29 de octubre de 2006
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“Infiltrados” (“The Departed”) es la vuelta del ítaloamericano Martin Scorsese al cine de nervio, de mafia, al cine de montaje trepidante y ritmo mayor, a ese cine de narración eléctrica, en la tradición de dos de sus grandes películas; “Uno de los nuestros” y “Casino”. Es sin duda ese cine en el que mejor se mueve Scorsese y al que agradecemos que haya retomado en esta nueva ocasión.

Pero los años transcurridos entre “Casino” e “Infiltrados” también han cambiado al Scorsese que todos conocíamos. Y entre todas las semejanzas posibles, hay numerosas diferencias entre las citadas cintas gangsteriles y la que ahora nos ocupa.
Desde su reparto, hasta una menor carnalidad y crudeza (a pesar de que “Infiltrados” tiene sus buenas dosis de violencia y sangre). La diferencia existente entre la pareja Pesci-De Niro (y sus respectivos personajes en el cine de Marty) y la de Di Caprio-Damon podría ser equiparable a la diferencia que existe entre el Scorsese de “Godfellas” y el de “The Departed”, lo cual evidencia la marcada evolución que está siguiendo este director en los últimos años y en la que gracias a “Infiltrados” parece haber encontrado el equilibrio.

“Infiltrados” es un magnético thriller. Posiblemente uno de los thrillers mejor dirigidos de los últimos tiempos, con una intensidad tan grande que hace que el espectador no se desconecte de la narración ni parpadee en las dos horas y media de metraje. Es la segunda vez que Scorsese se pone al frente de un remake (la primera, el remake de “El Cabo del Terror” le dio un gran resultado).
“The Departed” es una nueva versión de la cinta hong-konesa “Infernal Affairs”, que contaba la historia de dos topos infiltrados en una banda mafiosa y en el cuerpo de policías. Esa es la historia que aprovecha Scorsese para componer su personal visión del cine policiaco, para la que ha contado con Leonardo Di Caprio y Matt Damon para jugar en el bando contrario y a gente de la talla de Jack Nicholson, Martin Sheen, Alec Baldwin o Mark Whalberg para secundarlos.

Apenas unos minutos bastan para saber que con “Infiltrados”, Scorsese ha estado en su salsa. Su comienzo, con el personaje de Matt Damon todavía niño, recuerda al de “Uno de los nuestros” y su velocidad es tal, que debemos estar bien despiertos para seguir el ritmo tan marcado que propone el ítaloamericano. Aquí es donde empieza a lucirse Marty y en donde su montadora habitual, Thelma Schoonmaker le sigue al pie de la letra (eso si, más tarde y para mi sorpresa, cometerá errores de montaje infantiles en las secuencias con mayor sencillez de edición). Brillante presentación de personajes por tanto y un comienzo que promete lo mejor.

No decaerá el ritmo de “Infiltrados” y pronto estaremos inmersos en la tensión de ser testigos de dos “topos” o “ratas” metidos en el bando contrario. La trama se torna en compleja y llena de giros. Scorsese domina con mano maestra y gran talento ese cruce de traiciones, esa cuerda floja por la que andan William Costigan (Leonardo Di Caprio) y Colin Sullivan (Matt Damon), y las continuas idas y venidas de ambos bandos. Aquí es donde reside la grandeza de “Infiltrados”, donde se gesta el gran y embaucador thriller policiaco que es, un thriller que habla de la perdida de identidad, la traición y los sentimientos humanos que ella conlleva. De dos marionetas que creen controlar sus vidas, cuando estas en realidad dependen de de las ordenes de superiores. De dos seres humanos expuestos a continuos peligros.

Con un fenomenal Di Caprio, al que se le acaba cogiendo cariño, gracias a su mejor interpretación desde aquel retrasado de “¿A quien ama Gilbert Grape?”. Con un más que correcto Matt Damon en un personaje prepotente y fácilmente odiable por el espectador y con un Jack Nicholson en un papel hecho a su medida y en el que se luce sin suponerle demasiado esfuerzo.

Whalberg y Baldwin ponen la nota cómica, Sheen la cara más bondadosa y Ray Winstone es algo así como una suerte de Joe Pesci. Mención aparte merece Vera Farmiga sencillamente cautivadora en su papel, y que supone un descubrimiento femenino en una cinta eminentemente masculina, muy en la línea de lo que supuso la asesina Marie-Josée Croze en “Munich” de Spielberg.

En su hora final, “The Departed” dejará para la posteridad un par de momentos magistrales (la secuencia de la azotea entre Sheen, Di Caprio y Damon por via telefonica o el intercambio de información cruzada por sms para delatar al contrario), pero también una que otra leve precipitación de hechos, que evitan que la película pueda cerrar el circulo que la haga redonda (como el desenlace de los personajes protagonistas).

De lo que no hay duda es de que el entretenimiento está garantizado, de que la dirección es portentosa, en la línea del Scorsese más enérgico y vital, que las notas de guitarra de Howard Shore son tan buenas que aun con escaso protagonismo llaman la atención, que las interpretaciones son estupendas y que siempre es un lujo ver a gente como Nicholson actuando en la gran pantalla y ver confirmarse a Di Caprio como actor. Hay muchas razones que hacen de “Infiltrados” un film que será recordado. Posiblemente no sea la obra maestra que mucha gente ha dicho ser, pero si una gran película y una estupenda lección de estilo por parte de Martin Scorsese, que se ha vuelto a encontrar, para goce de todo amante del buen cine. Y esa es una noticia para estar de enhorabuena.
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27 de octubre de 2006
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Mucha guitarra y alguna que otra mandolina son las protagonistas del nuevo score de Howard Shore para Scorsese. La música compuesta por Shore suena francamente bien, reune una buena serie de temas pegadizos y otros cuantos incidentales que no dejan de tener a la guitarra como instrumento dominador. Como ya ocurriese con "Gangs of New York" y "El Aviador" el score de Shore no gozará del protagonismo principal en la película, y si la selección de canciones a la que siempre recurre Martin Scorsese, entre las que se pueden encontrar temas de Van Morrison o The Rolling Stones. Recordemos que Shore ya tuvo problemas y fue descalificado para el Oscar por su brillante trabajo para "El Aviador" por este motivo, ya que según la Academia, la composición de Shore quedaba "diluida por el uso de canciones o música preexistente". En todo caso, nominable o no, nos encontramos ante un trabajo en el nivel que esta siguiendo Shore en los últimos años, que es sencillamente excelente. Especial atención al tema número 14; "The Departed Tango".

El francés Alexander Desplat encabeza la lista la nueva ola de compositores que están despuntando en el panorama hollywoodiense (Iglesias, Kaczmarek, Marianelli). Llegado de París, Desplat compuso el fenomenal score de "La joven de la perla" que le dio a conocer internacionalmente y volvio a brillar con "Reencarnación" una banda sonora llena de suaves melodias y algún que otro pegadizo vals. Demostró su versatilidad en cintas como "Firewall", "Syriana" o "Hostage" y está puede ser su verdadera confirmación. "The Queen" el nuevo trabajo de Stephen Frears, es tambien uno de los scores más sobrios y completos de Desplat, el cual ofrece cortes lúdicos y alegres, pero tambien otros más sombrios y en el que no falta un ligero pero pegadizo leiv motiv que acompaña a todo el score y que acaba por instalarse en el oyente con solo un par de escuchas. Una estupenda labor la de Desplat, que puede llevarlo a su primera nominación al Oscar. Especial atención merece la pista 3; "People's Princess I".

El irregular y propenso al autoplagio, James Horner, nos ofrece en su ultima partitura, "All the King´s men", film de Steve Zaillian, uno de sus mejores trabajos. Lejos de bandas sonoras tan nefastas como las de "Troya" o "La leyenda del zorro", este nuevo score, situa a Horner a la cabeza con vistas a los premios Oscars, y le devuelve toda la credibilidad perdida en los últimos años. Un trabajo más bien oscuro, pero con temas que atraen rapidamente la atención gracias a la suave utilización de piano y violín, y al bonito tema principal, que se repite a lo largo de toda la banda sonora. Una obra que se acerca al mejor Horner y al más intimista, similar al que pudimos disfrutar en "Iris", "Casa de Arena y Niebla" y en algunos pasajes de "Una mente maravillosa". Casualmente estas bandas sonoras han sido las que mayor credibilidad le han dado a Horner en las últimas temporadas. A destacar el tema número 7, "Adam´s World".

Maravillosa banda sonora es la que tiene la adaptación de la novela de Patrick Suskind, "El Perfume" y que han compuesto Heil Reinhold, Johnny Klimek y el propio director de la cinta, Tom Tykwer. Los tres se han encargado siempre de poner música a los films que dirigia Tykwer y han elegido la mejor cinta para lucirse. La más internacional y esperada película de este director, "El Perfume" tendrá una música de acorde con el mundo que proponia Patrick Suskind en su novela. Una música bella, pero tambien inquietante que por momentos puede recordar al Danny Elfman de "Eduardo Manostijeras" o "Big Fish". Acompañan a muchos de sus temas con coros femeninos que incrementan el misterio en el score. Una banda sonora capaz de situarnos por si sola en el París del siglo XVIII, por lo que la película ya tiene un buen camino hecho. A destacar el tema número 2; "Street of Paris".

Lastima que el trabajo final de De Palma en "La Dalia Negra" no haya estado a la altura, porque Mark Isham ha hecho para esta, una banda sonora de cine negro casi casi al nivel de la que hizo Jerry Goldsmith creó para "L.A. Confidential". De hecho, el trabajo de Goldsmith en el film de Hanson, está muy presente en la música de Isham, el cual ha sabido entender que el ya fallecido compositor creo la música idonea para las adaptaciones de Ellroy. La música incidental queda fenomenal acompañando a la "La Dalia Negra" y sus temas principales destilan sensualidad, asesinato, intriga y aroma a cine negro gracias al saxo y a la trompeta utilizado por Isham. Una música valida para los mejores films policiacos de los años 30 y 40. Un lúcido trabajo del compositor de "Waterworld" o "Crash". A destacar su tema principal; "The Black Dahlia - The Zoot Suit Riots".

De todas las bandas sonoras comentadas en este post, posiblemente la de Clint Eastwood para "Banderas de nuestros padres" sea la menor, lo que no quiere decir que estemos ante una mala banda sonora. Clint Eastwood ha encontrado el punto musical exacto para sus films y vuelve a utilizar un tema principal que nos ofrece en varias versiones de piano y guitarra. "Banderas de nuestros padres" contiene el mejor piano que tenia "Mystic River" y las suaves guitarras de "Million Dollar Baby". Al tratarse de un film bélico, Eastwood usa tambien la percusión, instrumento básico en films de este género y la utiliza siendo consciente de sus limitaciones, de un modo correcto y apropiado. En manos de otro compositor, el score de "Banderas de nuestros padres" podría haber tomado un cariz más épico, sin embargo al ser Eastwood el creador absolutos de sus films y su música, le imprime un caracter claramente intimista, sin olvidarse de algún que otro tema jazz de Irving Berlin o Artie Shaw valido para ubicarnos en la época en que esta ambientada "Banderas de nuestros padres". Especial atención al tema 16, "Platoon Swims".
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25 de octubre de 2006
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Hay películas que nacen siendo de culto. “Hijos de los Hombres” ha nacido de esta manera. Desde su primer segundo de metraje, desde su impactante arranque, podemos aventurar que nos encontramos ante una película que por su personalidad, temática y carácter se convertirá en una referencia dentro del género de ciencia-ficción.

Es esta, la película más valiente, decidida, contundente y también magistral que un servidor ha podido ver en los últimos años en una sala de cine, junto con “Munich” de Spielberg.
Todavía tengo el corazón encogido e intento asimilar la enorme cantidad de sensaciones que me ha supuesto su visionado.
Cuando en su día hablé de “Munich” intenté no deshacerme en demasiados y excesivos elogios, algo que no pude conseguir. Ahora creo que me encuentro en esa misma situación.

También pienso que México le está proporcionando a Hollywood y al mundo, tres directores creativos y brillantes. Inquietos y con un altísimo conocimiento de la técnica cinematográfica. Los films de Guillermo del Toro, Alejandro González Iñarritu y Alfonso Cuarón serán los abanderados de la cosecha cinematográfica mundial de este 2006, con tres propuestas tan distintas como gratificantes, ricas en contenidos y en forma. “El laberinto del Fauno”, “Babel” (la cual todavía no he podido ver, pero que ha triunfado enormemente allá por donde ha pasado) e “Hijos de los Hombres” son estimulantes obras que otorgan credibilidad al séptimo arte y logran adeptos.

“Hijos de los hombres” es una cinta de ciencia-ficción, basada en la novela de la escritora P.D.James y llevada al cine con maestría por Alfonso Cuarón, capaz de hacer un parte de la saga de Harry Potter, dirigir “Y tu mamá también” y ahora un film futurista.
Un futuro, el que se narra en “Hijos de los hombres”, no tan descabellado como pueda parecer. La historia de esta sociedad distópica, cercana al Apocalipsis, viene dada por causas que están muy presentes en la actualidad o que tristemente han tomado parte en la historia del mundo. “Hijos de los hombres” es una propuesta futurista en la que los coches no vuelan, la tecnología no es descaradamente sofisticada (lo es, pero en un grado sensato) y en donde los males de la sociedad pueden resultar familiares al espectador. Es una especie de “Blade Runner” dotado de un increíble toque de verismo y crueldad.

Una sociedad, la del año 2027 en la que las mujeres no pueden tener hijos y la humanidad se desestabiliza ante una más que probable extinción. Una sociedad, en la que el ser humano recibe un trato semejante al que recibían los judíos en la Alemania de Hitler. Un mundo fascista, que bien podría estar sacado de Guantánamo o de Iraq, en donde el inmigrante sufre constantes vejaciones (una preocupación universal a la orden del día). Un futuro consecuencia de males conocidos por el espectador que hacen, si cabe, más terrorífico y demoledor su visionado.

El hecho de que la fibra de todo aquel que asista a la proyección de “Hijos de los hombres” se vea tocada, el hecho de experimentar sentimientos increíbles delante de la gran pantalla, todo ello, es debido a una poderosísima narración "in crescendo" que atesora una intensidad fuera de lo común llevada a cabo por Alfonso Cuarón, que sumerge al espectador y lo mantiene atento a la pantalla. Gracias también, a un excelente guión con diálogos certeros (en especial los que mantienen Caine y Owen) y unos giros arguméntales sorprendentes, a una maravillosa fotografía de Emmanuel Lubezki, un inteligente uso, por y para la historia, de los efectos especiales y a un reparto tan inspirado como el propio director, en el que destacan Michael Caine (una especie de John Lennon de 70 años) y Clive Owen (que demuestra otra vez más lo buen actor que es), amén de la calidad que aporta una actriz como Julianne Moore.

La sociedad futura de “Hijos de los hombres” esta retratada de un modo realista, violento y aterrador, en donde los animales (en especial los perros) están presentes en prácticamente el 90% de los planos (elemento que Cuarón utiliza para mostrar el alarmante descenso de población humana y subsistencia de la animal).
Una historia, la del alumbramiento de un niño en tiempos de persecución, que como todo buen clásico de la ciencia-ficción juega con la figura del Mesías y puede ser paralela al Antiguo Testamento, con el que guarda parecidos (el nacimiento silenciado del bebe y el de Jesús, Kee y la Virgen Maria, etc)

El mexicano ha dibujado un ambiente de luz triste, de soledad y desesperación, ha rodado las escenas bélicas más sobrecogedoras desde “Salvar al Soldado Ryan”, y ha recurrido a increíbles planos secuencias que dejan boquiabierto al espectador, así como a la cámara en mano (que llega a ser salpicada de sangre) más cercana a un reportaje de guerra que a un film de ciencia-ficción.
Un autentico tour de force por parte del director, del que sale vencedor y que hace de la suya una modélica dirección y una verdadera lección de cine. Un paso adelante para la ciencia-ficción y una pequeña revolución parecida a la que ofreció el “Blade Runner” de Ridley Scott.

Una cinta que ya es de culto, que da lugar a la reflexión, y que acepta cualquier tipo de alabanza o adjetivo a su favor. Yo le otorgaría los adjetivos de increíble, necesaria, magistral, única y humana. “Hijos de los hombres” tiene la virtud de emocionar, de despertar sentimientos escondidos en el espectador, mantenerlo pegado a la butaca mucho tiempo después de llegar a su fin y estremecerlo igual que estremece y conmueve el llanto o la risa de un niño. Impresionante.
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23 de octubre de 2006
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El escritor norteamericano James Ellroy ideó el llamado “Cuarteto de Los Ángeles”, conformado por “L.A. Confidencial”, “El Gran Desierto”, “Jazz Blanco” y la obra que inauguraba ese cuarteto y que ahora nos ocupa, “La Dalia Negra”. Todas ellas retratos precisos de los sórdidos bajos fondos de Los Ángeles.

El director Brian De Palma, dirigió, a su vez, de tres de las grandes películas mafiosas de los últimos 20 años, “El Precio del Poder”, “Atrapado por su pasado” y “Los Intocable de Elliot Ness”.

Suficientes credenciales negras para confiar ciegamente en la unión de ambos creadores en “La Dalia Negra”, la segunda adaptación cinematográfica de una cinta del citado cuarteto, tras el excelente trabajo realizado por Curtis Hanson en “L.A Confidencial”.

“La Dalia Negra” nos sitúa en los años cuarenta para narrarnos un hecho real, el enigmático asesinato de Elizabeth Short, una joven aspirante a actriz que apareció descuartizada en Los Ángeles. Pronto su caso saltará a la fama bajo el nombre de La Dalia Negra y dos policías, Dwight Bleichert y Lee Blanchard, intentarán llegar al fondo del asunto.

De Palma ha sabido recoger todos los elementos que requería la novela, indispensables todos ellos para entender un relato noir; una perfecta recreación de los años 40, mujeres fatales, sexo, boxeo, corrupción, mafia, además de una envolvente partitura de Mark Isham (que por momentos llega a recordar al mejor Jerry Goldsmith de “L.A. Confidencial”). En la creación de ambientes, “La Dalia Negra” de De Palma no pasa desapercibida.

En cambio, De Palma, yerrá allá donde acostumbra a lucirse. En el manejo de los tiempos, en el aprovechamiento de la imagen como poder narrativo, en el pulso a la hora de contar la historia, De Palma no termina por decantarse hacia la parte policíaca o de suspense, se muestra dubitativo y disperso a la hora de narrar las relaciones entre sus cuatro protagonistas, la voz en off que se encarga de contar los hechos se torna durante gran parte del metraje en innecesaria y cansina y la historia acaba perdiéndose entre tanto dato, entre tanto nombre, desorientando al espectador y consiguiendo así un film confuso (algo que Curtis Hanson dominó con gran pulso en “L.A Confidencial” y que jugó un importante papel en el resultado final de la cinta).Incluso, en ciertos momentos, da la sensación de que el montaje final y sus más que probables recortes, también han afectado de una manera negativa al resultado global de la cinta.

De este modo, “La Dalia Negra” se convierte en un film vació, sin vida, frió, lleno de tópicos mal insertados y en la que ni siquiera el bueno de De Palma intenta lucirse con sus ágiles travellings (destacando solamente un plano secuencia en el descubrimiento del cadáver de Elizabeth Short), algo que, por lo menos, hubiera animado un poco la aburrida función.
Mención aparte merece el reparto de “La Dalia Negra”. Desaprovechada esta la señorita Scarlett Johannson, que aparece y desaparece fácilmente. Una actriz como Johannson en un papel como el que aquí tiene, podría haber desprendido una gran sensualidad, algo que De Palma no ha querido o no ha sabido explotar.
Por otro lado encontramos a los dos policías, encarnados por Josh Harnett y Aaron Eckhart. El primero se encuentra en ese club de nuevos galanes que no resultan creíbles en papeles de hombres con cierta heroicidad y masculinidad (en el que, por ejemplo, se encuentra Orlando Bloom). En ningún momento Harnett está a la altura como protagonista de una historia de Ellroy.
El pobre Aaron Eckhart tiene escaso protagonismo. Su personaje está mal descrito y esbozado. Apenas tiene tiempo de demostrar si podría haber sido adecuado o no para su papel. Y la doblemente oscarizada Hillary Swank se salva de la quema, componiendo una interesante femme fatale, que devora a Josh Harnett en todos y cada uno de los planos que comparten.

Así, esta nueva película del director de "Carrie", "El Fantasma del Paraiso" o "Misión Imposible" es una decepcionante cinta noir, capaz de impacientar al espectador en su butaca con una espesa narración, carente de orden e impropia de un tipo como De Palma, que aun en sus peores cintas, siempre ha mostrado un cierto dominio narrativo. Una buena oportunidad perdida, que no merecia la novela de Ellroy.
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20 de octubre de 2006
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Al hilo del post anterior, un amable lector del blog, Miguel Roldán, nos ha enviado este par de carteles que tambien presentan una pequeña similitud. Como bien apunta, Miguel, tanto "Ghost Rider" (de proximo estreno) como "Batman Begins" presentan a dos superheroes de comic de fondo más bien oscuro y en sus respectivos carteles llama la atención la manera en que se anunciar al heroe; transportando a una chica del mismo modo. Segundo parecido del día. Gracías Miguel.
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Cambiamos una pistolita por un telefono, pero no nos olvidamos del agujero en el cristal que comienza a rasgarse. Le pedimos a nuestro protagonista que mire de reojo y a los secundarios les hacemos unas fotos para luego insertarlos en la parte derecha del poster. Y con ello ya tenemos un cartel ideal para un film de acción!
Voy a tener que habilitar una columna, recopilando todos los parecidos razonables que se encuentran en el mundo del cine y en concreto en el de sus carteles promocionales, que cada día son más. El último al que le he encontrado un parecido ha sido a este; "La prueba del crimen" ("Running Scared") reciente estreno y la corta pero intensa "Ultima Llamada" del señor Joel Schumacher. Ahi queda.
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18 de octubre de 2006
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Hace ya veinte días que decidí cerrar a cal y canto la puerta de mi habitación. Acto seguido, rescaté de mi armario una camiseta gris y un viejo pijama azul que heredé de mi padre y utilice mis rotuladores permanentes Edding para tatuarme todo mi cuerpo. Desde entonces, con ese atuendo y mi cabeza recién rapada, me dedico a mirar fijamente las cosas que me rodean durante horas con el fin de encontrarles una utilidad para mi cometido. Y la verdad es que en estos veinte días, he logrado algunos avances.

Esta noche, cuando nadie me vea, cogeré mi abrecartas y empezaré a hacer un agujero detrás de mi mesita de noche, con el que pueda llegar hasta la panadería de enfrente de casa, no sin antes extender una sabana blanca ante mi puerta, para no ser cazado. Ese será mi primer y gran logro.

Durante el día, oigo a los guardias andar por los pasillos de mi hogar, y el modo en que alguno de ellos intenta sobornar por un poco de dinero, al resto de mi familia, que descansa tranquilamente en sus respectivas habitaciones. No os lo he dicho, pero mi intención es eludir a los guardias con el fin rescatar a mi hermana de su propia habitación, y así poder salir juntos de casa.

He oído rumores de que mis amigos piensan que me he vuelto loco. Pero eso no es cierto. Ellos no saben lo que estoy tramando. Cuando lo averigüen, sabrán cuanto de lucidez tiene mi ingenio.

Creen que la televisión me ha llevado a cometer todos estos actos. Que desde que vi aquella serie deje de ser el mismo para tener una actitud de lo más extraña. No se lo tengo en cuenta. Se que pronto querrán unirse a mi plan y atravesar conmigo el hueco que haré tras la mesita de noche.

También he oído que mi novia me ha dejado. Le avise que el régimen de llamadas solo me permitía hablar con ella una vez a la semana y que no tenía más opción que esperar mi libertad. Ella me miró con cara de incredulidad e insistió en que acudiese a un psiquiatra. Debe haberse cansado de esperar.

Ayer mi madre aprovecho el horario de visitas para verme. Nada más mirarme, rompió a llorar. Yo le dije que a veces hay que sacrificar todo lo que rodea a tu vida por aquello en lo que crees. Y yo creo que puedo ser mejor que Michael Scofield.

Nadie, ni siquiera mi pobre madre, logra comprender porque quiero parecerme a un tipo huerfano, que está en la cárcel, al que le falta un dedo del pie, que tiene un hermano condenado a muerte y un sobrino al que persigue la policía.

Yo si lo se.

("El Séptimo Cielo" recomienda enfervorecidamente el visionado de la primera temporada de la serie de televisión "Prison Break", y al mismo tiempo, no se hace responsable de la posible adiccion y locura como consecuencia de ello)
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14 de octubre de 2006
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Hace 5 años, el mexicano inquieto, Guillermo del Toro, rodaba en España “El Espinazo del diablo”. Aquella película, mezclaba con habilidad y entusiasmo un periodo oscuro de la historia de nuestro país, la Guerra Civil, con una historia de fantasmas. Una mixtura que permitía a Del Toro moverse en un terreno donde explorar la maldad humana desde diferentes puntos de vista entroncados con el drama y el fantástico y en el que desarrollar su enorme poderío visual. El resultado de “El Espinazo del diablo” no fue todo lo bueno que cabía esperar, si bien, este film, sirvió de aprendizaje, etapa previa o eslabón necesario, para la perfecta ejecución de la película que nos ocupa, “El Laberinto del Fauno”.

Porque en “El Laberinto del Fauno”, Del Toro ha utilizado una formula similar a la que practico en “El Espinazo del diablo”, para en esta ocasión ofrecernos una obra intensa y maravillosa, tratada con un cuidado y un cariño especial por su director y que se ha convertido en su mayor logro fílmico hasta la fecha.
“El Laberinto del Fauno” aúna realidad y fantasía, ambas en su más puro estado. Al igual que “La joven del agua”, la cinta de Del Toro, es un cuento de hadas en tiempos desesperanzados para el ser humano y que comienza con una narración en off que pone en situación al espectador en lo que al mundo imaginario se refiere.

Ambientada en la España de Franco (concretamente en el año 1944), Ofelia (Ivana Baquero, un proyecto de gran actriz) y su madre, Carmen (Ariadna Gil) llegan a un emplazamiento rural en el cual, el marido de esta, el Capitán Vidal (Sergi Lopez) trabaja para el ejército franquista en su lucha por acabar con los maquis que todavía resisten en los montes. Ofelia, inmersa en la crudeza de su entorno encuentra en un Fauno la conexión fantástica que le lleve a ese mundo que tantas veces ha leído en sus libros.

En ese contexto, Del Toro se mueve como pez en el agua, dotando a ambos mundos, el real y el imaginario de una sobriedad y un tacto precisos. Por un lado encontraremos la historia entre Vidal, en una inmensa interpretación de Sergi López componiendo un villano antológico, y la resistencia republicana y por otro lado, Ofelia, las hadas, el fauno, el laberinto y las distintas pruebas a superar por la niña.
Del Toro juega con los paralelismos entre los dos frentes abiertos, alternando los conceptos de monstruosidad (no es más monstruo el bicho de feo aspecto que el hombre en si mismo), inocencia, tentaciones, obediencia, vida y muerte entre ambas historias. Es por eso que “El Laberinto del Fauno” es un cuento de hadas terrorífico ambientado en la más terrorífica etapa histórica de España.

Se denota un verdadero tacto por parte del mexicano a la hora de tratar a su película. Hay un sumo cariño a la hora de recrear ese universo. Del Toro pone en él todo su carácter técnico, cuida las transiciones entre los mundos y fabrica una especie de “Alicia en el país de las maravillas” (obvia referencia) con el que Hayao Miyazaki estaría encantado, con esas ranas gigantes, esa tiza mágica o ese fauno. Y todo, sin hacer concesiones de ningún tipo. Este cuento de hadas, es tenebroso, oscuro, sombrío, también triste, desolador y desagradable. No apto para cualquier espectador.

Esta parte fantástica, arrolladora visualmente, es testigo directo de como la parte dramática iguala su intensidad y acierto.
Es también “El Laberinto del Fauno” la última de las cintas sobre maquis que se suma a la filmografía española. Un tema recurrente y muy del gusto del cine español que ha sido plasmado en la gran pantalla en cintas como “El corazón del bosque” de Manuel Gutierrez Aragón o “Silencio Roto” de Montxo Armendariz.

La cinta de Del Toro es posiblemente la más cinematográfica y enfatizada muestra de este ya tradicional “subgénero patrio”, al abordar la lucha entre franquistas y maquis como un emocionante tira y afloja entre buenos muy buenos y malos muy malos. Una tensión post-bélica de la que el orondo director saca un estupendo provecho, sobre todo gracias al personaje de Sergi López (que en ocasiones parece sacado de un comic) y al buen hacer de los secundarios infiltrados entre ambos bandos (mención especial a la soberbia interpretación de Alex Angulo).

“El Laberinto del Fauno” es un bello cuento para tener pesadillas, aunque parezca contradictorio. Un reto visual al alcance de unos pocos, entre los que se encuentra Guillermo del Toro. Una crítica a los sistemas dictatoriales a través de la vida y la imaginación. Una evolución en la carrera del que es uno de los directores más talentosos en el manejo de lo visual. Y sobre todo una estupenda película, capaz de emocionar, atraer y disfrutar. De las que se quedan en la retina por un largo tiempo.
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11 de octubre de 2006
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Un Grindhouse es un cine que proyecta películas explotaition, que son aquellas películas que ignoran el componente artístico de un film tanto técnico como argumental, para componer una obra de escasos medios y costo y de rápido consumo. También se usa la palabra Grindhouse como adjetivo para llamar a las películas que se puedan ver en este tipo de salas.

El termino Grindhouse se universalizará cuando se estrene la próxima cinta de Quentin Tarantino y Robert Rodríguez, amigos y compañeros de profesión, que se han unido en un curioso y delirante proyecto al que han bautizado precisamente como “Grind House”.

La idea no puede ser más extrema y al mismo tiempo más del gusto de los dos directores. “Grind House” homenajeará al cine que se define bajo este nombre y estará formada por dos pequeñas películas que intentarán imitar ese cine mugriento y bizarro de los años 70 y 80, que en la mayoría de ocasiones solo podía encontrarse en las estanterías de algún viejo y polvoriento videoclub de barrio.
“Grind house” contará con esos dos segmentos, los cuales estarán unidos entre si por trailers totalmente ficticios y surgidos de la imaginación de los directores.

"Planet Terror" será el segmento dirigido por Robert Rodríguez, protagonizado por Naveen Andrews (Sayid en “Perdidos”), Josh Brolin (“Los Goonies”) o Marley Shelton (ya vista en “Sin City”), y "Death Proof" el creado por Quentin Tarantino, con Kurt Russell (“La Cosa”), Danny Trejo (“Spy Kids”) o Rosario Dawson (“Sin City”).
El primero será un film de zombies y el segundo, será un slasher (termino en el que se enmarcan películas como “Scream”, “La matanza de texas” o “Halloween”).

Pero para entender de la mejor manera posible, la descabellada, excesiva y deliberadamente cutre propuesta que nos van a ofrecer Tarantino y Rodríguez, que mejor que echar un vistazo al trailer de “Grind House”, en donde hasta los rotulos rezuman suciedad. Sexo, sangre, visceras, muertos vivientes...no dejará absolutamente a nadie, indiferente.

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8 de octubre de 2006
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Catastrófico/a;

1. Perteneciente o relativo a una catástrofe.

2. Desastroso, muy malo

Esas son las dos acepciones de la palabra catastrófico. Y en ambas puede enmarcarse perfectamente el último trabajo, del otrora inquieto y combativo director, Oliver Stone, “World Trade Center”.
No es complicado el adivinar, con solo ver el título de este film, que “World Trade Center” es una aproximación a los hechos acaecidos el fatídico 11 de Septiembre del 2001, en el cual las dos torres gemelas de Nueva York se desplomaron a consecuencia de un feroz y mortal ataque aéreo.
Tras “United 93”, este es el segundo film en lo que va de año, que se acerca a dicha tragedia. Unos hechos, que narrados a través de la vía cinematográfica, sitúan inevitablemente a la película que los recoge dentro del género catastrofista.

Por otro lado, “Word Trade Center” abarca la segunda acepción de dicho adjetivo. Y es que la visión tomada por Stone para narrar lo ocurrido en Nueva York en aquel día de Septiembre, es enormemente desafortunada, sin un ápice de buen cine, tediosa y patriótica.

Hay una enorme carencia de valentía en la mirada propuesta por Stone, el cual ha optado por narrar el atentando en sí y la posterior caída de las torres, a través de los ojos de los policías portuarios de Nueva York.
Unos policías que ni siquiera estaban cerca de los edificios, lo que permite a Oliver Stone no tener que afrontar de una manera directa el suceso. Este es el primer gran error de los muchos con los que cuenta "World Trade Center". El eludir la reconstrucción de los hechos resta interés a la cinta y al devenir de la misma.

Hay un tacto y cuidado excesivos por el atentado frente a lo que deberia contar. Stone, ha tenido más presente a la frágil sensibilidad del espectador americano para con los atentados, que los motivos artísticos de la misma. Es imposible emocionar, sorprender, o transmitir el dolor posterior de las sufridoras esposas de los policías, de los agentes atrapados o de la desesperación de los ciudadanos ante algo que no se nos ha ofrecido o al menos sugerido.
Y no vale la excusa de que el hecho real ya es suficientemente impactante y cercano a la memoria del espectador, porque esto es cine y en el cine hay que transmitir; para que sea posible la identificación del espectador con los policías, la tristeza por las victimas o la rabia por la brutalidad del acto terrorista. Y fallar en eso en un film sobre el 11-S es un pecado de gran dimensión.

De este modo, a los diez minutos de metraje, las torres ya no están y quedará un largísimo calvario para el espectador hasta el final de la cinta.

Con un aire (vendaval diría yo) a telefilm se desarrolla el resto de “World Trade Center”, la cual no tiene ni belleza plástica, ni se luce en efectos especiales, ni tiene personajes carismáticos (todo lo contrario), ni un score adecuado a las imágenes. Para colmo a la siempre atractiva Maria Bello (especialmente bella en “Una historia de violencia”) le ponen unas innecesarias lentillas azules a las que cuesta acostumbrarse.

Dos aburridas horas tiene “World Trade Center” en las que el tedio se impone como protagonista, en las que vemos constantemente a dos policías atrapados (Nicolas Cage y Michael Peña) recitar diálogos sobre el nombre de sus futuros bebés o sobre sus familias, a las sufridoras familias de los agentes (horrorosamente introducidas y presentadas por el director) y a un hombre con traje y corbata que se rapa la cabeza y vestido de Marine ira al rescate de los atrapados. Increíble, pero al mismo tiempo, cierto.

Mención aparte merece la aparición de Jesucristo en la película, el cual aparece para dar una botella de agua de plástico (Lanjarón o Font Vella por la forma de la misma) a uno de los agentes. Lamentable y vergonzosa secuencia que parece salida de un film cómico del trio Zucker-Abrams-Zucker.


Por tanto, estamos ante un film CATASTROFICO en todos sus sentidos, con el que Oliver Stone ha quedado en evidencia, corroborando el declive artístico de este hombre que ya anunciaba en la surrealista cinta sobre Alejandro Magno.
Una cinta que engrandece las virtudes de la cinta de Paul Greengrass, “United 93”. Una producción sonrojante, fea y desafortunadisima que resta la poca credibilidad que le quedaba al director de “Platoon” o “J.F.K”.

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7 de octubre de 2006
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La nueva campaña de Dior, en este caso del pintalabios "Rouge Dior", se ha fijado en uno de los mejores y más bonitos carteles de la pasada temporada, el de "Memorias de una Geisha". Me atreveria a decir que la culpa la tienen los labios de Zhang Ziyi en ese cartel. Su intenso rojo, salta a la vista en ese pálido rostro sobre el fondo negro. Perfectamente podria valer el cartel de la cinta de Rob Marshall como anuncio de un pintalabios.

De ahí que Dior, haya tomado a la estrella Monica Belluci y sin necesidad de convertirla en geisha, haya creado un cartel publicitario a imagen y semejanza del citado, en el que se repiten esos labios rojos, el pelo movido por el viento y el fondo negro, asi como tambien se potencia el color de sus ojos. Uno más de los tantos parecidos razonables que se pueden encontrar en la publicidad con solo agudizar un poquito la vista.
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3 de octubre de 2006
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El pasado Sabado 30 de Septiembre comenzaba la VIII Edición del Abycine (Festival Joven Cine Español de Albacete) y la emisora a la que pertenece un servidor, Nova Onda Radio, es la encargada de cubrir dicho acto.
Por nuestros microfonos pasaron, durante la gala de apertura del Festival; Alberto Ferreiro ("La mala educación", "Princesas", "Soldados de Salamina"), Javier Manrique ("Atómica", "Pasos de Baile"), Esperanza Pedreño (Cañizares en "Camera Cafe") o la pareja, Jaume Balaguero y Macarena Gómez.
El director catalán recogia el premio "Trayectoria Joven" y además presentaba su último trabajo, "Para entrar a vivir" la segunda de las "Películas para no dormir". Un film rodado con oficio, buen pulso y que se establece como uno de sus mejores trabajos.
A él le hicimos unas rapidas preguntas sobre su carrera y su reciente telefilm, las cuales, con sus respectivas respuestas, son recogidas ahora por "El Séptimo Cielo" para una cómoda lectura;

E7cielo; Jaume, hablando de tu último trabajo,¿te ofrecen directamente la historia de "Para entrar a vivir" o te comentan la idea de hacer una "Película para no dormir" con la libertad de crear tu propio título?

J.Balagueró; La idea, basicamente, era coger a seis directores que tuviesen una vinculación con el género y cada uno de estos directores tenía que idear su propia historia, tenía que hacer su propia película, practicamente sin ninguna directriz. Lo que yo hice fue ponerme a escribir, cogí la primera historia que se me ocurrio, que pense, la primera película que me gustaba, la escribí e hicimos la película.
Era un poco ver como cada director hacía su propio homenaje a esas viejas "Historias para no dormir" de una forma mucho más moderna, mucho más actualizada, que tuviese que ver con el cine de género moderno.

E7; Tienes una relación especial con los edificios antiguos, con las casas encantadas, hospitales y demás. Esta constante habitual en tu cine, ¿se debe principalmente al cine clásico, al cine de terror que, por decirlo asi, has "mamado" desde pequeño?

J.Balagueró; Se debe un poco a todo, se debe a todas las cosas que has vivido, no solo al cine, tambien a la música que has escuchado, a lo que has leido, un poco a todo eso vivido que forma una amalgama de lo que luego llevas dentro y quieres contar. En el caso de "Para entrar a vivir" la casa no es encantada y el edificio no es especialmente viejo y la película igual va a sorprender porque no tiene demasiado que ver con las películas que había hecho antes.

E7cielo; Sobre todo y sin descontar a "O.T. La película"...¿como surge este proyecto?

J.Balagueró; Surge casi casi como una broma. Estabamos Paco Plaza y yo tomando un café. Estaba tambien el productor Julio Fernandez y medio en broma nos dijo, - estamos preparando un documental sobre la gira de los chicos de Operación Triunfo, ¿no sereis vosotros los que lo querreis dirigir?- Y nosotros dijimos, pues sí Julio, nos haria mucha gracia, mucha ilusión- y efectivamente, Paco y yo pensabamos que lo ibamos a pasar muy bien. Todo un verano de gira, viviendo aquella experiencia desde dentro. Y realmente fue apasionante y muy gratificante. Realmente, la película nos gusta muchisimo.

E7cielo; Y dejando a un lado, "O.T. La película" ¿podriamos ver en un futuro a Balagueró en un proyecto alejado del terror?

J.Balagueró; Pues probablemente sí. Entre otras cosas porque a mi me gusta contar historias, me gusta contar historias que emocionen, tanto si son de terror como si no lo son, de hecho, tengo proyectos en mi cabeza que no son de terror y que me gustaría hacer en algún momento.

E7cielo; "Fragiles" la rodaste en inglés, con la presencia de Calista Flockhart, anteriormente trabajaste con Lena Olin o Ana Paquin, ¿quiere decir esto que tu carrera pueda ir hacía Hollywood en un futuro no muy lejano, y rodar cintas de género como "La casa de cera" de otro catalán, Jaume Collet Serra?

J.Balagueró: Creo que va a depender un poco. Yo hare las películas, allá donde estén las historias que me conmuevan y que de pronto quiera hacer. Ahora mismo estamos preparando una película para el año que viene, que es muy posible que sea una coproducción con EEUU, aunque todavía está por ver. Si que me han ofrecido cosas en Hollywood, que de pronto no me han encantado y he dicho que no. El día que me ofrezcan algo que me gusta, posiblemente diré que si.

E7cielo; Entonces ¿es una via que contemplas, que no descartas?

J. Balagueró; Es un poco eso. Aunque volviendo al tema de Jaume Collet Serra, lo interesante seria que el viniese a hacer una película aquí, a España, porque aunque es catalán el siempre ha trabajado allí, ha vivido allí desde pequeño, es un ciudadano americano.
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Desde el año 1995 no se ponía Manuel Huerga tras la cámara. Fue con “Antartida”, protagonizada por Ariadna Gil, película que le valió una nominación al Goya como Mejor Director Novel. A pesar de la buena crítica y el reconocimiento para su film de debút, Huerga ha dejado que transcurriesen once años para volver a dirigir. Y lo ha hecho con “Salvador Puig Antich”, en la que Huerga demuestra haber evolucionado de acorde con los tiempos que corren, a pesar de su escasa presencia en el mundo del largometraje.

“Salvador” es una película que está claramente influenciada por la estética y narrativa del cine americano. Algo (el tratar de parecerse al cine yankee) que el cine español siempre ha intentado con una suerte desigual y de lo que ahora, Huerga y su “Salvador” salen más que airosos.
Se podría afirmar que “Salvador” es cinta sucesora del “Lobo” de Miguel Courtois y la primera heredera del “Munich” de Spielberg, a la cual pretende parecerse en todo momento.

La historia de este mártir de los últimos coletazos del franquismo era un material con muchas posibilidades para el cine. Y tomando la vida de Puig Antich, relatada en “Cuenta atrás. La historia de Salvador Puig Antich» de Francesc Escribano, Huerga ha compuesto un thriller y al mismo tiempo una película carcelaria, asi como también, un retrato de aquella convulsa época y un drama familiar con propensión a la lágrima fácil.

Durante la primera mitad de “Salvador” asistimos a la juventud del futuro militante del “M.I.L” (Movimiento Ibérico de Liberación), interpretado por un entregado Daniel Bruhl, en la cual conocemos sus amores, su familia y sus amistades, así como su entrada al grupo anarquista y sus posteriores actos.
Todo ello, esta narrado con un buen ritmo, una perfecta ambientación setentera, y una adecuada fotografía.
Y es que en este tramo de cinta, la buena utilización de los medios visuales, montaje y puesta en escena de “Salvador”, superan a gran parte de las producciones nacionales.

Es también esta primera hora de cinta en la que se expone el nacimiento de la personalidad y creencias de Salvador, que le llevaron a luchar contra la, todavía existente, dictadura franquista. Huerga opta por un tono de homenaje hacía el personaje, sin entrar en un fuerte maniqueísmo, algo que lo aleja de convertirse en un film político. Se nota que el interés de su director es otro. Huye del tono documental, introduce una voz en off y narra a través de flashbacks, lo que hace de “Salvador” un biopic muy del gusto de Hollywood y atípico en nuestro país. Algo que ha traído las quejas de algunos sectores, que han visto utilizada la figura de Puig Antich con fines comerciales, y que en cambio, ha sido del agrado del gran público.

“Salvador” funciona además, como documento histórico de los últimos años del franquismo, insertando acontecimientos, situaciones y represiones, sacadas de aquel contexto y perfectamente ensambladas en el engranaje cinematográfico, algo que le da un gran resultado a Huerga.

Ya en su segunda mitad, “Salvador” se convierte en una cinta carcelaria, y con ella la aparición de Leonardo Sbaraglia como uno de los carceleros. La relación que se establecerá entre Bruhl y el actor argentino, es de lo mejor de la película. Un duelo interpretativo de altos vuelos, en el que una vez más, Sbaraglia compone un buen personaje, que resulta entrañable y emotivo en la evolución del trato con Puig Antich.
Lastima que este sea el único acierto de esta parte final de “Salvador”, la cual se echa a perder completamente en su última media hora.

La búsqueda constante de la lágrima del espectador por parte del director, alarga la película y la hace insufrible. Huerga se empeña en prolongar el metraje innecesariamente, con largas secuencias de las hermanas de Puig Antich, apariciones recurrentes de su abogado (otra buena interpretación, en este caso de Tristan Ulloa) y alardes visuales (como la lluvia y las rosas mojadas en el cementerio), que no hacen más que estropear el buen trabajo llevado a cabo durante toda la cinta, dotándola de un forzado tono pasteloso.

En todo caso, y a pesar de este error final, “Salvador” contiene grandes virtudes que la convierten en uno de los films nacionales más destacados de este año, así como una buena demostración de que en España es posible hacer un cine que no tenga nada que envidiar, en cuanto a su factura, al cine yankee. Una cinta recomendable y en cierto modo, un pequeño pero apreciable, paso adelante para el cine español.

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