29 de abril de 2007
EL DESPROPOSITO DEL NUMERO 23

"El número 23" no se trata de un biopic sobre Michael Jordan, ni tampoco sobre la estancia de David Beckham en el Real Madrid, aunque ojala lo hubiera sido.

“El número 23” es la nueva película de Joel Schumacher, director de irregular carrera, que tiene en su haber; alguna buena película (“Un día de furia”, “Ultima llamada”), muchas cintas francamente entretenidas y solventes con buenos detalles (“Jóvenes Ocultos”, “El cliente”), y un gran número de desatinadas obras (“Batman y Robin”, “9 dias”, “El Fantasma de la Opera”). Esta que nos ocupa, es su mayor despropósito hasta la fecha, a partir de una excusa argumental tan torpe como rebatible.

No niego que el número 23 pueda tener algunas particularidades especiales. Es incluso, uno de los números malditos de la serie “Lost”, pero visto el frágil planteamiento que se saca de la manga Schumacher en cuanto a la aleatoriedad de este número y el absurdo thriller de suspense que se monta con tan solo este elemento, a uno le dan ganas de hacer lo mismo con los números 56, 11, 84 y 176 para desmontar las teorías demoníacas del “23 schumacheriano” con suma facilidad y tranquilidad.

Esta premisa, que puede antojarse original o llamativa para el espectador, no es más que el enésimo pretexto con el que urdir un argumento de suspense barato. Y una cinta más SPOILER para acumular entre los muchos thrillers que utilizan la esquizofrenia de un personaje en su parte final a modo de giro supuestamente “sorprendente” (veanse, “El Escondite”, “La ventana secreta” o sin remontarnos mucho tiempo atrás, “Seduciendo a un extraño” por citar tan solo unos ejemplos). FIN DEL SPOILER.

Con una lamentable dirección del peor Joel Schumacher, un nefasto casting que junta a una pareja imposible formada por Jim Carrey y Virginia Madsen, un dubitativo guión de un tal Fernley Phillips, debutante en el arte de escribir, que tan pronto nos adentra en la historia del libro que lee el personaje de Jim Carrey (con un tono de cine negro que parece una broma de mal gusto), como nos vuelve a ubicar en la narración real, sin apenas un nexo de unión, o unos secundarios desdibujados que no aportan absolutamente nada a la trama, “El número 23” es una decepcionante pseudo-película de suspense, donde cualquier atisbo de inteligencia brilla por su ausencia y sus errores son tan grandes que se detectan a leguas.

Ni siquiera la atmósfera es inquietante u opresiva, ni la música de Harry Gregson Williams es capaz de sobresalir o superar la media. Y además Jim Carrey borda aquí una de sus peores y más desentonadas interpretaciones fuera de la comedia.
Para colmo de males, su tramo final, dedica buena parte de sus minutos a explicar ese giro argumental que toma la película, como el que cuenta un chiste y acto seguido emplea más tiempo en explicar la gracia del propio chiste. Innecesario, pretencioso y vergonzoso.

La entrada de cine de “El número 23” pueden ser los 6 euros peor empleados de vuestro bolsillo, así que es preferible que os abstengáis de cometer semejante locura. Y por si no habéis reparado en ello, 6 euros salen de multiplicar 2 euros x 3 euros, que juntos dan como resultado 23…Casualidades de la vida…o no.
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24 de abril de 2007
QUEMADOS POR EL SOL

El cine siempre ha estado atento a las preocupaciones de la sociedad mundial para transformarlas en películas.
Un mal cada vez más presente en el cine es el cambio climático y sus consecuencias en el planeta y en sus habitantes. Desde la infertilidad del ser humano, narrada con mano maestra por Alfonso Cuarón en “Hijos de los hombres”, pasando por la delirante propuesta de Roland Emmerich sobre el deshielo de los polos, de título nada alentador, “El día de mañana”, o el galardonado documental de Al Gore, “Una verdad incomoda”, hasta la futura cinta del siempre vigilante a los males del ser humano actual, M. Night Shyamalan, “The Happening”. Todas ellas, en un género u otro (principalmente en la ciencia-ficción), elaboran sus ficciones, mas o menos descabelladas, alrededor de este problema que empieza a ser tema común de conversación en cualquier ciudadano de a pie.

La nueva obra del inglés Danny Boyle, continua esta corriente, quizás de un modo inconsciente pero de interesante estudio, con “Sunshine” en la cual la raza humana se extinguirá a consecuencia de la falta de actividad solar. 6 hombres y 2 mujeres (entre ellos, Cillian Murphy o Michelle Yeoh) serán los encargados de intentar revitalizar al Sol para que este vuelva a brillar y pueda dotar de luz al planeta tierra.

Dentro de un subgénero, la ciencia-ficción espacial, cada vez menos habitual en el cine actual, Boyle, responsable de “Transpotting”, “La Playa” o “28 días después”, y su guionista habitual, Alex Garland, utilizan esta premisa argumental y este mal endémico, para crear una cinta que se mueve por los caminos correctos y ejemplares del cine espacial, pero que se desvía de un modo alarmante en su tramo final.

“2001; una odisea en el espacio” de Stanley Kubrick y “Alien, el octavo pasajero” de Ridley Scott, son, además de las cintas más míticas e importantes del cine en el espacio, las obvias referencias que toma Boyle para construir su narración. La presencia de un ordenador que ejecuta órdenes humanas de un modo obediente, pero que también se permite contraordenes a su antojo, o la relación entre los distintos tripulantes de una nave (la Icarus 2), sus conversaciones alrededor de una mesa y su paso a la acción, son los esbozos de Boyle hacía las citadas obras. Del mismo modo, el inglés sale más que airoso, a la hora de convertir a la nave espacial en un elemento con el mismo o mayor peso que el actor de más elevado protagonismo, así como también en la manera de conjugar las discusiones en lenguaje científico y técnico de los astronautas, con los planos de protagonismo absoluto del Icarus 2 y los hallazgos visuales de último modelo (en los que Boyle se recrea y se gusta), sin que ello repercuta en el avance de la acción.

Problemas inesperados, situaciones críticas y soluciones de suma peligrosidad, hacen que su historia sea fluida y tenga interés en el espectador. Porque “Sunshine” no es una película de personajes, a pesar de encontrarnos en todo momento con 8 seres y una misión, ni tampoco un film de aventuras espaciales al estilo “Star Wars”. Es una obra sobre el planeta Tierra, su salvación, sobre el universo, su abismo y los intentos del hombre y sus maquinas por atravesarla sin caer en sus profundidades.

De ahí, que el giro que acomete en su parte final, totalmente inapropiado e injustificado, lleve a “Sunshine” (más cercano a la estimable “Horizonte Final” que a todo lo narrado hasta el momento), hacía un film de terror que nunca fue y que “chirria” ostensiblemente con el conjunto de la película. Un cambio de tercio brusco y torpe, como si Boyle y Garland no hubiesen sabido como rellenar el último cuarto de hora de metraje y hubiesen tirado por el camino más fácil y manido.

En definitiva, una correcta y entretenida propuesta, que engrosará esa lista, cada vez más amplia, de films de género preocupados por el cambio climático, pero que no será recordada dentro del cine de ciencia-ficción, ni siquiera por esos detalles o virtudes aisladas que pueda contener.
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22 de abril de 2007
TOMADURA DE PELO

Asisto en la pasada noche de Sabado, a la proyección de "Inland Empire", la última cinta de David Lynch. Su anterior film, "Mullholland Drive" me pareció una obra llena de magnetismo, embaucadora y onírica. Conecté con Lynch desde la primera aparición en pantalla de Naomi Watts y me dejé llevar por su brillantez tras la cámara, su mundo opresivo y a la vez colorido, sus historia incoherente, pero al fin y al cabo, fascinantes.

Ahora bien, lo de "Inland Empire", a pesar de tener muchos puntos de conexión con "Mullholland Drive", me ha parecido una monumental tomadura de pelo, una experiencia absurda, soporífera y además con tres horas de duración. Esta vez, Lynch se ha pasado de listo, y nos ha ofrecido un desvario continuo, el máximo grado de su cine, ya de por si complicado de digerir. Parece que a Lynch se la sud.., (perdón), no le importa lo más mínimo, el lenguaje cinematográfico y nos hace recorrer un camino experimental que solo él entiende. El gran logro de esta película está; en ese sonido ambiente ensordecedor que nos entra directamente por subliminal, en que por su atmosfera, "Inland Empire" sea una película de terror que nos haga removernos en la butaca, aunque esta no fuese la primera intención de Lynch, el cual sería un director capaz de hacer la más aterradora cinta de horror de la historia del cine a poco que se lo propusiese.

A los fanáticos del director, les supondrá una agradable y genial experiencia. Para los que no saben a lo que van a enfrentarse será un engaño mayusculo e hiriente. En mi caso, que me gusta el cine de Lynch pero sin llegar a la idolatría, he sido incapaz de soportar este carrusel pesadillesco, con conejos con corbata, risas enlatadas, destornilladores asesinos y paseos de la fama, y además me he sentido enojado ante semejante perdida de mi preciado tiempo.

La mejor crítica posible de esta película, la realizó el maestro Spaulding en su blog, y la tituló, "Al mismo nivel". No se la pierdan, no tiene desperdicio. Pone las cosas en su sitio. Y lo más importante, lo hace con humor.
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15 de abril de 2007
no image

El famoso niño alemán acaba de ver en su ordenador, la película de Halle Berry y Bruce Willis, "Seduciendo a un extraño", que se puede ver actualmente en las pantallas españolas. Esta ha sido su reacción...y desde "El Séptimo Cielo" os la hacemos llegar. Lo que dice el niño alemán va a misa, así que avisados estaís de ver esta película...

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13 de abril de 2007
ARIANE; EL AMOR DE LAS TARDES

Posiblemente “Ariane” (“Love in the Afternoon”) no sea una de las más recordadas películas de Billy Wilder, pero es igualmente encantadora, contiene la esencia pura del romanticismo clásico, el irrepetible resplandor de Audrey Hepburn y el galante ocaso de Gary Cooper. Y eso, la hace única y fabulosa.

Planteada por Wilder como la comedia romántica que uniría a Cary Grant y Audrey Hepburn, “Ariane” acabó siendo una de las últimas obras en las que Cooper seduciría en la gran pantalla. Los problemas de agenda impidieron, una y otra vez, a Cary Grant trabajar con Billy Wilder, privándonos de una unión artística que evidentemente, hubiese dado sus excelentes resultados.
Con o sin Grant y viendo hoy por hoy “Ariane”, la presencia de Gary Cooper no deja de ser imponente, elegante, distinguida y convincente, en definitiva, la de un galán clásico. No dudamos que Hepburn, a pesar de la diferencia de edad que le separaba de Gary Cooper, pudiese enamorarse de él en la gran pantalla.

Sin embargo, “Ariane” fue criticada en su día por este hecho, y ni siquiera el actor de “Solo ante el peligro” estaba demasiado convencido de, a sus 56 años, poder ponerse en la piel de un gigoló internacional. La crítica fue dura, a pesar de que Wilder rodó los primeros planos del veterano actor con un ligero difuminado para suavizar sus arrugas.

“Ariane” seguía la estela comenzada con “Sabrina” que tan bien funcionó a la pareja Wilder-Hepburn. El primero, al igual que Wyler, Donen o muchos otros, supo sacar el máximo partido a la etérea y dulce presencia de la actriz belga, que en esta ocasión volvía a enamorar con su papel de tímida pero decidida joven que se enamoraba del hombre “aparentemente” equivocado. Del mismo modo, Hepburn supo sacar un buen partido de los brillantes diálogos de Wilder y Diamond (en la primera colaboración entre ambos guionistas, que tantas obras maestras crearon), de su distinguida puesta en escena y sus perfectas historias románticas del austriaco, para crecer como la actriz que fue y como la mítica estrella en que se convirtió.

Con el título original de “Love in the afternoon” que hacía alusión al momento del día reservado para el encuentro entre sus protagonistas (en una habitación de hotel en donde la imaginación del espectador hacía el resto...), “Ariane” nos situaba en su comienzo y con pericia y mucho humor, en la ciudad del amor, en París, para presentarnos al investigador privado, Claude Chavasse (Maurice Chevalier), que hacía de las infidelidades ajenas su trabajo. Uno de esos casos le lleva a espiar a Frank Flannagan (Gary Cooper), un empresario trotamundos que era, a su vez, un mujeriego de prestigio internacional. La hija de Chavasse, Ariane (Hepburn), coincidirá con Flannagan y se enamorará perdidamente de él.

Rodada en blanco y negro, en 1957, entre “El héroe solitario” y “Testigo de Cargo”, “Ariane” es una de las grandes historias románticas de Billy Wilder. En ella encontramos esa mezcla idónea de romanticismo y humor, digna del mejor heredero de Lubitsch. La presencia de Maurice Chevalier, otorga, con clase, el toque francés a la cinta, hay situaciones que se repiten con un motivo cómico, algo muy común en el cine de Wilder, como la del perro que ladra en malentendidos o los músicos gitanos que acompañan a Flannagan en todo momento, y detalles de guión que solo la pareja I.A.L Diamond y Wilder sabían crear. Es delicioso oír a Hepburn pronunciar “Papá” a Maurice Chevalier, ver de nuevo, la decoración de interiores de Alexander Trauner y deleitarnos con un final “de película” tan propio del cine clásico.
Una preciosa obra, a reivindicar dentro de la completísima carrera de Billy Wilder, que fue injustamente tratada en su momento, únicamente por presentarnos a un mujeriego con la edad de Gary Cooper, en una época en la que un libertino seductor no debía tener cerca de 60 años. “Ariane”, Hepburn, Cooper, Wilder, Diamond, Trauner, etc, son nombres y apellidos con los que se puede escribir la historia del cine. Recuperenla si no lo han hecho todavía.
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10 de abril de 2007
EL BESO ME CONVENCE

Con guión de Paul Haggis, el guionista del "momento", "The Last Kiss" es el resultado de pasar por el colador hollywoodiense a "El último beso", cinta italiana de Gabrielle Muccino (que hace poco dio el salto a la industria con "En busca de la felicidad"). Y aunque reconozco que este hecho reduce este remake a uno de esos dramas románticos de envoltorio tan sumamente estandarizado y obvio, es cierto que me he dejado engañar por algunas de las caracteristicas de este último beso a la americana;

- Por su banda sonora, con temas de Athlete, Turin Brakes, Aimee Mann, Imogen Heap o Snow Patrol (algunos de ellos de puro relleno)...aunque aún esté buscando el "Cigarrettes and Chocolate Milk" de Rufus Wainwright, que si aparece, en cambio, en la edición de la banda sonora.

- Por esa preparación del camino hacía la infidelidad y las tentaciones faciles de menor edad, por la incontinencia masculina, y la respuesta posterior femenina muy cercanas a la realidad. Por el eterno miedo a las responsabilidades y la inmadurez del veinteañero-treintañero actual. "The Last Kiss" habla sobre ello y sobre sus consecuencias, no siendo precisamente condescendiente, algo poco común en una producción de este estilo.

- Por Zach Braff, buen actor y tipo del monton, alejado de la figura de galán establecido y más cercano a un joven Tom Hanks.

- Por las escenas de discusión entre Braff y Jacinda Barrett (vista en "Poseidon" o "La Mancha Humana") .Y por el dialogo sobre la verdad y la mentira entre Tom Wilkinson y Braff, cornudo e infiel, respectivamente.

- Por el debut de Rachel Bilson (O.C.) en la gran pantalla. Enamora. Te gustará si eres de los que se pirra por Audrey Tatou o Natalie Portman.

- Porque Harold Ramis hace un cameo , aunque su secuencia no aporte demasiado.

- Porque en algún momento me ha recordado a "Algo en común", debut en la dirección de Zach Braff, que era otro relato generacional y sobre los veintitantos.

Esta claro que "The Last Kiss" suena a "deja vú", que gran parte de sus virtudes pertenecen a su original ("L´ultimo bacio"), que su final es un poco brusco, que algunos de sus personajes desaparecen sin más, que no faltan la típica escena de la boda, los barrios residenciales perfectos y los buenos trabajos y coches perfectos para protas que son demasiado jovenes y guapos, sin embargo hay algo de realidad, en cuanto al amor y su responsabilidad que me han convencido por encima de todo lo citado anteriormente y que hacen que no me arrepienta de su visionado.
Por cierto...que el director es Tony Goldwyn, el que hacía de malo en "Ghost" y que la peli todavia no tiene fecha de estreno en España.
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9 de abril de 2007
Pues eso, que a falta de los votos del jurado, que está decidiendo estos días el premio a Mejor Blog 2007 y a los mejores blogs del resto de las 20 categorías a competición, entre los que está la categoria de Cine, este humilde blog llamado "El Séptimo Cielo" ha obtenido 107 votos, ocupando la 13ª posición (suerte que no soy supersticioso) dentro de la Categoria de "Mejor Blog de Cine", y la posición 236 en el conjunto global de bitácoras a concurso (unas 2500).
Sinceramente, no esperaba tantos votos, ni siquiera superar la centena, así que muchas gracias a todos los que una vez me disteis vuestra desinteresada confianza y también a los que, simplemente, dedicasteis una parte de vuestro tiempo en este blog cinéfilo.
Y sobre todo...enhorabuena a los premiados!
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7 de abril de 2007
THIS IS...SPARTAAAAAAAAAAA!



Navegando y navegando en estos días vacionales de Semana Santa, encuentro esta pagina que llevá a su máximo grado el grito de Gerard Butler (Leónidas) en la exitosa "300". En unos montajes no demasiado elaborados, pero si muy espontaneos, podemos ver el ya famoso alarido encolerizado de "This is Sparta" en diferentes facetas cómicas. Aquí teneis algunos ejemplos de algo que ya se hizo, inundando la red, con el tambien famoso cabezazo de Zidane a Materazzi en la final del Mundial o en la foto navideña de la Familia Real Española. Feliz Puente.
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2 de abril de 2007
CHANTAJE EN LONDRES

Si echamos un vistazo a la carrera del director de “Diario de un escándalo”, Richard Eyre, encontraremos, entre no demasiados films, aquella película del 2001, titulada “Iris” y con la que no pocas cosas comparte la cinta que nos ocupa. Dirigidas ambas con sobriedad británica y sin demasiados alardes, tanto “Diario de un escandalo” como previamente “Iris”, destacan principalmente por un par de razones; sus excelentes y dramáticas interpretaciones femeninas y su inspirada banda sonora.

Aunque “Iris” le proporcionó un Oscar a Mejor Actor Secundario a Jim Broadbent, aquella cinta nos regaló colosales papeles de dos actrices inglesas de diferentes épocas, Judi Dench y Kate Winslet. Ahora, “Diario de un escándalo” enfrenta en un duelo con mayúsculas, a la australiana Cate Blanchett (una de las actrices del momento, por sus abundantes y acertados papeles) y de nuevo a una inconmensurable Judi Dench. Dos generaciones de actrices en estado de gracia.

“Diario de un escándalo” cuenta también con el minimalista, Phillip Glass al frente de su banda sonora, el cual compone aquí una de sus mejores obras, que puede recordar a uno de sus últimos y más inspirados trabajos hasta la fecha, “Las Horas” de Stephen Daldry. Del mismo modo, el James Horner más intimista, hizo una de las mejores composiciones de su irregular carrera, para la pequeña película de Richard Eyre, envolviendo con su música el dramatismo que requería “Iris”.

“Diario de un escándalo” (perfecto título), nos cuenta la historia de Sheba Hart (Blanchett) una profesora recién llegada a una escuela, y que mantendrá una relación con uno de sus alumnos, algo de lo que Barbara Covett (Dench), una profesora lesbiana que conoce el secreto, se aprovechará en su propio beneficio emocional.

Patrick Marber, el autor teatral y guionista de “Closer”, incomoda obra sobre las relaciones humanas, es aquí el responsable de adaptar la novela original de Zoё Heller, imprimiendo a la historia una mirada ampliamente crítica, seca y detestable hacía el sistema educativo, las relaciones entre el profesorado y las vidas intimas de los protagonistas, y todo ello, lo hace a través de la narración en primera persona que lleva a cabo el personaje de Judi Dench, una vieja e irritable profesora carcomida por su soledad y su oculto lesbianismo, con síntomas de trastorno mental.

La actriz inglesa es la gran protagonista del evento, tanto en lo físico como en lo emocional. Son sus reflexiones, sus notas de un diario y la evolución de su “forzada” relación con Blanchett la que dirigen el rumbo de esta interesante propuesta, cercana a la realidad de los centros escolares, de los tabúes y complejos de las condiciones sexuales no reconocidas, de la soledad, la infelicidad en la pareja, las tentaciones y los comportamientos más bajos y despreciables del ser humano. El entierro de una foto lujosamente enmarcada de un gato (único compañero sincero del personaje de Dench) y un diario se establecen como metáforas de esta historia de deseos inconfesables cargada de moralidad. Una propuesta de calidad que supera el handicap argumental que lo acercase al tono de telefilm, gracias a sus entregadas actuaciones, la brillante música de Glass y la correcta realización de Eyre.

En su parte final SPOILER, encontramos, sin embargo un plano que se encamina hacía unos derroteros muy diferentes a los que hemos sido testigos durante todo el metraje. Y es que cerrar la historia con una vuelta a empezar por parte del personaje de Dench, es algo que puede hacer daño al conjunto de la cinta, y que se acerca más a una cinta de asesino en serie, que a una historia de locura y necesidades sentimentales surgidas con la irrumpción de la bella Blanchett en una nueva escuela y en la vida de los que la rodean. FIN DEL SPOILER.

“Diario de un escandalo” logró cuatro justas y merecidas nominaciones al Oscar, para Phillip Glass, Judi Dench, Cate Blanchett y Patrick Marber, que son, junto al director del evento, los grandes artífices del buen resultado de este film de innegable flema británica.
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