EN TERCERA PERSONA. HAGGIS Y LOS PUZZLES KINGSMAN, SERVICIO SECRETO. ESPÍAS DE NUEVO CUÑO 87 EDICION OSCAR. IÑARRITU ECHA A VOLAR BIRDMAN. EL RESURGIR DEL ACTOR
25 de marzo de 2015
PODCAST ESPECIAL ALEXANDRE DESPLAT

En nuestro podcast de esta semana vamos a repasar la carrera del que es probablemente el compositor de cine de moda en este momento, gracias a su reciente Oscar recibido por la película El gran hotel budapest. 

Estamos hablando del músico frances Alexandre Desplat, el cual, desde su salto a la gran industria de Hollywood se ha mostrado como uno de los compositores de cine más prolíficos y activos del cine encadenando cada año numerosos trabajos donde siempre ha mostrado su versatilidad y talento y que le han reportado un total 8 nominaciones al Oscar, 1 Globo de Oro y 2 premios BAFTA, dos Premios del cine Europeo, tres César franceses y un galardón del Festival de Cine de Berlín e incluso el honor de ser el primer compositor de cine que es presidente de Jurado en un festival como el de Venecia. 

Se le acuñado como el nuevo John Williams, comparación inevitable cuando un músico destaca en esto de las bandas sonoras de cine, y aunque quizá no sea apropiado calificarlo así, principalmente porque sus estilos distan bastante entre si, lo cierto es que Desplat es junto a John Williams uno de los pocos compositores que han conseguido estar doblemente nominado en una misma edicion de los Oscar y desde luego, el único músico capaz de introducirse en el universo cinematográfico y musical de Star Wars, terreno que durante tres décadas ha sido exclusivo de John Williams. 

Y es que Desplat acaba de confirmar su participación en el primero de los spin-offs de la saga galactica, Star Wars: Rogue One. Según palabras del propio músico francés, su principal cometido es que sus composiciones tengan entidad y funcionen también sin el apoyo de las imágenes de la película, “Esa es la lección que gente como John Williams, Bernard Herrman, Nino Rota y Georges Delerue nos dejaron, escribir música maravillosa que puede sostenerse por sí sola”. Algo que vamos a poder comprobar a lo largo de la próxima hora donde escucharemos aisladamente, sin ese apoyo visual, las magníficas creaciones de Alexandre Desplat para el cine, desde la primera etapa de su carrera en su país de origen hasta su salto a la meca del cine, intentando resumir su estilo y su capacidad para abordar diferentes géneros. 

Espero que disfrutadéis del podcast y de la excelente música del compositor francés.


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17 de marzo de 2015
"THIRD PERSON": HAGGIS Y LOS PUZZLES

Al escritor y director Paul Haggis le gusta liar la madeja de tal manera que luego pueda desenrollarla acompañada de un redoble de tambores y un golpe de platillo. Ya lo hizo una vez, y la jugada le salió redonda, con un Oscar a Mejor Película incluido para aquella encrucijada de vidas marcadas por la intolerancia racial llamada “Crash”. Con ella, el subgénero de historias cruzadas que la industria entendiese como tendencia tras el estreno de “Short Cuts” de Robert Altman o de “Pulp Fiction” de Quentin Tarantino y por el cual pasaron directores como Steven Soderbergh (“Traffic) o Paul Thomas Anderson (“Magnolia”), parecía agotado, a pesar de la insistencia de Alejandro González Iñárritu con “Babel” o de Rodrígo Garcia con “Nueve Vidas” (ambas de 2006) en volver a jugar con las casualidades de las existencias de sus personajes. 

La proliferación de títulos de este subgénero disminuyó manifiestamente, sin embargo, Paul Haggis ha vuelto a recurrir a él, con la excusa de un intrincado (pero nada original) giro de guión como cimiento del choque de historias, buscando así repetir la gloria que le proporcionase “Crash”, más cuando su carrera posterior a ella, ha deambulado entre cintas infravaloradas como “En el valle de Elah”, o, simplemente, desafortunadas como “Los próximos tres días”. 


En el propio título de “Third Person” (erroneamente titulada en España, “En tercera persona”, ya que pierde uno de sus dos significados) está esa base sobre la que sustenta todo el mosaico argumental de Haggis; personajes cuya felicidad se desvaneció por una perdida familiar. Seres solitarios en habitaciones de hotel intentando reiniciar sus vidas apoyados en relaciones sentimentales aparantemente imposibles. Tres historias que componen este puzzle narrativo adornado por grandes ciudades del mundo, Nueva York, París y Roma y por el recurso manido del personaje de un escritor en crisis creativa como núcleo central y de metaficción del relato. 

Melodrama y azar romántico, géneros demodés, dominan las largas 2 horas y cuarto de metraje en las que si Haggis es capaz de captar la atención del espectador, es gracias a la descripción de sus personajes femeninos, probablemente lo más destacable de “En tercera persona”. 

Olivia Wilde y su frágil personaje, de comportamiento algo errático que desconcierta emocionalmente a un Liam Nesson el cual interpreta a ese escritor en con escasez de ideas en el pasaje parisino de la película, la actriz israelí, Moran Atias, exhuberante y problemática mujer que embauca a Adrien Brody en el capítulo romano y una Mila Kunis, como descuidada y abnegada madre que lucha por la custodia compartida de su hijo frente a James Franco en plena Gran Manzana, encarnan a mujeres en cuyo sacrificio está su lucha interior y exterior por superar sus problemáticas existencias, todas ellas marcadas u oprimidas por las relaciones paterno-filiales y verdaderos motores de interés de cada uno de los tres episodios del film. 
 Lamentablemente, ellas y sus complicados dramas personales y humanos, son insuficientes para que “En tercera persona” remonte el vuelo, cayendo en lugares comunes del género por culpa de una clara descompensación entre sus diferentes historias, la mayoría de ellas excesivamente redudantes, poco concretas y bastante convencidas de ser importantes, un endeble nexo en común y una fuerte apuesta por su traca final, que más que ser sorprendente resulta previsible y algo manida. 

Quizá por todo eso, “En tercera persona” haya sido relegada a un segundo plano en las carteleras y se estrene tarde, dos años después de su producción, confirmando que Paul Haggis, al igual que el creador bloqueado por su segunda obra que encarna Liam Nesson, no ha sabido adivinar que en el éxito de “Crash” sólo ocurre una vez, errando a la hora de repetir la fórmula dentro de un género que tuvo mejores días.
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10 de marzo de 2015
"KINGSMAN": ESPÍAS DE NUEVO CUÑO

Que me perdone Sherlock Holmes, pero el personaje literario más adaptado al cine, si nos dedicamos a sumar películas oficiales,versiones apócrifas, parodias, tributos, y copias más o menos burdas, es el del agente del Martini con vodka agitado, no mezclado. 
James Bond no sólo ha visto como hasta seis actores diferentes obtenían su licencia para matar,también ha sido testigo de multiples reproducciones que oscilan entre el respeto al personaje original o la simple caricatura. Desde el Maxwell Smart y su zapatófono en “Superagente 86”, a la sensualidad de Monica Vitty como “Modesty Blaise”, la saga del Agente de la CIPOL que pronto veremos adaptada a la gran pantalla por Guy Ritchie, la parodia más gruesa de Austin Powers o torpe de Johnny English, o las desmitificaciones españolas de “07 con el 2 delante” donde Cassen era el agente Jaime Bonet o sin ir más lejos, el José Luis Torrente de Santiago Segura. 

A todas ellas viene a unirse ahora, “Kingsman, servicio secreto”, que es algo así como la película de 007 que Matthew Vaughn siempre quiso dirigir y nunca pudo hacer, o al menos, a él nunca le llamaron.
Casi mejor, porque fuera de todo protocolo que encorsete sus inclinaciones gamberras y violentas, es donde mejor se mueve el cine de Vaughn, que hasta la fecha siempre ha mostrado un excelente espíritu lúdico y desacomplejado, ya sea en románticas aventuras fantásticas adaptando a Neil Gaiman, capaces de sacar pluma al mismisimo Robert De Niro (“Stardust”), o en cintas de superhéroes adolescentes adaptando a Mark Millar y John Romita Jr. (“Kick Ass”). Para “Kingsman, servicio secreto”, Vaugh vuelve a recurrir a un comic de Millar (“The Secret Service”, esta vez junto a Dave Gibbons) y vuelve a dar en el clavo, con esta historia de reclutamiento e iniciación juvenil al espionaje que sabe honrar al género jamesbondniano en su primera mitad de metraje para posteriormente desatarse como gozoso film de acción. 

“Kingsman” cumple con todos los requisitos del género que pulió Ian Fleming; organizaciones secretas, agentes de doble vida, gadgets y armas inverosimiles, conspiraciones para acabar con el planeta y una flema británica tan impecable como la dicción de Colin Firth. Precisamente, el oscarizado actor de “El discurso del Rey” es quien aporta ese toque british tan distinguido al introducir las claves de Kingsman, el servicio que lleva décadas acabando con los villanos del mundo. La elegancia de llevar un traje a medida, un paraguas que recuerda al de Los Vengadores (los de Marvel, no, los de la serie inglesa de los 60) y un malvado megalómano al que enfrentarse, encarnado por un divertidisimo Samuel L. Jackson, que parece una extensión cómica del antagonista que interpretó en “El Protegido” de Shyamalan, dotan a “Kingsman” de la práctica totalidad de elementos necesarios para que Matthew Vaughn pueda repetir la estructura clásica y tópicos del cine Bond. Y así lo hace en sus primeros actos, mostrandose formalmente más ordenado y reverencial a los esquemas del cine de espías antes de pasar a dinamitarlos.

Una presentación de historia y personajes francamente entretenida que supone un ritual de iniciación a lo Pigmalion para un carismático Taron Egerton, que hace a Michael Caine (de nuevo) lider de todo el tinglado, que permite a Mark Strong no repetir papel de un villano (por fin) y que entronca con las viejas generaciones gracias a la presencia, casi testimonial, del añorado Mark Hamill. Lo que viene después supone un órdago al cine espectáculo. Un carrusel de acción sobresalientemente orquestado en un desfile de secuencias exageradas, grandilocuentes, libres de todo prejuicio, repletas de violencia física hasta el punto de convertir al refinado Colin Firth en el nuevo Liam Nesson. No conviene desvelar como se comporta el bueno de Firth en una iglesia, pero si que la secuencia que tiene lugar allí es de lo más sorprendente visto en el cine de acción reciente. Como sorprendentes son las motivaciones y recompensas por salvar el mundo que se dan lugar en "Kingsman".
Con un ritmo endiablado, mucho sentido del humor y gusto por las referencias a la cultura pop, una selección musical ecléctica y cierto ánimo de perdurar como saga, “Kingsman, servicio secreto” es un divertimento de primera, que demuestra que Mark Millar es un filón para el cine y que Matthew Vaugh es quien mejor sabe interpretarlo, habiendo dado un volantazo al viejo genero de espias cinematográficos. Porqué “Kingsman” es un Bond sin vergüenza alguna, que es a la vez, parodia, tributo, copia más o menos burda y caricatura del agente secreto por excelencia, al cual se acerca desde el respeto y el aprecio, por mucho que el joven protagonista afirme que para él las iniciales JB no son las de James Bond, ni las de Jason Bourne, sino las de Jack Bauer.
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24 de febrero de 2015
IÑARRITU ECHA A VOLAR

Como bien hubiese dicho el Barney Stinson de “Como conocí a vuestra madre”, la noche prometía ser le-gen-daria a juzgar por las grandes dotes de showman del actor que lo interpreta,Neil Patrick Harris, ya demostradas en cuatro ceremonias de entrega de Premios Tony y dos de Premios Emmy y que parecían garantizar el éxito también en la gala de los Oscar. Y lo cierto es que el actor empezó poniendo toda la carne en el asador, gracias a un número musical escrito por Kristen Anderson-Lopez y Robert Lopez, creadores del famoso “Let it go” de “Frozen” y que unió a Patrick Harris con Anna Kendrick y Jack Black en el escenario, además de haber insertado al actor y presentador previamente en un montaje de secuencias gloriosas del séptimo arte. El tema en cuestión se llamaba “Moving Pictures” y con él, la 87 ceremonia de los Oscar empezaba de la mejor manera que conocen estos premios, siendo un espectáculo a medio camino entre el tributo al arte de hacer películas, la magia de disfrutarlas y la celebración de un año de buen cine.

Lástima que, a excepción de la parodia del Michael Keaton en calzoncillos de “Birdman” y un par de acertados chistes sobre John Travolta, Patrick Harris no volviese a lucir tan bien como en el arranque de la gala, algo motivado, principalmente, por la abundante cantidad de cortes publicitarios y un ritmo de ceremonia demasiado espeso y monótono.

La entrega de premios Oscar comenzó con uno de los  más esperados de la noche, el de Mejor Actor Secundario para J.K.Simmons, el aterrador profesor de conservatorio de “Whiplash”, una película que salió reforzada de esta 87ª edición de los Oscar, ganando tres de los cinco Oscar a los que optaba. El de Simmons, incuestionable. El de montaje y mezcla de sonido, también fueron justos premios si nos atenemos al excelente ritmo y armonía musical que atesoran las imágenes de “Whiplash”, si bien, pocos esperábamos que la Academia tuviese la valentía de reconocerlos, más cuando en categorías como Mejor Montaje, títulos favoritos como “Boyhood” tenían todas las de ganar. Por fortuna, la cinta del joven Damien Chazelle encontró el respaldo en estos apartados. Premios que, por un momento, pudieron hacer pensar de un triunfo mayor de la cinta del apasionado bateria del jazz, algo que se esfumó rápidamente cuando Chazelle perdía en la categoría de Mejor Guión Adaptado frente a “The Imitation Game”.

Otra de las grandes nominadas de la noche, “El Gran Hotel Budapest” comenzó pronto a acumular Oscars. El extraordinario aspecto plástico y visual de la película de Wes Anderson, que llevaba al extremo su gusto por los colores pastel y la simetría de los planos, le reportó dos galardones consecutivos; Mejor Vestuario, para la veterana Milena Canonero que recibía el cuarto Oscar de su carrera tras los obtenidos por “Barry Lyndon”, “Carros de fuego” y “Maria Antonieta” y Mejor Maquillaje y Peluquería.
Al igual que “Whiplash”, el arrasador inicio de “El Gran Hotel Budapest” pudo darnos, a los que adoramos el cine de Wes Anderson, esperanzas de que ella fuese la ganadora de esta edición de los Oscar, más cuando recibía más adelante las estatuillas a Mejor Diseño de Producción y Mejor Banda Sonora para Alexandre Desplat. Pero solo fue un ligero espejismo y se repitió el mismo caso que con la cinta de Damien Chazelle. El premio Oscar a Mejor Guión Original, en el cual tenía muchas posibilidades Wes Anderson, fue a parar a manos del acaparador Alejandro González Iñarritu despejando el camino para el triunfo de “Birdman”.

Entre tanto, dos actuaciones musicales, una correcta y difícil interpretación del tema “Lost Stars” de la película “Begin Again” por parte de Adam Levine y un espectáculo más propio de una ceremonia de premios MTV, el de el tema destroza tímpanos, “Everything is awesome” de Tegan y Sarah y The Loney Island, que alborotó el patio de butacas al repartir réplicas de premios Oscar hechas con piezas de Lego.

La polaca “Ida” certificaba su condición de favorita en la categoría de Mejor Película de Habla no inglesa, anulando las opciones de la rusa “Leviatán” o la argentina “Relatos Salvajes”. A un entusiasmado Pawel Pawlikoski tuvieron que subirle los decibelios de la música para que abandonase el escenario. “Crisis Hotline: Veterans Press 1” corto documental producido por la HBO sobre los veteranos de guerra y “The Phone Call” corto sobre el teléfono de la esperanza protagonizado por Sally Hawkins conseguian los premios a Mejor Cortometraje Documental y de Acción Real, respectivamente. El animado “Feast. Buenas migas” de la compañía Disney, completaría más tarde el trio de cortometrajes ganadores.

Hasta ese momento, solo cuatro Oscar entregados en más de una hora de ceremonia auguraban una noche larga, como finalmente sería. Más de 3 horas y 40 minutos totales de gala que ni siquiera la emoción de algunos (pocos) premios pudieron rescatar del tedio.

En la parte central de la gala, la Academia se dedicó a repartir su pastel para que todos estuvieran, más o menos, satisfechos. La película más taquilleras de todas cuantas estaban nominadas a Mejor Película, “El Francotirador” de Clint Eastwood, logró el Oscar a Mejor Montaje de Sonido, en su único galardón de la noche que desarmó las teorías de aquellos que pensaban que por la repercusión de su taquilla justo en plena fase de votación a los Oscar, se incrementarián sus opciones de victoria.

Del mismo modo, Patricia Arquette lograba otro de los premios más esperados de la velada, el de Mejor Actriz Secundaria por “Boyhood”. Lo que nadie esperaba, ni siquiera el propio Richard Linklater es que su película, tan aplaudida y elevada por la crítica a la categoría de clásico moderno, fuese solamente a poder presumir del Oscar de Arquette en su balance final.
Arquette, agradeció el premio y reinvindó la igualdad laboral y salarial de las mujeres. Algo que casi levanta de su butaca de primera fila a Meryl Streep y de rebote, a Jennifer López.

Continuando con el reparto equitativo, una película que merecía mayor repercusión en esta edición, “Interstellar” de Christopher Nolan, lograba el Oscar a Mejores Efectos Especiales, y “Big Hero 6” volvía a llevar a los estudios Disney la estatuilla de Mejor Película Animada que también consiguiese el año pasado por “Frozen”.

Emmanuel Lubezki, “chivo” para los amigos, se unió a la lista de grandes directores de fotografía del séptimo arte al lograr el segundo y consecutivo Oscar de su carrera por “Birdman”. El mexicano, ganador por “Gravity” entra en este selecto grupo de fotogratos con más de un Oscar en el que están gente de la talla de Robert Richardson, John Toll, Vitorio Storaro o Conrad L.Hall.

Era el primer Oscar de la noche para “Birdman” y, a diferencia de “Boyhood”, no sería el último.
Varios momentos aportaron algo de emoción a una rutinaria ceremonia. El siempre sensible “In Memoriam” con el recuerdo a figuras importantes como Robin Williams, Lauren Bacall, Gordon Willis o Richard Attenborough a través de una serie de preciosos retratos en pantalla y la interpretación en directo de John Legend y Common del tema “Glory”, nominado por la película “Selma”, que volvió a recordar en el escenario la lucha por los derechos civiles de los afroamericanos e hizo derramar las lagrimas de Chris Pine y David Oyelowo, en pie como todo el público, para aplaudir la intensidad y puesta en escena de la interpretación. Como no, el tema acabaría ganando el Oscar a Mejor Canción Original, dandole a “Selma” el único de los dos Oscar a los que optaba y repartiendo aún más el palmarés de esta edición.

Después del premio a “CitizenFour”, documental sobre la figura de Edward Snowden como Mejor Documental, y a “Whiplash” como Mejor Montaje, en un premio que ajusticiaría definitivamente las opciones de triunfo de “Boyhood”, pero antes de ver por fin ganar un Oscar al trabajador y siempre acertado, Alexandre Desplat por su banda sonora para “El Gran Hotel Budapest”, contemplamos la interpretación vocal de Lady Gaga de la música de “Sonrisas y Lagrimas” y a John Travolta con pinta de robot que puso algo de humor a la gala al reírse de su lapsus en la edición pasada de los Oscar al nombrar a la cantante Idina Menzel como Adele Dazeem. Menzel se vengó, llamando a Travolta, Glom Glazingo y este le acarició la cara numerosas veces como agradecimiento.

Eran las 5:30 h en España y tras tres largas horas de gala, todavía quedaban seis Oscar por entregar. Precisamente aquellos que dilucidarian quién sería la vencedora de la 87 edición de los Oscar.

Un Eddie Murphy que parece haber hecho un pacto con el diablo fue el responsable de nombras a los dueños del Oscar a Mejor Guión Original y Mejor Guión Adaptado, posiblemente los dos premios menos oportunos de esta edición. Mejor Guión Original fue a parar a “Birdman”. Premiar aquí a Iñarritu y no en Mejor Dirección o Película hubiese sido más comprensible que hacerlo en las tres categorías. Más, si eso significaba dejar sin reconocimiento a Wes Anderson y Richard Linklater, competidores de Iñárritu en esta categoria y cuyos trabajos merecian, al menos, un Oscar compensatorio. Guión Original era una categoría perfecta para ellos, pero la Academia decidió mirar hacía otro lado.

Misma situación para la categoría de Mejor Guión Adaptado. Si “Whiplash” ha sido un éxito es por el trabajo de su joven director y guionista, Damien Chazelle. Bien habría estado otorgarle este premio, pero en su afán por dejar a todos contentos, y en su temor por no complacer de algún modo el poder de Harvey Weinstein, la Academia decidió nombrar a Graham Moore por “The Imitation Game” como Mejor Guión Adaptado.

Al menos, el bueno de Moore dejó el discurso más sincero e inesperado de la noche, su confesión de intento de suicidio a los 16 años y sus palabras de ánimo a todos aquellos que se sienten diferentes al resto del mundo.

El galardón a Mejor Director no fue, en esta ocasión, el que precedió al de Mejor Película. Se entregó antes que el de los dos actores principales y de nuevo hizo que el mexicano Iñárritu subiese a escena. Segunda de las tres veces que el director de “Birdman” recogería premio, convirtiendose así en el sexto director que consigue en una misma noche ganar tres Oscar por una misma película (guión, director y como productor). Antes sólo lo habían logrado Billy Wilder, James L. Brooks, Francis Ford Coppola, James Cameron y Peter Jackson. Un logro extraordinario pero quizá, algo excesivo.
El Oscar intepretativo principal masculino completó la felicidad de los ocho títulos nominados a Mejor Película. Todos recibieron, al menos un Oscar. También lo hacía “La teoría del todo” por la cual Eddie Redmayne ganaba el Oscar por interpretar al astrofísico Stephen Hawking arrebatando así una excelente oportunidad de premio para Michael Keaton, gran artífice del resultado final de “Birdman”, película de, sobre y (incluso) para actores que paradojicamente no conseguía hacerse con Oscar para sus interpretes. Algo ciertamente incoherente.

En su quinta nominación al Oscar, Hollywood por fin proclamó como vencedora a una de sus actrices más fiables en décadas, Julianne Moore. La pelirroja ganaba el premio a Mejor Actriz tras haberlo tenido cerca por “Boogie Nights”, “El fin del romance”, “Lejos del cielo” y “Las Horas”.

Aunque Neil Patrick Harris decía ser el único en saber quien era el ganador del Oscar, habiendo guardado su secreto en un maletín encerrado bajo llave, lo cierto es que, prácticamente todos, sabíamos que “Birdman” y no otra, iba a ser la ganadora final de la 87 edición de los Oscar. El ninguneo a "Boyhood” resumido en la cara de disgusto de su joven protagonista, Ellar Coltrane, y la escasa afición de estos premios por los giros de guión inesperados, hicieron que Sean Penn, quien trabajó con Iñárritu en “21 gramos”, dijese eso “de quien les ha dado a estos hijos de puta el visado” antes de nombrar a la película del actor de Broadway que busca recuperar el prestigio perdido, como gran vencedora de estos Oscar.

Cuatro Oscar totales para “Birdman, o la inesperada virtud de la ignorancia”, que confirman a Alejandro González Iñárritu como un director valorado por la industria y que demuestran que no es tan importante ser aclamada por la crítica sino ganarte el favor de la industria en plena recta final de la carrera hacía el Oscar.

Una edición plagada de cine de autor, con ciertas concesiones al biopic academicista y sin grandes nombres del primer nivel del cine norteamericano más allá de un Eastwood impreciso como el de “El Francotirador”, del cual Alejandro González Iñarritu ha sabido sacar el mejor partido para volar y abrazar el prestigio.
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19 de febrero de 2015
PREVIA DE LA 87 EDICION DE LOS OSCAR

Si échamos la vista atrás podemos intuir similitudes en la carrera hacía el Oscar de 2015 con la de, concretamente, dos ediciones anteriores. Aquella protagonizada por “El discurso del Rey” y “La red social” en el año 2010 o, por el contra, en la que tuvo a “Apollo XIII” y Braveheart como rivales por el premio. Ambas nos pueden arrojar algo de luz en lo que a la resolución final de esta edición número 87 de los premios Oscar se refiere. 

2010 parecía el año en que la industria norteamericana reconocería la valía de uno de los directores más renovadores del cine norteamericano reciente, David Fincher. De la mano de Aaron Sorkin y tomando la incipiente carrera de Mark Zuckeberg como base de su historia, Fincher participaba en aquella edición de los Oscar con “La red social”, película que tras acumular una importante cantidad de menciones y distinciones entre las numerosas asociaciones de críticos norteamericanas llegaba a la recta final de la carrera hacía el Oscar con la vitola de favorita, habiendo logrado también hacerse con el Globo de Oro a Película Dramática y Director y con el honor de ser nombrada la película del año por la National Board of Review. 

Todo parecía ir bien para la película sobre el nacimiento de Facebook hasta que el poder de Harvey Weinstein volvió a hacer de acto de presencia. “El discurso del rey”, flemática película británica dirigida por el casi desconocido Tom Hooper (casí, ya que había dirigido antes la excelente “The Damned United”) y producida por el inefable Weinstein dio un vuelco a esta carrera y comenzó a acumular una amplia parte de los premios de los gremios o sindicatos profesionales de Hollywood, aquellos formados por votantes que también lo son de los premios de la Academia. 

De este modo, “El discurso del rey” hizo el sprint perfecto para acabar consiguiendo 4 Oscar de los 12 a los que optaba, de entre los cuales se encontraban los más importantes de la noche, Mejor Película, Mejor Director, Mejor Actor (Colin Firth) y Mejor Guión Original, dejando a David Fincher compuesto y sin Oscar en una noche que prometía ser la suya. 

Este año, “Boyhood” ha realizados movimientos muy similares a los que diese Fincher con su red social. Una fuerte unanimidad alrededor de la película de Richard Linklater le otorgaron la condición de rival a batir, habiendo sido nombrada como Mejor Película del año por la crítica y habiendo logrado el Globo de Oro a Mejor Película Dramática. Pero ha sufrido un severo revés al afrontar el último tramo de su camino al Oscar. “Birdman” ha ejercido de “El discurso del Rey” y con el premio al mejor reparto en el Gremio de Actores, el premio del Gremio de Directores y el del Gremio de Productores. Tres premios que siempre que han coincido en una película (“Chicago”, “Slumdog Millionaire”, “El retorno del rey”, “El discurso del rey”, “Argo”, etc) la han acabado llevando a levantar el Oscar en la ceremonia de entrega de premios. Con una excepción, “Apollo XIII”. 
La cinta espacial que dirigiese Ron Howard es el espejo en el cual no quiere mirarse “Birdman”, pero en la que no puede evitar verse reflejada; la ausencia de “Birdman” en la categoría de Mejor Montaje (hay que remontarse a 1981 para recordar una ganadora de Mejor Película que no estuviese nominada en Mejor Montaje, “Gente Corriente”) y su derrota en los Globos de Oro en Comedia frente a “El Gran Hotel Budapest” provoca que Alejandro González Iñárritu y los suyos tengan muy presente el especial caso de “Apollo XII” y su derrota en beneficio de “Braveheart” y deban mostrarse cautos en cuanto a su victoria ante “Boyhood”. 

Y en esas encontramos a una tercera película en discordia, “The Imitation Game”, esperando que una posible indefinición de la Academia con respecto a las dos favoritas pueda jugar a su favor. Una película ésta, producida por ¿quién?. Pues sí, por el inefable Harvey Weinstein. 

Ante este panorama nos encontramos con (esta vez, sí) la edición más abierta de los últimos años, que sólo cuenta con una pocas certezas, la de tres actores, J.K. Simons (Secundario por “Whiplash”), Julianne Moore (Protagonista por “Siempre Alice”) y Patricia Arquette (Secundaria por “Boyhood”) que ya han preparado el hueco en sus estanterias para la preciada estatuilla que con seguridad recibirán. 
Como en los últimos seis años anteriores, “El Séptimo Cielo” se encargará junto a un nutrido grupo de expertos en los premios Oscar, de retransmitir la ceremonia de entrega de premios en la emisora Nova Onda Radio de Albacete, narrando en directo la solución a estas incertidumbres, en una noche que se antoja emocionante y divertida a partes iguales. Será la madrugada del Domingo 22 de Febrero al Lunes 23 de Febrero en www.novaonda.net o en el 101.9 FM (local Albacete). También a través de apps como Tunein. 

Y no puedo finalizar este “previo” de los Premios Oscar, sin dejar mis favoritos en diferentes categoría. No aquellos que creo que van a ganar, sino aquellos que me gustarían que ganasen. 

 See you at the Oscars!! 

MEJOR PELÍCULA: “El Gran Hotel Budapest” 
MEJOR DIRECTOR: Wes Anderson por “El Gran Hotel Budapest” 
MEJOR ACTOR: Michael Keaton por “Birdman” 
MEJOR ACTRIZ: Julianne Moore por “Siempre Alice” 
MEJOR ACTOR SECUNDARIO: J.K. Simons por “Whiplash” 
MEJOR ACTRIZ SECUNDARIA: Emma Stone por “Birdman” 
MEJOR GUIÓN ORIGINAL: Wes Anderson por “El Gran Hotel Budapest” 
MEJOR GUIÓN ADAPTADO: Damien Chazelle por “Whiplash” 
MEJOR BANDA SONORA: Alexandre Desplat por “El Gran Hotel Budapest” 
MEJOR FOTOGRAFÍA: Emmanuel Lubezki por “Birdman” 
MEJOR MONTAJE: Tom Cross por “Whiplash” 

Os recuerdo que podéis participar vosotros mismos en nuestra porra de los Oscar y conseguir un lote de películas en DVD.

Link Quiniela Oscar
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8 de febrero de 2015
29 PREMIOS GOYA: MÁXIMA ISLA MÍNIMA

La pasada edición del Festival de San Sebastián definió las dos películas que lucharían por triunfar en la vigesimonovena edición de los Premio Goya. “Magical Girl” de Carlos Vermut ganaba la Concha de Oro a la Mejor Película y la de Plata a Mejor Director. “La isla mínima” figuró en las quinielas hasta el último momento como posible ganadora y finalmente se hizo con los premios a Mejor Actor (Javier Gutiérrez) y Mejor Fotografía. Las posteriores nominaciones a los Goya concretaron favoritismos; 17 nominaciones para la película de Alberto Rodríguez por las 7 de “Magical Girl”, aunque todas ellas en categorías de máximo interés. A diferencia del jurado de Donostia, la Academia de cine español acabó decantando la balanza hacia el lado de la película de las marismas andaluzas, dando, a la postre, excesiva poca cancha al singular trabajo de Vermut. 

Comenzó la gala, dirigida por Juan Luis Iborra y presentada por Dani Rovira, con un sobresaliente montaje de imágenes de grandes títulos del cine español que, sin embargo, no encontró el equilibrio que merecía en las interpretaciones musicales que lo acompañaban. Juntar la voz de Ana Belén con la de Eduardo Noriega, ver en escena a Fran Perea junto a Hugo Silva o a la casi nonagenaria Asunción Balaguer intentando seguir la letra del tema fueron decisiones equivocadas que deslucieron un trabajo de edición que convendría ver aisladamente. 

En esos instantes apareció Rovira en el escenario, debutando como maestro de ceremonias. Su inicio fue vociferante, preso de los nervios, pero poco a poco fue ganando en confianza. Tuteó al ministro Wert, bromeó con la estatura de Javier Gutiérrez, comparó su carrera cinematográfica con la de José Sacristán, se permitió un guiño íntimo "Este año en las candidaturas hay una ausencia clara", aludiendo a la ausencia de su pareja, Clara Lago, en las nominaciones y acabó recitando con seguridad un frenético discurso en apenas 1 minuto de tiempo que elevó el balance final de su labor como presentador, la cual fue bastante competente cuanto más se alejó de sus habituales chistes típicos y fáciles, algo que no rehusó hacer. 

La isla mínima, victoriosa desde el comienzo

Hechas las presentaciones de rigor, el primer premio de la noche lo entregaron Jordi Molla y la que fuera Ministra de Cultura y Presidenta de la Academia de Cine, Ángeles González Sinde, que coló una mención futbolística y colchonera que sólo Enrique Cerezo, en el patio de butacas, debió aplaudir. La película polaca de Pavel Pawlikowski, “Ida” resultaba ganadora del Goya a la Mejor Película Europea en ese primer galardón del 2014. 

El reparto de premios que vino a continuación fue apresurado, como si no fuese Sábado noche y hubiese que madrugar al día siguiente. El terror gótico de “Musarañas” ganó el premio a Mejor Maquillaje mientras que “La isla mínima” ganaba los Goya a Mejor Vestuario, Montaje y Dirección Artística, así como el de Mejor Actriz Revelación para Nerea Barros, que no era más favorita que Natalia Tena (“10.000 Km”), Ingrid García-Johnsson (“Hermosa Juventud”) o Yolanda Ramos (“Carmina y amén”) pero que con su galardón venía a confirmar que la noche podía resultar un paseo militar para “La isla mínima”. Barros, muy emocionada, se permitió un respiro para llorar y poder así pronunciar su discurso de agradecimiento. 

La premura en el reparto de premios se detuvo violentamente con la irrupción en el escenario de un bailarín de claqué, que campó a sus anchas durante un par de minutos hasta que Adrian Lastra y el propio Dani Rovira decidieron acompañarlo en sus pasos de baile. Finalizado el número, Dafne Fernández salió a escena para reconocer que el número musical que protagonizó en la pasada ceremonia de los Goya fue el peor de la historia de estos premios, sin ser consciente que gracias a ese baile de claqué, acababa de producirse el relevo en ese dudoso honor. 

Dafne Fernández y Adrián Lastra fueron los que, precisamente, entregaron el premio a Mejor Sonido, que supuso el primer premio de la noche para la película de Daniel Monzón, “El Niño”, que de sus dieciséis candidaturas acabaría logrando cuatro Goyas, el citado de Mejor Sonido, Dirección de producción, Efectos especiales y Canción, “Niño sin miedo” para India Martínez. 

Un reencuentro, el de Eduardo Noriega y Ana Torrent, casi 20 años después de “Tesis” sirvió para dar paso a uno de los premios más incontestables de la noche, el de Mejor Fotografía para Alex Catalán por “La isla mínima”. Un trabajo que junto a la también, justamente, premiada música de Julio de la Rosa, es indispensable en la sobresaliente y turbadora atmósfera de “La isla mínima”, elemento clave del éxito de la película de Alberto Rodríguez. 

Aunque dimitiese de su cargo tras la pasada edición de los Goya, Enrique González Macho, volvió a figurar como candidato y a salir elegido como Presidente de la Academia el pasado mes de Mayo. En su discurso repitió manifestaciones de otros años; "Ya va siendo hora de que nos bajen el maldito IVA" y presumió de los logros recaudatorios del cine español de 2014, para finalmente encumbrar a la figura de Asunción Balaguer. El líder de la oposición, Pedro Sánchez, sentado en el Auditorio, se apresuró en ese preciso instante a hacer campaña y prometer la bajada del IVA cultural al 5%. A su vez, Dani Rovira comparó, en calzoncillos, el físico de González Macho con el de Francis Ford Coppola y Arias Cañete para cerrar el tradicional discurso, que siempre acaba dejando algún titular de carácter político. 

Dicen que no hay pena sin ley, como tampoco hay ceremonia de los Goya en la que los presentadores de un premio se den un morreo gratuito. Lo que hace unos años fuese una constante de la gala, este año estuvo protagonizado por Rossy de Palma que plantó un beso al modelo Jon Kortajarena y al director Jorge Torregrosa, antes de pasar a presentar los premios a los Cortometrajes que ganaron “Café para llevar” (Ficción), “Walls” (Documental) y “Juan y la Nube” (Animación). 
El momento Antonio Banderas

Y entonces apareció Pedro Almodovar, cuya presencia para entregar del Premio Honorífico había sido la única condición exigida por Antonio Banderas para aceptar el Goya de Honor. Almodovar saludó a los amigos de la cultura y del cine español (“Señor Wert, usted no está entre ellos”, puntualizó) y recordó la trayectoria y elogió a la figura del actor malagueño con el que ha trabajado en cinco ocasiones, fundiéndose con él en un abrazo antes de que éste pasase a pronunciar su extenso pero apasionado y sentido discurso de agradecimiento, el cual comenzó con una anécdota protagonizada por la cantante Taylor Swift y finalizó dedicando el premio entre lágrimas a su hija Stella del Carmen. Entre medias, una defensa de la profesión, un recuerdo a los inicios de su carrera, una declaración de amor a España, el agradecimiento a Hollywood y una reivindicación de su propia figura, llegando a poner en duda la conveniencia de un premio honorífico a estas alturas de su carrera: “No sé si este premio me llega cuando me tiene que llegar o si lo merezco”, “Ahora empieza la segunda parte del partido de mi vida”. Un discurso poderoso. 

Banderas comenzaría esa “segunda parte del partido de su vida” atacando, y como si hubiera interiorizado a la perfección el sermón sobre “el actor adaptándose a los nuevos tiempos que corren” que le dedica Emma Stone a Michael Keaton en “Birdman”, inauguró cuenta en Twitter apenas unos segundos después de recibir el Goya. 35.000 seguidores en sólo unas horas y varios selfies con pulso no demasiado firme presidieron su debut en las redes. 

Tras el momento de gloria para Antonio Banderas, la ceremonia volvió a coger buen ritmo en la entrega de premios. Carlos Marqués Marcet ganaba el galardón a Mejor Dirección Revelación por su película “10.000 km”, en el único Goya de la velada para ella de entre las tres candidaturas a las que optaba. A su vez, Carmen Machi ganaba el primer Goya de su carrera en la categoría de Mejor Actriz Secundaria por “Ocho apellidos vascos”, película que, a la postre, otorgaría premios a todos sus intérpretes nominados. Machi se acordó en sus palabras de agradecimiento de la recientemente fallecida Amparo Baró, con la que coincidió en muchos capítulos de la serie “7 vidas”. Karra Elejalde, a su vez, lograba el segundo Goya de su carrera tras el conseguido por “También la lluvia”, siendo más escueto en su agradecimiento del Goya recibido por la película de Iciar Bollaín. La elección de Elejalde dejó sin premio a su máximo rival en la categoría de Mejor Actor Secundario, José Sacristán por “Magical Girl”, que hubiera sido una opción más apropiada. Y es que si José Sacristan está nominado, nunca puede ganar otro actor. 

Rovira y sus motivos para la felicidad

Pero el ritmo volvió a romperse. El hombre orquesta, Alex O´Dogherty (habitual en las últimas galas) hizo uno de los números más delirantes y anticlimáticos que se han podido ver en la historia de los Goya, rematado por la presencia de El Langui, que aplaudió la actuación. Solo faltó Resines cantando el famoso Rap del patio de butacas. La razón de este show era la de preceder a los premios musicales, que como hemos indicado anteriormente fueron a parar a Julio de la Rosa por “La isla mínima” e India Martínez por “El niño”. 

“Yo me quedo la peana, y tú el cabezón” le dijo Dani Rovira a su pareja Clara Lago al recibir el Goya a Mejor Actor Revelación por “Ocho apellidos vascos” (película que de 5 nominaciones ganaría 3 premios). El actor malagueño repitió la jugada de Rosa María Sardá en 2001 y ganó un Goya siendo también presentador de la ceremonia. Noche redonda para Rovira, que con su primer papel en pantalla arrebató el galardón a David Verdaguer, el gran favorito en esta categoría por “10.000 km”. 

Paco Roca y Ángel de la Cruz, los ganadores del Goya al Mejor Guión Adaptado en 2012 por la película “Arrugas” fueron los encargados de nombrar a los dueños de los Goya a los mejores libretos del año. Viendo como estaba transcurriendo la noche, donde “La isla mínima” ya se había hecho con 6 estatuillas, parecía ésta la gran oportunidad para que Carlos Vermut no se fuese de vacío a casa y lograse el premio a Mejor Guión Original por su “Magical Girl”. No fue así. “La isla minima” con guión de Rafael Cobos y el propio Alberto Rodríguez se alzaron con el Goya. Era la cuarta vez que ambos optaban al Goya de Guión tras haber concursado con “7 virgenes”, “After” y “Grupo 7” y la primera en lograrlo. 
Del mismo modo, Javier Fesser, que ya sabía lo que significa triunfar en estos premios gracias a “Camino” en el año 2009, ganó el Goya respectivo a Mejor Guión Adaptado, así como también el de Mejor Película de Animación por “Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo”. 

Llegados a este punto de la noche, sólo quedaban por entregarse los premios más importantes de esta edición, pero la dirección de la gala decidió dilatar la entrega y recargar la ceremonia con nuevos elementos. El cantante flamenco Miguel Poveda interpreto no uno sino dos temas en directo de su nuevo disco (nada que ver con el cine). Incluso, los populares “El Cabesa” y “El Culebra” de “El mundo es nuestro” cantaron una chirigota. Actuaciones más apropiadas para el programa “Noche de Fiesta” que para la retransmisión de los Goya. También dos bloques de “el cine español que viene” con el avance cinematográfico en imágenes del 2015 y el imprescindible “In Memoriam” que este año incluyó a grandes nombres como Alex Angulo, Daniel Dicenta, Dunia Ayaso, Pedro Peña, Roberto Cairo, Peret o la citada Amparo Baró. Con todo, la gala ya había superado las 00:45 de la madrugada, hora inicialmente prevista para su finalización. No sería hasta una hora después cuando terminaría. 

Pedro Almodovar volvió a subir al estrado, esta vez en condición de productor, para recoger junto a Damian Szifrón y compañía el Goya a la Mejor Película Iberoamericana para “Relatos Salvajes”, su único galardón de entre sus 9 candidaturas a las que optaba. Y Francisco Sánchez Varela, hijo de Paco de Lucía recordaba a la desaparecida figura de su padre al recibir en su condición de director, el Goya a Mejor Documental por “Paco de Lucía, la búsqueda”. 
Premios gordos cantados

Sólo restaban los cuatro premios gordos de la noche, y tal y como se había desarrollado el reparto de galardones hasta ese momento, no se preveían giros argumentales que deparasen sorpresas al espectador. De este modo, Pilar López de Ayala y Carmen Elías nombraron a Javier Gutiérrez por “La isla mínima” como Mejor Actor Protagonista, completando así una carrera de premios perfecta que se inició en el Festival de San Sebastián. Por supuesto, Gutiérrez se acordó de su compañero en la práctica totalidad de los planos de la película, Raúl Arévalo, también nominado en esta categoría. 

Un Juan Diego físicamente desmejorado y José Coronado hicieron lo mismo con Barbara Lennie, elegida Mejor Actriz Protagonista por su sobrio papel en “Magical Girl”. La actriz, doblemente nominada en esta edición y que ya estuvo nominada como Actriz Revelación por “Obaba” en 2006 proporcionaba a le película de Carlos Vermut el único Goya de toda la noche y recordaba a los directores que definieron su carrera, Montxo Armendáriz, Isaki Lacuesta, Daniel Monzón y Jonás Trueba que la hizo debutar en “Más pena que gloria”. Elena Anaya, Macarena Gómez y María León, sus rivales, fueron meras espectadoras de su triunfo. 

David Trueba, director ganador de la pasada edición, Alex de la Iglesia y el albaceteño José Luis Cuerda nombraron como “ganador de todo esto” a Alberto Rodríguez por su trabajo en “La isla mínima”. En su tercera nominación a Mejor Director, Rodríguez por fin ganaba el premio por su excelente dominio del thriller en la inquietante película andaluza. 

Era indiscutible que la gran triunfadora de la 29 edición de los Goya fuese “La isla mínima”. Y así fue. Penélope Cruz, poniendo glamour a la gala, se encargó de anunciarlo y de llevar hasta 10 la cifra de galardones obtenidos por la película de Alberto Rodríguez, incontestable ganadora de entre todo el cine español estrenado en 2014. Con esa cifra, "La isla mínima" iguala a 10 premios con "Blancanieves", quedando lejos de las dos máximas premiadas de estos premios, "Ay Carmela!" con 13 Goyas y "Mar Adentro" con 14.

Un año especialmente fructífero para nuestro cine tras haber atravesado un periodo de crisis convulso y complicado y coronado, como era debido, con una gran película. Ahora, el cine español tiene una reválida importante. Confirmar ese buen estado de salud. Reafirmar la confianza depositada por el público y devolverle buenas películas como contraprestación. 
Se podría decir, parafraseando al intenso Antonio Banderas, que ahora empieza “la segunda parte del partido de la vida del cine español”.
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2 de febrero de 2015
"NIGHTCRAWLER":MERCADO DE SUCESOS

En “Al límite” (“Bringing out the dead”, Martin Scorsese, 1999), Nicolas Cage interpretaba a un conductor de ambulancias del servicio nocturno en Nueva York, que tenía que lidiar con una abundante cantidad de desgracias. Incendios, drogadictos moribundos o criminalidad callejera conformaban el particular vía crucis diario de un Nicolas Cage alucinado y atormentado por su oficio entre el caos reinante de la ciudad, en contraposición con el gozo que su compañero de ambulancia, John Goodman, sentía con cada suceso a auxiliar. 

En cada una de esas salidas muy probablemente habría uno o varios Lou Bloom merodeando y vampirizando la confusión y el desorden. Scorsese elaboraba en aquella cinta otro de sus retratos habituales acerca de la peligrosidad nocturna en las grandes urbes norteamericanas, característica que ahora comparte, “Nightcrawler”, cambiando la ciudad de Nueva York por la de Los Ángeles pero manteniendo la inseguridad nocturna como uno de sus principales objetivos argumentales.

Tampoco es que la noche en Los Ángeles sea más peligrosa de un tiempo a esta parte. Es que ahora vemos televisados al detalle todos y cada uno de los sucesos que ocurren en cada ciudad. Un segundo foco de interés de “Nightcrawler” lo encontramos en ese sensacionalismo televisivo. En el interés creciente de los canales de cable de la pequeña pantalla por anteponer el morbo del suceso a la mera información periodística manejando la noticia para el propio beneficio de las cifras de una audiencia educada por medio de imágenes truculentas y cada vez menos rigurosas.

Y en esas llega el verdadero estímulo de “Nightcrawler”. La figura del citado Lou Bloom. Un tipo inadaptado y socialmente marginado que como si de un depredador nocturno se tratase, vaga por las calles esperando su momento, el cual encuentra, por casualidad, en el oficio de la caza de la imagen más escabrosa e insensible. Un personaje que por el disfrute y satisfacción personal que le reporta su nuevo cometido laboral estaría más cerca del conductor de ambulancias encarnado por John Goodman que del angustiado interpretado Nicolas Cage en “Al límite”.

El ansia incontenible que desprende la mirada de un alienado, raquítico y excesivo Jake Gylenhall, encaja a la perfección con la verdadera pretensión del director y guionista Dan Gilroy en “Nightcrawler”; atizar a la sociedad capitalista, a la cultura del riesgo. No triunfa tanto el que más talento tiene como el que menores escrúpulos y valores morales más reprobables atesora.
Una industria de la televisión que premia la deshumanización, el oportunismo, el egoísmo, la ambición y a la que Gilroy saca las verguenzas valiéndose de otro personaje escrito para tal propósito, una Renne Russo que a diferencia de Bloom si parece albergar algo de ética, aunque la haya perdido en el camino, inmersa en pleno afán por aumentar cuotas de audiencia.
Con una estética feísta y asociada al thriller negro nocturno (Martin Scorsese. Michael Mann) que aumenta las dosis de la toxicidad que puede respirarse en el ambiente de esas noches de fatalidad y acción, y con un par de secuencias en las que acompañamos al extrañamente seductor personaje de Gyllenhall hasta la cocina de sus grabaciones "supuestamente" ilegales siendo partícipe de sus comportamientos, "Nightcrawler" nos hace reflexionar hasta el punto de dudar de si con nuestra curiosidad televisiva hemos tenido parte de culpa en esa insensibilidad mediática generalizada. De si estamos más cerca del Nicolas Cage de "Al límite" o si, en realidad, nos hemos convertido en unos Lou Bloom ajenos a cualquier tipo de sentimiento que no sea el que provoca el dinero.
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28 de enero de 2015
PARTICIPA EN LA QUINIELA DE LOS OSCAR!

Los Oscar están a la vuelta de la esquina y hay muchas dudas acerca de quienes se llevarán la estatuilla a casa. ¿Merece Eddie Redmayne el Oscar por entregarse físicamente al personaje de Stephen Hawking o por contra es Michael Keaton el que merece el premio por su resurgir en pantalla?, ¿Es tan seguro el Oscar para "Boyhood"?, ¿Será "El Gran Hotel Budapest" quien acumule más Oscar o será "Birdman"?, ¿Logrará Meryl Streep el cuarto Oscar de su carrera?. Pronto desvelaremos todas las incognitas.

Porque nos gustan los Oscar os ofrecemos, de nuevo, quiniela de los Oscar creada por "El Séptimo Cielo"  y "Nova Onda Radio". Queremos comprobar cuantos de vosotros tenéis dotes de pitonisos, así que rellenar vuestros favoritos y el máximo acertante ganará un pack de películas oscarizadas en DVD. Adelante amigos que es gratis!

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