que la aleja de Haneke) incomodar al espectador en su butaca. Para colmo, se guarda sorpresa final, que lejos de resultar asombrosa, resulta evidente. En general gustó entre el público de Sitges, pero no a nosotros. 
La tercera película del día es “Oculus” (Mike Flannagan, EEUU), cinta de terror de casas encantadas que funcionó relativamente bien en la taquilla norteamericana. Aunque para ser más precisos, más que casas encantadas estamos ante espejos encantados, porqué es un espejo maldito el que siembra el pánico en la familia protagonista. Al estilo de títulos como “Sinister”, “Insidious” o especialmente "Mirrors", “Oculus” tiene ese oficio del cine norteamericano para el género, aportando además algo de aire fresco a un terreno que pocas veces se aleja de un patrón muy definido. Sin actores especialmente conocidos y narrada en dos tiempos; la exposición (un tanto dilatada) de los hechos ocurridos en la infancia de sus protagonistas y el posterior enfrentamiento, ya adultos, al espejo, “Oculus” tiene su gran virtud en un excelente montaje que acopla narrativamente ambos periodos para lograr su efecto de tensión y terror. Bastante mejor que otra cinta de su misma liga que veríamos posteriormente en el festival como es “Annabelle”. 
Y llegamos a una de las películas más esperadas del festival, “Maps to the Stars” (David Cronenberg, EEUU) de David Cronenberg, el cual, tras no dejar indiferente a nadie con "Cosmopolis" creo que volverá tener semejante acogida con su nuevo título, una sátira de la industria hollywoodiense que saca las miserias de aspirantes a actores, actrices pasadas de moda, gurus de estrellas y jovenes promesas subidas de ego. Es una comedia, cínica,neurótica,y extraña, muy extraña, demasiado preocupada por atizar la superficialidad de sus personajes, contagiándose de sus matices excentricos. A mi más que divertirme me puso nervioso, aunque cabe reconocer la labor de gente como John Cusack o Julianne Moore por resultar decadentes y conseguirlo, acumulando la pelirroja actriz por este papel otro premio interpretativo tras el logrado en Cannes.
Día 5: Dobles, entierros, niños curiosos y muñecas mortales.

Acabamos el día anterior viendo a la actriz Mia Wasikoswka siendo clave en la resolución de la historia de “Map to the Stars” y nos topamos otra vez con ella dentro del reparto de “The Double” (Richard Ayoade, Reino Unido). Se trata de la nueva película de Richard Ayoade, el famoso Maurice Moss de la serie “Los informáticos”, el cual debutó tras las cámaras con una cinta impregnada del espíritu indie como era “Submarine”. En su segundo trabajo se muestra como un realizador versátil, ofreciendo una historia paranoica sobre un gris trabajador (al que encarna Jesse Eisenberg) que descubre tener un doble con todo el carisma que el no poseé.. Es inevitable pensar en el Terry Gilliam de “Brazil” al ver “The Double”. El estilo visual sucio, caótico, futurista es el mismo que el del ex-Monty Phyton. Y Argumentalmente son tan numerosos como inimaginables sus parecidos con “El Apartamento” de Billy Wilder, desde el objetivo amoroso del protagonista dentro del edificio de trabajo, hasta una llave furtiva del propio y gris empleado.
A pesar de no ofrecer nada nuevo, la atmósfera de pesadilla kafkiana, el diseño de producción distópico y el humor empleado por Ayoade a la hora de retratar el patetismo de su personaje principal lograron convecer al Auditori, a pesar de tener que sufrir otro corte en la proyección.
Encantados quedamos con “A hard day “ (Kim Seong-Hun, Corea del Sur) otro de esos thrillers orientales que son capaces de demostrar a Hollywood quien manda actualmente en este género. Repleta de humor negro, gran ritmo, excelentes persecuciones y sorpresas argumentales, “A hard day” nos presenta a un policía que yendo hacía el entierro de su madre atropella a un peatón. Para esconderlo decide introducirlo en el ataúd de su propia madre, algo que no solucionará, en absoluto, el problema. Seong-Hun se remite a Hitchcock en el manejo de las secuencias de suspense o en el uso de elementos cotidianos que colaboren en la tensión de las situaciones provocadas. Lo que comienza como un brillante ejercicio de suspense-humor cambia hacía el thriller de ritmo trepidante con falsos culpables, corrupción policial y violencia directa y seca. Una película estimulante que nos mantuvo pegados a la butaca durante sus casi 2 horas de duración.
En esa tendencia actual a la nostalgia ochentera se puede enmarcar la tercera película de unos viejos conocidos del festival, la pareja formada por Alexandre Bustillo y Julien Maury que ya hicieron gozar al público del festival con la gore “A l´interieur” y la vámpírica y gótica “Livide”. Con “Aux yeux des vivant” (Francia) la dupla realiza un homenaje confeso al cine de los 80 poniendo a tres niños curiosos a husmear donde no les llaman en la mejor tradición de "Los Goonies" o "Cuenta conmigo" hasta encontrar a un asesino en serie con máscara de payaso que les perseguirá La ambientación, música e historia imita el toque Amblin tan presente en aquella década, retrotrae al pasado al espectador, si bien, esto ocurre sólo durante la primera parte de su metraje, puesto que, desde ese momento, la película deja de ser "familiar" para convertirse en una suerte de slasher sangriento que tiene como villano por una criatura poco aterradora. Una cinta desigual y por debajo de los dos trabajos anteriores de los directores franceses.
La muñeca Annabelle se dejó ver por Sitges durante los días anteriores a la proyección de la película. Warner ha montado una gran promoción alrededor de ella y pudimos fotografiarnos con la tenebrosa muñeca, sentarnos en su silla mecedora y lucir una careta con su rostro. La tuvimos cerca y no nos infundó terror, como tampoco lo hizo la película a la que da nombre, "Annabelle" (John Lonetti, EEUU) secuela de una de las grandes cintas de terror norteamericano recientes, "The Conjuring".
No dirige James Wan, y eso se nota bastante, aunque su sucesor, John Lionetti se esfuerza en su labor teniendo algunos momentos bastante competentes (estupendo el primer asesinato visto a través de la ventana). Hay un edificio al estilo Dakota que supone un valor añadido, una buena ambientación a los años 60, un tufillo algo conservador y católico y sobre todo sustos por doquier. De los que se aprovechan de golpes sonoros. El mayor problema de "Annabelle" es que la propia muñeca de porcelana impone más por su pasado maldito que por las fechorías que realiza en esta entrega y eso es un grave error por parte de una saga que pretende perpetuarse a partir de su figura.
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12 de octubre de 2014
SITGES 2014. PARTE I

Cuando todavía resonaban las críticas poco benévolas recibidas por REC 4 de Jaume Balaguero, cinta que inauguraba la 47 edición del festival por excelencia de cine fantástico, llegábamos a Sitges para comprobar por primera vez y de primera mano la buena fama asociada a un festival en el que el cine es entendido como un divertimento sin límites ni reglas y en el que los aplausos y ovaciones son marca de la casa. También, uno de los más y mejores elaborados escaparates de cine de género, donde caben producciones de muy diversos orígenes, presupuestos e intenciones.

Una vez ubicados, orientados y acreditados, descubrimos el centro de operaciones del festival, el Hotel Meliá Sitges, algo alejado del pueblo y alrededor del cual se concentra toda la actividad del evento. Allí se encuentra el Auditori, sala principal de proyecciones a la que acudiremos una y otra vez durante la semana. 
Día 1: Nazis y castores, pero zombies.

En la jornada inaugural las frías reseñas de REC 4, saga ampliamente ligada al festival y que copaba los carteles publicitarios de mayor tamaño y una exposición dedicada a todas sus entregas, contrastaban con las buenas recepciones de títulos como "The Babadook" (Jennifer Kent, Australia) a la postre ganadora del premio a Mejor Actriz para Essie Davis (compartido con Julianne Moore), la belga "Cub" por la que Jonas Govaerts ganaría el premio a Mejor Dirección o la muy comentada "Under The skin" (Jonathan Glazer, Reino Unido) protagonizada por Scarlett Johannson, la cual, a diferencia de las anteriores, no participaba en la sección oficial. 

Nuestra primera película fue la idónea para comprobar el comportamiento entregado y lleno de sentido del humor del público de Sitges, "Dead Snow 2" (Tommy Wirkola, Noruega,Islandia), divertidísima secuela de la cinta que devolvía la vida en forma de zombies a una peligrosa legión de soldados nazis y que en esta ocasión apuesta de lleno por el humor, mejorando a su predecesora, dirigida también por Wirkola. Con un prólogo brillantísimo, cargado de humor negro, en el que se introducen flashbacks de la primera entrega para los no iniciados en la saga, "Dead Snow 2" tiene buen ritmo, grandes ideas (ese brazo intercambiado, ésa resurrección de soldados rusos), mismo protagonista pero con mayor carácter y una colección de gags (el boca a boca zombie, el minusválido continuamente machacado) que funcionaron completamente entre la audiencia. 
La presencia de Martín Starr, secundario habitual en comedias norteamericanas como "Adventureland", "Supersalidos" o "Lío embarazoso", los guiños a Star Wars o las excelentes maneras de realización adquiridas por Tommy Wirkola en su salto a Hollywood ("Hansel y Gretel, cazadores de brujas") y plasmadas en cada plano de "Dead Snow 2" confirman la vocación internacional de una película que con su tremendo epílogo a ritmo de Bonnie Tyler logró sacar una buena ovación del Auditori. 
De zombis nazis pasábamos a zombies castores con "Zombeavers" (Jordán Rubin, EEUU) lo cual prometía continuar con la mandíbula preparada para la carcajada. Pero esta vez la mandíbula no tuvo tanta actividad. La cinta, premeditadamente torpe y por momentos,paródica, arranca con el inevitable residuo tóxico vertido sobre una laguna y que convierte a los castores del lugar en unos seres peligrosos y mortíferos. Por supuesto, hay una cabaña en el bosque, un grupo de jóvenes atractivas propensas a quitarse ropa, y muchas situaciones bobas para incitar muertes delirantes. Hubo risas, si, pero pocas en comparación con el título anterior, y la mayoría de veces provocadas por la cutrez de los castores zombies, marionetas peludas de ojos brillantes que parecían movidas por el peor de los marionetistas y capaces hasta de talar árboles. Divertida solo a ratos, bastante estúpida y con un clon de Paquirrín pero con pelo entre su casting. Tendrá distribución en España gracias a A contracorriente films. 
Dejamos las risas que nos ofrecían los zombies de diversas índoles para enfrentarnos a un western futurista con un diseño de producción alucinante, "Young Ones" (Jake Paltrow, EEUU), ganadora del premio a Mejor Guión. 

Estructurada en tres capítulos, todos protagonizados por sus personajes masculinos, entre los cuales existen lazos familiares e intereses por el bien más preciado y escaso de una sociedad apocalíptica, el agua. El siempre abrumador Michael Shannon es el nexo de unión entre todos los personajes, componiendo un padre de familia alcoholizado, abnegado y luchador, con gran carácter y heridas del pasado. La muerte del burro de carga que acompaña a él y a su hijo por los áridos desiertos les lleva a pujar en una subasta por un robot de carga que también pretendía un joven ambicioso encarnado por Nicolas Hoult, villano de la función que tendrá en el hijo de Shannon, protagonizado por otro crecidito actor infantil, Kodi Smith Mcphee, un inesperado obstáculo. La esperanza de futuro de una familia a través de dos jóvenes de intenciones completamente opuestas. 
La ambientación seca y el halo trágico y triste que sobrevuela la cinta así como la banda sonora de Nathan Johnson es lo mejor de una película de desarrollo algo lento y pausado que sin embargo nos obliga a apuntar el nombre de Jake Paltrow (hermano de Gwyneth) como director de muy prometedoras maneras. Llamativos son también sus créditos finales, con los actores protagonistas posando sobre unas cortinas de tonos tan ocres como ocre es toda "Young Ones". 
Para finalizar la primera jornada vemos subir al escenario del Auditori a Alex de la Iglesia, junto a buena parte del equipo de "Musarañas" (Juanfer Andrés,Esteban Roel, España) que el director vasco produce. Una historia de terror gótico ambientada en la postguerra española y que tiene en Macarena Gómez su gran baza, ofreciéndole un papel de mujer de marcada por unas fuertes convicciones religiosas y una educación severa impartida por su padre viudo (Luis Tosar), que sufre de agorafobia y que vive casi exclusivamente para cuidar a su hermana pequeña (Nadia de Santiago). Gómez recoge el guante de un personaje que supone una golosina para cualquier actriz y aprovechando su físico consigue sacar un excelente partido al rol, algo de lo que se beneficia una película que hace aguas en su guión y en interpretaciones secundarias que desnivelan el conjunto (Hugo Silva y Carolina Bang, por favor). Sólo cuando "Musarañas" se desata desde el suspense contenido hacía el atrevimiento sangriento y violento, gana puntos como buen ejemplo de terror patrio. 
Día 2: Invitados seductores. 

Comenzamos el segundo día en Sitges con la nueva película de Adam Wingard, que con "You're next" se confirmó como un directo adorado por Sitges. En esta ocasión presenta una película, "The Guest" (Adam Wingard, EEUU) que garantiza el divertimento absoluto del público, llena de referencias y con un personaje protagonista, Dan Stevens, absolutamente seductor y arrebatador. Rubio, musculado de sonrisa irresistible, David (Dan Stevens) es un soldado recién llegado de Afganistán que aparece en casa de la familia de otro soldado, el fallecido Caleb, para así cumplir el último deseo de este. Lejos de limitarse a dar el pésame, David se instala en la casa de los Peterson para cambiar la vida de todos y cada uno de sus miembros.
Juguetona, violenta y chulesca, muy chulesca, "The Guest" escarba con cada relación del soldado parásito con la citada familia, diferentes escenarios de actuación, que van desde el cine universitario puramente ochentero, con el acoso al chaval débil, hasta el drama parental tras la pérdida de un hijo, pasando por el período rebelde adolescente, o incluso el trauma derivado de las secuelas de un conflicto bélico. Situaciones variadas que “The Guest” resuelve a lo bestia, tirando de acción y humor, acompañada por una banda sonora electrónica a lo "Drive" que aumenta sus dosis de fanfarronería. En su tramo final, con el público ya metido en el bolsillo, "The Guest" muta hacía Terminator, se marca un guiño a Fringe y enmarca su climax en una fiesta de instituto vestida de gala para la ocasión. Una pena que se fuese de vacío en el palmarés de la edición. 
Apenas terminada "The Guest" empezaba en el Auditori la que probablemente sea la peor película de todas cuantas hemos visto en Sitges, "The Midnight After" (Fruit Chan, Hong Kong), un remedo innecesariamente cómico de "Lost" que mezcla sin orden ni concierto, virus, desastres nucleares, fantasmas y cualquier cosa que se le pasase al bueno de Fruit Chan por la cabeza en aquel momento. Todo para contar en 2 larguísimas horas la historia de un minibús con una veintena de pasajeros que tras atravesar un túnel descubren que el resto de habitantes de la ciudad de Tai Po ha desaparecido. Películas como esta, te rompen el buen ritmo de cine pillado durante las proyecciones. 
Por suerte nos quitamos el mal sabor de boca de la película hongkonesa con la que nos pareció la mejor obra presentada a competición y posterior ganadora del Premio a Mejor Película de esta edición de Sitges, "Orígenes" (Mike Cahill, EEUU), una historia sensible y emocionante, como ya lo era la anterior cinta de su director, "Otra Tierra", con la que comparte además un estilo indie depurado y elegante, la excusa de un hilo conductor de ciencia-ficción como medio para contar una preciosa historia de amor . Protagonizada por un biólogo molecular, al que interpreta Michael Pitt ("Soñadores"), obsesionado por el iris y el proceso evolutivo del ojo humano, que una noche se enamora de una chica, encarnada por la actriz de origen español, Astrid Bergés-Frisbey, cuyos ojos son particularmente especiales. Lo que comienza como un romance, donde las casualidades juegan un papel importante, girará hacía el drama por medio de un giro argumental descorazonador. Es en ese momento, cuando el trasfondo científico que permanecía relegado a un segundo plano por el romance, cobra relevancia, entrando en escena temas eternamente discutidos como el dilema entre ciencia y fe, religión o azar. La gran virtud de Cahill es no solo saber integrar con solvencia y naturalidad todos estos temas en su película, sino también ser emotivo en sus intenciones. “Orígenes” funciona plenamente en su romance, su drama y en su mirada fantástica. Puede ser tachada de cursi o de new age pero si medimos las películas de Sitges por los sentimientos provocados, “Orígenes” se lleva la palma. 
Día 3: Sitges, ciudad de géneros 

Siendo consciente de la tendencia del cine actual a jugar con los géneros, el festival de Sitges acoge no solo un buen puñado de los mejores productos fantásticos y de terror anuales, sino también muchas de esas otras cintas, que desde otros géneros y temas aparentemente alejados de los intereses principales del festival, abrazan el fantástico en mayor o menos medida dando lugar a cintas únicas en su especie. En nuestro tercer día comprobamos ese amplio abanico de títulos e historias que recoge Sitges, siendo testigos de una cinta indie iraní de vampiros, un thriller rural norteamericano, un suspense en pleno conflicto bélico irlandés, una comedia alegre sobre un asesino en serie y un romance adolescente con mutaciones genéticas. 

La primera de ellas fue “A girl walks home alone at night” (Ana Lily Amirpour, Irán), debut en la dirección de Ana Lily Amirpour, y producida por Elijah Wood, que más que una historia de vampiros al uso, supone un ejercicio de estilo más propio del Jim Jarmusch de títulos como “Extraños en el paraíso” o “Dead Man” o de las atmósferas hipnóticas de David Lynch. En realidad, “A girl walks home alone at night” cuenta bien poco, por lo que conviene dejarse llevar por lo sugestivo sus imágenes. Una joven vampira hipster con un velo iraní en forma de capa que camina por las noches en monopatín ejerciendo de justiciera y que encuentra el consuelo a su soledad en otro joven algo desamparado, compartiendo canciones de White Lies y paseos nocturnos en blanco y negro. Con una excelente fotografía que merecía quizá premio, el buen dibujo de los personajes que se mueven en la marginalidad y una dirección competente para tratarse de una ópera prima, la cinta iraní bien podría considerarse como un reverso moderno, artístico y algo abstracto de los habituales romances vampiro-adolescentes del cine reciente. 
Fuera de la sección Oficial Fantástica vimos “Cold in July” (Jim Mickle, EEUU) nueva cinta de una de las jóvenes promesas del cine fantástico, Jim Mickle (“Mulberry St.”), que cambia de registro para narrar un thriller policiaco y de suspense profundamente norteamericano y ambientado en la década del cine al que toma como referencia, los 80. “Cold in July” está protagonizada por Michel C.Hall, más conocidos por todos como Dexter Morgan, metido en la piel de un trabajador padre de familia que una noche oye ruidos en su casa y mata de un disparo al presunto ladrón. Tratado como un héroe, la culpa lleva a este ciudadano modelo del pequeño pueblo de Texas a querer conocer las intenciones de su víctima, introduciéndose en un caso más peligroso de lo que parecía un simple allanamiento. Lo más llamativo de “Cold in July” son sus giros argumentales, que van sumando nuevos personajes a la trama hasta conformar un trío protagonista e investigatorio de lo más curioso formado por el propio Hall, Sam Shepard y un recuperado Don Johnson. Hasta tres volantazos de guión encontramos en “Cold in July” algo que es bueno y malo al mismo tiempo, porque aunque inesperados y sorpresivos, especialmente aquel que introduce a la historia a la figura de Don Johnson, hacen que cambie el tono (pasamos del suspense policiaco y el western urbano a la comedia negra) y se pierda el interés creciente ganado por una historia que en su primera media hora luce como un excelente policiaco rural. 
Habíamos oído hablar de los famosos cortes durante las proyecciones del festival, algo que vivimos por primera vez durante el pase de “Cold in July”, algo que no molestaría demasiado si no acarrease las prisas por ajustar los horarios de los pases posteriores. Así que casi sin tiempo tras el final de “Cold in July” entramos a la proyección de “71” (Yann Demange, Reino Unido), una película que difícilmente encaja en los géneros que propone el festival pero eso es algo que no importa demasiado cuando lo pasamos en grande con ella gracias a su vibrante y tensa historia, la de un soldado británico que desafortunadamente queda atrapado en la zona católica de Belfast, controlada sin miramientos por el IRA. Una noche en la que el joven soldado (al que da vida Jack O´Connell, uno de los chavales cabrones de “Eden Lake” y absoluto protagonista de “Unbroken” la nueva película de Angelina Jolie tras las cámaras) debe sobrevivir sin ayuda alguna no solo al salvaje frente católico, sino también al protestante y a sus propios camaradas británicos. Una pesadilla nocturna, dirigida con excelente pulso por su director Yann Demange (responsable de los televisivos zombies de Gran Hermano de “Dead Set”), violenta y asfixiante, gracias además a unas localizaciones que encajan a la perfección con las persecuciones diseñadas por el guión. Estupenda. 
Aplaudida a su paso por el festival de Toronto, “The Voices” (Marjane Satrapi, EEUU) de la directora de origen iraní Marjane Satrapi, responsable de “Persépolis”, se presentaba en Sitges como una singular comedia sobre un serial killer nada convencional al que encarna en el mejor papel de su carrera, Ryan Reynolds (“Buried”). Efectivamente es una cinta de tono inesperado, algo así como un reverso luminoso y feliz de la esquizofrenia asesina Norman Bates de “Psicosis”, en la que Jerry, su protagonista ingenuo y naif escucha las voces de su perro y su gato que le incitan a matar a sus compañeras de trabajo y a guardar sus cuerpos en casa. Reynolds está muy bien en la composición de un papel entre terrorífico y adorable, ayudado por dos buenas actrices como Gemma Arterton y Anna Kendrick, el guión tiene ideas muy grotescas y violentas que chocan con la gama de colores colores rosa y amarillo que la directora introduce en la película, aunque quizá “The Voices” funciona mejor en su inicio gracias al factor sorpresa de encontrarse con un cambio de registro tan grande para Reynolds que de Linterna Verde ha pasado a hablar con su perro y su gato sobre como descomponer un cuerpo en pedazos, que en su repetitivo desarrollo posterior. Atípica y divertida y con un número musical en sus créditos finales que aumenta la excentricidad de la película. 
Algo cansados tras cuatro películas consecutivas aguantamos hasta la madrugada para ver “Spring” (Justin Benson, Aaron Moorehead, EEUU) que nos cuenta la historia de un joven norteamericano que tras la muerte de su madre decide cambiar de aires y viajar a Italia donde conocerá a una atractiva italiana con la que comenzará una relación y la cual esconde un peligroso secreto. Estamos ante una de las más insufribles películas del festival, solamente útil como catálogo turístico de las bellas tierras italianas. La típica historia de chico conoce a chica que ni siquiera es capaz de generar un halo de misterio convincente hasta desvelar la verdadera identidad de la joven. Y cuando por fin se conoce su identidad, resulta ser un sindios importante, de la que no se sabe exactamente si es un pulpo humano, una mujer lobo, una vampira o todo en uno. Finalmente resulta ser una antigua romana inmortal que intenta explicar a su joven conquista y al espectador su problema a través de largos discursos sobre las mutaciones genéticas. Eran casi las 3 de la mañana y no estaba el cuerpo para despropósitos así. 
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30 de septiembre de 2014
CRÍMENES EN LAS MARÍSMAS

Toda la vida alucinando con el valor añadido de las atmósferas pegajosas y perturbadoras de aquellos thrillers ambientados en Louisiana y el Mississipi y resulta que aquí teníamos las marísmas andaluzas inéditas, tan o más capaces de sembrar el desasosiego en el espectador sólo con su geografía húmeda, sofocante y salvaje. 

Nadie hasta la fecha había reparado en este paraje español claramente profundo como entorno catalizador del mal rollo inherente a una historia noir de crímenes y perversión. Nadie hasta Alberto Rodriguez, sevillano de cuna, que ya con su título anterior, “Grupo 7”, practicó el thriller policiaco conforme a un contexto histórico y político agitado y a un enclave (la Sevilla delictiva prevía a la Expo-92) que proporcionaba multiples posibilidades argumentales y visuales. Una urbe en plena construcción, necesitada de un lavado de cara y una desinfección del narcotráfico existente. Los tejados sevillanos como pasarela para persecuciones a lo Paul Greengrassen en plano secuencia y el inevitable fantasma de la dictadura presente en los métodos policiales, en la relación entre las diferentes generaciones de los agentes protagonistas, en las sombras de un sistema todavía contaminado. 

Aquella película, nominada a 16 Goyas, apuntó las excelentes maneras de Rodríguez para el género, y su gran capacidad para manejar diferentes elementos narrativos y técnicos (prólogo documental, cámara en mano, etc) que enriqueciesen el relato negro escrito por Rafael Cobos. 

El propio Cobos y Rodríguez han sabido conservar los numerosos aciertos de la citada “Grupo 7” para contar ahora una investigación criminal en “La isla mínima” película impregnada y dominada por un poderosa atmósfera, presente desde bien comenzada la cinta con unos alucinantes planos cenitales de las marismas andaluzas.
Comprendemos pronto que Alberto Rodríguez pretende trasladarnos a aguas pantanosas. Las propias del río Guadalquivir y, también, las relacionadas con la opresiva y viciada comunidad profunda andaluza de 1980, dominada por capataces, señoritos, falsas ilusiones adolescentes de futuro, cortijos, machismo y analfabetismo.
Ambos, marcos propicios para hacer de un doble asesinato algo todavía más repugnante e incomodo para el espectador de lo que ya se supone, y de su investigación pertinente, una labor aún más peligrosa para quien la lleva a cabo.

Y quien la lleva a cabo son dos afectados policías madrileños (el policía fuera de su habitat, otro elemento común del género), sobre los que existe una fuerte brecha generacional que los distancia en ideales y procedimientos. Impresionantes y con gran química en pantalla, por cierto, Rául Arévalo y Javier Gutierrez (ganador de la Concha de Plata en San Sebastián) obligados a convivir, fríos entre sí y con un pasado por revelar que enriquece el contexto sociopolítico de aquel año 1980 en la que la Transición todavía peleaba con la losa franquista.

Sobre los hombros de la dupla formada por Arévalo y Gutierrez recae todo el peso de la cinta. Sus pasos en falso, interrogatorios y pesquisas los van enfrentando a los estratos de esa sociedad encallada y malsana. A personajes cargados de secretos y/o interrogantes. A lugares recónditos de la Andalucía más rural y adulterada. Y con ellos un relato policial apasionante y sugerente, lleno de matices, capaz de establecerse como una buena crónica negra de la época y con excelente pulso narrativo en la dirección de Rodríguez, el cual se permite ofrecer un par de persecuciones dignas del mejor autor del género.

Como un parto de gemelos, la casualidad ha querido que "La isla mínima" haya aparecido cuando todavía resuenan los ecos del estreno de la primera temporada de la serie televisiva "True Detective", algo que provocará que la cinta española pueda ser juzgada (injustamente) desde la comparación con la serie de Nic Pizzolatto (con la cual es innegable que comparte abundantes similitudes) y no por sus méritos individuales. Y es que, el propio cine y literatura va forjando la identidad propia de otros proyectos y los referentes suelen coincidir para un fin semejante

El thriller ya no es el mismo género desde que surgieron las monumentales "Seven" y "Zodiac" de David Fincher. "Arde Mississippi" de Alan Parker ha calado cuando de atmósferas asfixiantes y sureñas se trata. En "Conspiración de Silencio", John Sturges  dejaba a Spencer Tracy abandonado en mitad de un pueblo lleno con rencores o "Memories of Murder" de Bong Joon-ho elaboraba una investigación en pleno y enrarecido cambio social. Dos títulos, estos últimos, sobre los que Alberto Rodríguez ha confesado su influencia en "La isla mínima".
Al tiempo, "True Detective" se nutre de algunas de las citadas obras o de, por qué no, otras series más recientes como "Hannibal" o "Top of the lake" y/o relatos criminales de la America más profunda como "Ed Gein".
Detalles, elementos, situaciones de todas ellas que están presentes en "La isla mínima" y también "True Detective". Lo cual demuestra, que hay sobrado talento a ambos lados del Atlántico.

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10 de agosto de 2014
ONCE AGAIN

Empezad a admitirlo. A todos os gustó “Once”. A algunos más que a otros, es cierto, pero a todos os gustó. Bien porque sus canciones se agarraban al oido, por el buenrrollismo que destilaba, porque era una película hecha con cuatro duros y mucha voluntad, y está feo declararse en contra de las pelis que son muy pobres, porque os enamorasteis de lo vulnerable que era la rumanita protagonista o porque todavía sentís que esta película la descubristeis y recomendasteis antes que nadie y cuando empezó a cosechar premios creísteis aquel descubrimiento como un logro personal.

El caso es que os gustó “Once”, y si os gustó “Once” ahora os gustará “Begin Again”, que es la misma película pero con dinero. Si la rechazais es porque en ocasiones se regodea en su condición de película acomodada, con personajes cool de esos que beben copas de vino, caprichos de gran producción (ahora meto un cameo de CeeLo Green por aquí, product placemente de Apple hasta en la sopa) o particularmente porque os ponen nerviosos los tics gestuales de Keira Knightley (antes que tuenti ella inventó lo de poner morritos). Pero en el fondo, también amais a “Begin Again” y su eficaz condición de cinta optimista y enternecedora para una velada de Agosto.Lo mismo que sentisteis hace 8 años con la callejera película irlandesa en la que triunfaba la música por encima de todo. 

John Carney, bajista antes que director de cine, ha dado el salto a Hollywood para realizar una especie de “cuasi-remake” de la cinta que le dio la gloria para gozo de Harvey Weinstein. En lugar de una frágil rumanita tenemos a la buena de Knightley mostrando sus dotes para la canción, en lugar de Glen Hansard tenemos a Mark Ruffalo como tipo inmerso en plena crisis vital, Nueva York por Dublín y una discográfica con oficinas de decoración nórdica frente a la antigua tienda de instrumentos de “Once”.

Cambia el envoltorio pero no las intenciones; la íntima historia de dos personajes solitarios y vencidos, la música como nexo de unión y medio de superación personal, el desamor, el afecto por encima del amor. Y positividad. Mucha positividad. Y canciones. Muchas canciones. Porque aunque haya algo de innegable impostura en su apariencia, “Begin Again” cuenta con la sensibilidad intacta de su director a la hora de retratar la energía contagiosa de sus protagonistas, su entusiasmo por componer y crear temas musicales, su condicion de fábula sobre las segundas oportunidades, buena química entre la pareja Knightley y Ruffalo y un encantador manejo de los secundarios en la tradición de la mejor comedia romántica británica (James Corden y un paródico Adam Levine, lider de “Maroon 5”). Y en su esencia está el éxito de esta fórmula, de esta nueva manera de afrontar el género músical que con “Once” fue incluso capaz de llegar a las carteleras de Broadway.

Solo la etílica secuencia en la que Ruffalo imagina los arreglos de la canción que solitariamente intrepreta Keira bien vale la entrada de esta película que en su arranque encadena con inteligencia y frescura los flashbacks de presentación de sus personajes para que nos encariñemos de ellos y ya no los abandonemos en el resto del metraje. Su espíritu contagioso funciona y uno sale del cine encantado con la experiencia. “Begin Again” te alegrará el día.
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