THE GUEST. EL EXTRAÑO SEDUCTOR FOCUS. ROBBIE, LA LADRONA EN TERCERA PERSONA. HAGGIS Y LOS PUZZLES KINGSMAN, SERVICIO SECRETO. ESPÍAS DE NUEVO CUÑO
27 de febrero de 2017
EL ÚLTIMO TRABAJO DE BONNIE AND CLYDE



#OscarSoWhite

Remontémonos un año atrás para analizar todo lo acontecido en la presente edición de los premios Oscar y 89 de toda su historia. Vayamos a los "Oscar So White" del 2016, a los de Spike Lee poniendo el grito en el cielo, a los que provocaron que la Academia ampliase la nómina de miembros equiparando cuotas raciales.
Visto el revuelo, era de suponer que la gala de 2017 tendría un marcado carácter "So Black" y aunque la elegida para la gloria no fuese "El nacimiento de una nación" de Nate Parker como en un principio se intuía, el seguidor de los Oscar más suspicaz no andaba mal encaminado. "Fences", "Figuras Ocultas" y "Moonlight" pasearon por la alfombra roja con la cabeza alta no únicamente por sus méritos. Denzel Washington, Viola Davis, Naomi Harris, Mahersala Ali, Ruth Negga, Octavia Spencer, Ava Duvernay o Barry Jenkins entre otros fueron la personificación de la apertura multiracial de la Academia, más cuando la industria del cine unía fuerzas contra ese señor llamado Trump que proclama a los cuatro vientos desde su silla presidencial su fobia a otras razas y colores. 

El fenómeno La La Land

Contra el ánimo igualitario de los académicos, un vendaval de optimismo y nostalgia que parecía imparable. "La La Land", el musical que nos devolvía a otras épocas, al amor por el cine, a cantar y bailar sin complejos. Con unos adorables Emma Stone y Ryan Gosling, un director, Damien Chazelle, asquerosamente joven y talentoso y una banda sonora contagiosa. Todos hablaban de cuantos Oscar ganaría "La La Land" y no de si sería la triunfadora. Nadie lo ponía en duda. Ni siquiera sus haters. Ni siquiera Faye Dunaway.

El último trabajo de Bonnie & Clyde

La noche había transcurrido según lo esperado. La cuota racial satisfecha (Viola Davis, Mahershala Ali). La cuota indie, también (Lonergan, Affleck). El reparto de galardones era equitativo, 
reconociendo los méritos de grandes títulos de la temporada como "Hasta el último hombre" de Mel Gibson o "La llegada" de Denis Villeneuve". Rebajando hasta lo sensato el número de estatuillas que "La La Land" debía ganar. Un In Memoriam emotivo con grandes figuras como Carrie Fisher, Michael Cimino o John Hurt. Todo correcto. Todos medianamente contentos. 

En esas aparecieron Bonnie and Clyde, profesionales del robo para ejecutar una de sus últimas y mejores actuaciones. Ahora te doy, ahora te quito. Ahora alimento al conspiranoico de los premios, ahora condeno a la Academia y a su eterna carga de conciencia. Ahora hostigo al indignado, ahora despierto a los que ya se iban a la cama. En plena faena, dos grandes víctimas, "La La Land", que no pasará a la historia como la ganadora del Oscar que resucitó al género musical si no como "aquella película del error en la entrega de premios" y "Moonlight" como "la película que le arrebató el Oscar a "La La Land" de una manera ciertamente extraña" y sobre la que siempre pesará si su triunfo está condicionado por el tan cacareado #OscarSoWhite de la edición anterior.
Imagino a Damien Chazelle teniendo que responder a la largo de su carrera por este hecho y no por el éxito y valor de su trabajo y siento algo de pena. Imagino a Barry Jenkins considerado como un sospechoso ganador del galardón y creo que no lo merece.
La culpa no fue de Bonnie, ni de Clyde. Ni de Jimmy Kimmel. Nadie se equivocó. O se equivocaron todos. Mejor dejémoslo en que la culpa fue de Matt Damon.

Los Goya

Lo ocurrido es un hecho sin precedentes en la historia de los Oscar, que tuvo en el premio a Marisa Tomei por "Mi primo Vinnie" un amago, leyenda urbana o traición patriótica que siempre albergará el beneficio de la duda. Y supone un correctivo para todos nosotros. La próxima vez que veamos la gala de los premios Goya y pensemos "esto en los Oscar no pasa", mejor seamos prudentes. Hasta el mejor escribano echa un borrón.
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28 de enero de 2017
"LA LA LAND", SOÑAR COMO TONTOS

Soltar el volante, abrir la puerta y bailar. Lo ideal sería lanzarse a mover el esqueleto y cantar para combatir las largas esperas de un atasco en carretera. Pero no, en la realidad eso ni ocurre ni ocurrirá, y si alguien decide hacerlo se jugará una buena sanción por alteración del orden público. 
Orden público. Que expresión. Vivimos en una sociedad extremadamente cínica. Continuamente molesta frente a aquello que se escape ligeramente de lo establecido. Tendentes a vivir alienados y enojados. Faltos de romanticismo.

“La La Land” va para aquellos que sueñan. Por tontos que puedan parecer. No lo digo yo, lo dice Mia Dolan en la gran audición de su vida. Lo dice Damien Chazelle, que a sus 32 añitos recien cumplidos sabe que para soñar hay que dejarse llevar y que para eso hay que recuperar géneros alegremente desprejuiciados.

En épocas difíciles el cine musical norteamericano siempre ha estado ahí para suavizar el hastío, para fomentar la desconexión. Durante la Gran Depresión, Ginger Rogers y Fred Astaire danzaron por el bien común. Las Grandes Guerras tuvieron el alivio de Gene Kelly, Judy Garland o Bing Crosby. Ahora, el bálsamo de Hollywood a la agresiva era Trump consiste en deleitarnos con Emma Stone y sus ojos de expresividad infinita y Ryan Gosling y su sonrisa de galán adorable entonando y enamorándose en las colinas de Los Ángeles para que así volvamos a casa con la crispación aplacada y nos sentemos frente a twitter más suaves que un guante, mirando la vida con una sonrisa, al menos durante los días o semanas que dure el recuerdo de esta feliz ciudad de las estrellas donde la realidad se construye a partir de unas notas de jazz interpretadas a piano, largas gravitaciones en el firmamento y suaves deslizamientos de pies. 
Ese jazz es el mismo jazz que ya marcaba los ritmos en “Whiplash”, otra manifestación del amor por el cine y música surgida desde las entrañas, hecha con el corazón y dueña de un discurso idéntico; triunfar conlleva renunciar. No hay éxito sin dolor. El Chazelle guionista vuelve a guardarse ese as en la manga para remover emociones por si no todavía no hubiésemos caído rendidos al candoroso idilio entre Mia y Sebastian, a la nostalgia de esa pureza del cine clásico de estudios en formas, estilo, colores (y planetarios), a su banda sonora tremendamente pegadiza o a ese juego tan de nuestro tiempo de adivinar los guiños y referencias que un producto audiovisual claramente evocador contiene.

Vale, “La La Land” no descubre el musical. De acuerdo, “La La Land” es una combinación de grandes momentos de la historia del género. Correcto, Emma Stone no es Leslie Caron. Ryan Gosling no es Frank Sinatra. Y claro, por muy impetuosos que sean sus travellings, Chazelle se dedica (con buena letra) a reproducir a Minelli, Demy y Donen. Pero por favor, deme usted otra entrada para “La La Land” y alégreme el día.
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20 de diciembre de 2016
EL SÉPTIMO CIELO: EL LIBRO

Solo hay que desear cosas y hacer que ocurran. Hace alrededor de un año imaginé como sería tener en las manos un libro que resumiese el recorrido de "El Séptimo Cielo" en Nova Onda Radio y en este blog y poder así poner fin un etapa de mi vida que duró casi trece años y de la que muchos de vosotros fuisteis testigos directos en e7cielo.es o semana tras semana a través del podcast que en este espacio iba colgando. 

El pasado viernes 16 de Diciembre presenté ese libro y hice realidad ese deseo. Lo hice acompañado de mi gente, en uno de los espacios más acogedores y que mejor apuestan por la cultura en este ciudad, La Leche Militina, y con todas las personas que han participado en este libro; Irene Nadal, la ilustradora que ha puesto imagen a todas y cada una de las películas que aparecen en el libro, Javi Sánchez Munera, de Nova Onda Radio, Jesús Antonio López, de Filmoteca de Albacete, y Bamf!, youtuber, que se han encargado de realizar los tres prólogos que componen el libro, y Miguel Ángel Aguilar, de Uno Editorial, que confió plenamente en el proyecto de "El Séptimo Cielo" desde un primer momento.

No lo he dicho, pero "El Séptimo Cielo, 30 reseñas de cine para un programa de radio" es el título completo del libro y, efectivamente, no 40, ni 20, sino 30 son las reseñas seleccionadas de entre todas las que figuran en este blog, y que conforman esta pequeña crónica escrita de más de una década en la que cine y radio han ido de la mano. Desde Tarantino a Woody Allen, pasando por Almodovar, Alberto Rodriguez, Edgar Wright, Pixar o Christopher Nolan. Un testimonio del mejor cine reciente. Un libro con el que estar, por una vez más, en el séptimo cielo.

Más info y venta: 

http://www.unoeditorial.com/portfolio/el-septimo-cielo/ 


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30 de diciembre de 2015
TOP TEN MEJORES PELÍCULAS 2015

1. MAD MAX. FURY ROAD

En unos tiempos poblados de remakes, secuelas, reboots y/o franquicias explotadas hasta la extenuación, la llegada de la cuarta entrega de la saga Mad Max supuso un alivio para todos aquellos que empezábamos a mirar con recelo el abuso del hollywood actual a la hora de llevar el agua de éxitos pasados a su molino. La "Furia en la carretera" ofrecida por el septuagenario director George Miller, (es importante indicar su edad para admirar todavía más el vigor de su trabajo) no sólo ha sabido reconstruir con fidelidad el universo árido, apocalíptico y anárquico de la saga originaria que el propio Miller creó y encumbró, sino que lo ha llevado más allá, añadiéndole desfreno, aumentando sus revoluciones y haciendo del exceso una virtud hasta completar una de las cintas de acción más abrumadoras vistas en bastante tiempo. Algo así como una revolución del género que revertía el sexo del héroe (Max se rinde ante la fuerza de Imperator Furiosa), componía unos personajes secundarios icónicos (ese Nicolas Hoult tísico y enajenado, ese guitarrista lanzallamas, ese Inmortal Joe), integraba una banda sonora modélica en la épica y en la pausa y contenía una imponente belleza en la gran mayoría de sus planos. Espectacular y apabullante hasta el punto de sentir el olor a gasolina y neumáticos quemados en su huida hacía delante por la libertad.
2. WHIPLASH

El talento, ¿se tiene o se adquiere?. El fin, ¿justifica los medios?. La letra, ¿con sangre entra?. Cortometraje antes de ser largometraje, "Whiplash" enfrentaba en un duelo interpretativo tremendamente apasionado y efectivo a dos seres apegados al jazz, un joven batería con ganas de comerse el mundo y un disciplinado e imponente director de orquesta. El primero es puro entusiasmo e ilusión. Candidez. El segundo, la representación de una instrucción militar, el perfeccionismo nacido probablemente de una frustración personal adquirida. A través del mejor tour de force interpretativo del año, "Whiplash" hablaba de la excelencia musical, de la obsesión, la exigencia y los limites de la enseñanza, contraponiendo para tal fin el marcial ideario del aterrador profesor de conservatorio que encarnaba un impecable, y a la postre oscarizado, J.K.Simmons, con el consentido derroche de sangre,sudor y lágrimas del alumno que mantiene el tipo (estupendo Miles Teller) esperando la trascendencia en la percusión de jazz. Todo ello narrado con concreción, ritmo endiablado y un dominio excelente del montaje, la música y la realización cinematográfica, que mostraron al mundo a un director de apenas 30 años, Damien Chazelle, perfectamente afinado.
3. EX MACHINA

"Ex Machina", el debut en la dirección de Alex Garland, guionista de Danny Boyle en títulos como "28 días después" o "Sunshine", es una de esas obras de ciencia-ficción íntimas y pequeñitas que se hacen mucho de querer con un casting (Gleeson-Isaac-Vikander) y diseño de producción inmejorables (ese bunker de diseño en medio de algún sitio) y un relato futurista donde el juego de sus identidades y el poder de seducción sobre el hombre de una inteligencia artificial (o deberíamos decir de una mujer) garantizan un interés continuo e in crescendo y varios giros argumentales para aplaudir. Además, contiene mi secuencia favorita de todo el cine de 2015, este baile inesperado y alejado del tono de la cinta que aumenta el magnetismo que desprende y que refuerzan su condición de título de culto del 2015.

4. NIGHTCRAWLER

Si nos paramos a pensar, el Jake Gyllenhall de "Nightcrawler" podría ser una suerte del Richard Windmark de "Noche en la ciudad", un merodeador de la noche en busca de una oportunidad de la que sacar tajada, por muy grotesca que sea. La diferencia entre ambos es que donde Windmark sólo encontraba más desgracia a su ya de por si, desorientada existencia, Gyllenhall encuentra el éxito en esta incisiva cinta nocturna (el Scorsese de "Taxi Driver" o "Al límite" está muy presente) que suponía el debut tras las cámaras de Dan Gilroy. El personaje alienado, raquítico, excesivo e interesado encarnado a la perfección por Gyllenhall servía a Gilroy para atizar al sensacionalismo televisivo, a la sociedad capitalista, a la cultura del riesgo. No triunfa tanto el que más talento tiene como el que menores escrúpulos y valores morales más reprobables atesora. Más, en una industria de la televisión que premia con cada vez más frecuencia la deshumanización y el oportunismo de sus imágenes. "Nightcrawler" incomodaba hasta el punto de hacernos dudar de si con nuestra curiosidad televisiva hemos tenido parte de culpa en esa insensibilidad mediática generalizada.
5. EL AÑO MÁS VIOLENTO

A los pies del skyline de Manhattan, Oscar Isaac parecía sentirse en la cima del mundo, como si de James Cagney se tratase. Lo decepcionante para el personaje que encarna Isaac es, precisamente, tener que haberse convertido en un Cagney de turno para lograrlo.
Parábola del "sueño americano" y de porqué hemos llegado a la crisis que hemos llegado, "A most violent year", con su tono gélido y pausado y una atmósfera de intranquilidad en la que sobrevolaba constantemente la fatalidad, nos hablaba de resistirse a perder la honradez y la integridad pero al mismo tiempo comprender que el crimen nace del negocio empresarial y no al contrario. Su pareja protagonista, Isaac-Chastain reforzaba la historia con su aplomo interpretativo luciendo el abrigo de paño con la seguridad de un Pacino de los 70 y ejerciendo de imponente mujer dominante, respectivamente. Un clásico inmediato que le daba sopas con honda al resto de películas nominadas al Oscar, y sin embargo no recibió ni una sola candidatura, lo cual evidencia la deriva de estos premios en los últimos años.
6. KINGSMAN, SERVICIO SECRETO

“Kingsman, servicio secreto” es algo así como la película de 007 que Matthew Vaughn siempre quiso dirigir y nunca pudo hacer, o al menos, a él nunca le llamaron.  Casi mejor, porque fuera de todo protocolo que encorsete sus inclinaciones gamberras y violentas, es donde mejor se mueve el cine de Vaughn, que hasta la fecha siempre ha mostrado un excelente espíritu lúdico y desacomplejado, ya sea en románticas aventuras fantásticas adaptando a Neil Gaiman, capaces de sacar pluma al mismisimo Robert De Niro (“Stardust”), o en cintas de superhéroes adolescentes adaptando a Mark Millar y John Romita Jr. (“Kick Ass”). Para “Kingsman, servicio secreto”, Vaugh vuelve a recurrir a un comic de Millar (“The Secret Service”, esta vez junto a Dave Gibbons) y vuelve a dar en el clavo, con esta historia de reclutamiento e iniciación juvenil al espionaje que sabe honrar al género jamesbondniano en su primera mitad de metraje para posteriormente desatarse como gozoso film de acción.  No le falta de nada; organizaciones secretas, agentes de doble vida, gadgets y armas inverosímiles, conspiraciones para acabar con el planeta, un villano con defecto en el habla y una flema británica tan impecable como la dicción de Colin Firth. También un ritmo endiablado, mucho sentido del humor y gusto por las referencias a la cultura pop, una selección musical ecléctica y cierto ánimo de perdurar como saga. “Kingsman, servicio secreto” es un divertimento de primera, que demuestra que Mark Millar es un filón para el cine y que Matthew Vaugh es quien mejor sabe interpretarlo, habiendo dado un volantazo al viejo genero de espías cinematográficos
7. EL PUENTE DE LOS ESPÍAS

En sus más recientes apariciones públicas, el que fuera "Rey Midas" de Hollywood ha renegado una y otra vez del blockbuster actual y en concreto del cine de superhéroes. Quizá por eso, Spielberg ande alejándose últimamente del tipo de películas que él mismo contribuyó a instituir en diferentes ocasiones a lo largo de su carrera para acercarse a la otra vertiente más frecuentada de su filmografía, la que adora y reverencia a los clásicos. "El puente de los espías" es la declaración de amor de Steven Spielberg al relato espionaje. También al cine judicial. A "Topaz" y al americano modelo cargado de honestidad como protagonista principal de su historia. Tom Hanks es (otra vez), James Stewart y Gregory Peck. Hay duelos interpretativos (que gran aparición la del espía ruso encarnado por Mark Rylance), momentos históricos (ese muro de Berlín en construcción), detalles de guión (ese abrigo y ese constipado del personaje de Hanks) firmado por los mismísimos hermanos Coen, una obligada secuencia de lucimiento visual (el ataque al avión norteamericano) y una final maravilloso y cotidiano que nos confirma estar ante el mejor Spielberg si no fuese porque a "El puente de los espías" le falta un pedazo fundamental de él mismo, la música de John Williams.
8. AMY. LA CHICA DETRÁS DEL NOMBRE

La que podría haber sido estrella musical más grande de nuestros tiempos se quedó en el camino. Y nosotros fuimos testigos directos de su nacimiento, auge y caída. El documental "Amy, la chica detrás del nombre" de Asif Kapadia (responsable de otro alabado documental, "Senna") ilustra la corta pero intensa vida de la talentosa voz de Camden Town valiéndose de un patrimonio audiovisual riquísimo (la cantidad de grabaciones móviles caseras, testimonios de familiares y amigos o imágenes de la prensa sensacionalista es enorme) capaz de mostrar a Amy en todos sus pasos, comportamientos y sentimientos tanto profesionales como íntimos. Como si por apenas dos horas Winehouse volviese a la vida para recrear su tumultuosa existencia, "Amy, la chica detrás del nombre" nos ofrece la posibilidad de volver a hacernos fan de Amy Winehouse y de despedirnos de ella por última vez, haciendo bueno ese dicho de "Entre todos la mataron y ella sola se murió".
9. MISION IMPOSIBLE: NACION SECRETA

Tiene todos los elementos obligatorios de la saga y/o del thriller de acción y espionaje estandar pero además; un prólogo breve pero divertidisimo que no duda en reírse de sí mismo, un Tom Cruise situado en un punto de su carrera en el que es capaz de ceder galones a una Rebbeca Ferguson que enamora al patio de butacas y que es, sin duda, uno de los grandes descubrimientos interpretativos del año, una secuencia-homenaje a "El hombre que sabía demasiado" rodada y montada con elegancia y oficio por Christopher McQuarrie, y un villano (Sean Harris) puramente hitchcockiano. La segunda mejor película de la franquicia tras la primera de De Palma.


10. THE GUEST


Apenas un sólo minuto de metraje bastaba para conocer las intenciones de la nueva película de Adam Wingard (director de esa cinta de terror referencial llamada “You´re next”); un trote militar con el primer plano de unas botas corriendo por un terreno empedrado, un título sobreimpresionado en pantalla con una tipografía en un potente color neón que era puro John Carpenter, una calabaza preparada para Halloween y una madre que mira apenada la foto de su hijo, en cuyo marco de fotos se apuntan las claves de su fallecimiento en combate. Cuatro esbozos eran suficientes para que Adam Wingard informe, ponga en situación e intrigue al espectador. Una posterior llamada al timbre por parte de un cautivador y apuesto joven (Dan Stevens, perfecto en su rol), daba el pistoletazo de salida a este orgiástico y fanfarrón thriller que disfrutaba y hacía disfrutar revisando los códigos del cine ochentero, recurriendo a la de acción y el sentido del humor, mostrándose muy salvaje y nada preocupada por cumplir con la corrección moral que inunda el cine actual y acompañado por una banda sonora electrónica, especialmente diegética que enfatizaba el tono caricaturesco e insolente de la cinta. Fue una de las cintas más disfrutadas cintas de la edición 2014 del Festival de Sitges y con razón.
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26 de junio de 2015
PODCAST ESPECIAL JAMES HORNER


La noticia del fallecimiento del compositor James Horner a la edad de 61 años en un accidente de avioneta que él mismo pilotaba nos ha entristecido y nos ha hecho sentir la necesidad de rendirle un más que merecido tributo. De ahí que nos hayamos sentado delante del micro para recordar su carrera de la mejor manera; escuchando un buen número de sus maravillosas obras para la gran pantalla, algunas de ellas popularmente conocidas, otras de ellas escondidas en algún rincón de la memoria colectiva, pero todas representativas de un músico que encontró el reconocimiento en forma de premios y ventas millonarias con títulos como Titanic, Braveheart o La máscara del zorro y que previamente, en la década de los 80 y 90 demostró ser uno de los compositores de cine más inspirados y geniales, capaz de empatizar con las generaciones de jóvenes cinéfilos que crecía en aquellas décadas y que hoy lo consideramos como uno de los grandes de la bandas sonora a la altura (o próximo) a otros autores como Jerry Goldsmith o John Williams.

Desde los inicios de su carrera, allá por principios de los años 80 con títulos como Krull, Star Trek La ira del Khan, o Cocoon, hasta sus últimos trabajos con una carrera sumida ligeramente en la repetición de esquemas musicales, pasando por su etapa más gloriosa con obras como Willow, Apollo XIII, Leyendas de pasión o El nombre de la rosa, entre otros muchos. 
En este programa especial de "El Séptimo Cielo" toca decir adiós a este norteamericano diez veces nominado al Oscar y ganador de dos estatuillas, diez veces nominado y ganador en dos ocasiones del Globo de Oro, músico habitual de directores como Ron Howard, James Cameron, Mel Gibson o Jean Jacques Annaud. 

Nos despedimos de James Roy Horner.


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6 de junio de 2015
PODCAST ESPECIAL COMIC FREAKS


Hay un crossover o colaboración ignominiosa entre "El Séptimo Cielo" y "Comic Freaks" que anda pululando por la red durante los últimos días. Una hora de radio, música, comics y cine con premeditación y alevosía realizada "a pachas" entre un servidor y @Bamf_

Escucha enfermo!


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28 de mayo de 2015
PODCAST "LAS CANCIONES DE MAD MEN"

En Julio de 2007 comenzaba una serie de la cadena AMC que nos trasladaba al Nueva York de los años 60, concretamente al de una agencia de publicidad de Madison Avenue donde un universo de personajes siempre elegantes y acompañados de una copa de whisky con hielo, diseñaban anuncios de coches y cigarillos mientras trataban de ordenabar unas vidas marcadas por las insatisfaciones sentimentales, motivaciones laborales y los obstaculos y privilegios de la sociedad de consumo americana de antaño.

Las vidas de Don Draper, Peggy Olson, Roger Sterling, Pete Campbell o Joan Holloway entraron en nuestros hogares para lograr nuestra fascinación por una ficción de otra época que contribuyó a modelar las tendencias de nuestro tiempo.

El pasado 17 de Mayo de 2015, finalizaba “Mad Men”, consiguiendo el enésimo logro de su andadura, dejar satisfechos con su colofón final a la amplia mayoria de sus numerosos seguidores entre los que nos encontramos.

Por eso, en este podcast especial de "El Séptimo Cielo" queremos recordar algunos de los mejores momentos de Mad Men haciendo un repaso por canciones que sonaron en sus capítulos. Un terreno este, que Matthew Weiner y la supervisora musical de la serie, Alexandra Patsavas, entendieron clave para aportar un componente histórico y cultural a cada episodio mientras Don Draper y compañía veian sus vidas pasar. 

Esperamos que lo disfruteis.

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13 de abril de 2015
"THE GUEST": EL EXTRAÑO SEDUCTOR

Apenas un sólo minuto de metraje basta para conocer las intenciones de la nueva película de Adam Wingard (director de esa cinta de terror referencial llamada “You´re next”); un trote militar con el primer plano de unas botas corriendo por un terreno empedrado, un título sobreimpresionado en pantalla con la tipografía del cine de John Carpenter en un potente color neón, una calabaza preparada para Halloween y una madre que mira apenada la foto de su hijo, en cuyo marco de fotos se apuntan las claves de su fallecimiento en combate.
Cuatro esbozos son suficientes para que Adam Wingard informe, ponga en situación e intrigue al espectador. Una posterior llamada al timbre, dará el pistoletazo de salida a este orgiástico y fanfarrón thriller que disfruta y hace disfrutar revisando los códigos del cine ochentero. 

Como si del tio Charlie de “La sombra de una duda” (Alfred Hitchcock, 1943) se tratase, David Collins (genial Dan Stevens en todos los registros), una especie de Ryan Gosling en “Drive” con cara de niño bueno y de sonrisa cautivadora, se introduce en el hogar de una familia todavía afectada por la perdida en Afganistán de su hijo Caleb. Dice ser su compañero y venir para cumplir el último deseo de Caleb, pero sus miradas fijas a la nada ocultan algo más que una simple presencia para dar el sentido pésame. 
Sin embargo, nos dejamos engañar por sus buenas intenciones y por la simpatía embaucadora que desprende el bueno de David, y entendemos que la familia lo acoja con tal grado de hospitalidad. 

En su primer acto, "The Guest" explora con cada relación que entabla el soldado parásito con los miembros de esa pequeña comunidad, diferentes escenarios de actuación, que van desde el cine de instituto con el habitual acoso al estudiante "raro", hasta el drama parental tras la pérdida de un hijo, algún breve e indirecto apunte al síndrome de estrés postraumático derivado de las secuelas de un conflicto bélico, incluso al periodo de rebeldía adolescente que pone en escena la actriz, Maika Monroe, la joven hija de la familia y a la que pudimos ver en otro de los títulos más comentados del pasado festival de Sitges, “It Follows”. 

Situaciones variadas que “The Guest” resolverá posteriormente de una manera imprevista para el que observa. Tirando de acción y humor, mostrándose muy salvaje y nada preocupada por cumplir con la corrección moral que inunda el cine actual (y que no tenía el thriller y/o policiaco de serie B de los 70 y 80 al que referencia). Todo ello lo hace, acompañado por una banda sonora electrónica, especialmente diegética, que enfatiza el tono caricaturesco e insolente de la cinta y aporta un contraste magnético y peculiar a sus imágenes.
En su tramo final, con el público ya metido en el bolsillo, "The Guest" muta hacía "Terminator" y "Halloween", alude a experimentos del ejercito, se marca un guiño a "Fringe" y enmarca su clímax en una fiesta de instituto vestida de gala para la ocasión y propia del mejor slasher. Un final repleto de espejos, no solo los de la fiesta de Halloween que está presente durante toda la cinta, sino la gran multitud de referentes en los que "The Guest" ha sabido mirarse para completar un cóctel explosivo y ,sobre todo, tremendamente gozoso con hechuras de cinta de culto. Tan irresistible como la sonrisa de su seductor protagonista.
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