30 de octubre de 2007
LAS CONSECUENCIAS DE REDIRIGIR UNA PELÍCULA

A estas alturas de su carrera, el productor Joel Silver ya debería saber que aunque no le guste el resultado final de una película es preferible dejarla como esta, porque actuar sobre ella, variar su montaje, redirigir escenas suele ser siempre un error de peores consecuencias que las que pueda acarrear la fallida (o no) primera opción.

Retrasos en la fecha de estreno, un mayor gasto presupuestario, o lo más negativo: las incongruencias derivadas de introducir nuevas secuencias a una historia con una linealidad ya establecida. De todo ello adolece “Invasión”, la cuarta versión del relato de ciencia-ficción creado por Jack Finney, dirigida ahora por el alemán Oliver Hirschbiegel, el responsable de la magnífica “El Experimento” y la notable “El Hundimiento”.

A Silver, que al fin y al cabo es el que pone el dinero, no le gustó lo que había hecho Hirschbiegel, y como si de un caprichoso presidente futbolístico que echa de su cargo a un entrenador por un partido perdido, se tratase, mandó de vuelta a Alemania al bueno de Oliver y llamó a sus amigos; los hermanos Wachowski, que anteriormente le habían reportado pingües beneficios con la demencial saga “Matrix” con el fin de que arreglasen lo que el consideraba un “entuerto”.

Estos (o estas, porque en el largo tiempo transcurrido entre el comienzo y el término del rodaje, uno de los hermanos se cambió de sexo) rescribieron el guión, y junto a James Mcteigue, el director de “V de Vendetta”, dirigieron nuevas escenas que luego insertaron de un modo chapucero dentro de la película que había filmado Hirschbiegel y que no sirvieron más que para estropear la película y para que Nicole Kidman tuviese un accidente de coche en el rodaje de estas nuevas tomas.

Contado todo esto, os podéis imaginar lo mucho que cojea “Invasión” y el pobre honor que hace a las excelentes versiones realizadas por Don Siegel, “La invasión de los ladrones de cuerpos”, todo un clasicazo de la ciencia-ficción; corto, directo, inquietante, sugerente, y Phillip Kaufmann, “La invasión de los ultracuerpos”, desarrollando una nueva perspectiva de la historia con un final sobrecogedor con Donald Sutherland de protagonista.

Muy poco o nada se puede salvar de esta nueva adaptación, carente de tensión e interés, en la que Nicole Kidman corre de un lado para otro, para salvarse de una amenaza en forma de humanos infectados que a ojos del espectador no suponen peligro alguno. Jamás unos infectados (vease cualquier película de zombies, sin ir más lejos “28 semanas después”), tuvieron tan poca personalidad.

“Invasión” discurre de modo anodino durante su primera media hora y se convierte en un remiendo disparatado durante el resto de metraje, con cambios bruscos de localizaciones, escenas explicativas totalmente innecesarias, torpes flashbacks y personajes desubicados. Todo un despropósito que queda demostrado por su incoherente montaje.

La originalidad de la premisa inicial, es lo único salvable de “Invasión”, aunque eso es solo mérito del relato de Finney. Una premisa que si supieron aprovechar Siegel y Kauffmann para crear sendas joyas de la ciencia-ficción y que sufrido una línea descendente debido a lo coyuntural del estilo de cine que se imponía en las décadas posteriores en que ha sido retomada (por el director Abel Ferrara en los noventa y por la versión que nos ocupa en el nuevo siglo). Los amantes de las dos primeras películas deberán, por tanto, abstenerse del visionado de “Invasión”, principalmente para no caer en cabreo alguno.

Como siempre ocurre en estos casos (el más reciente “El Exorcista, el comienzo”) quedará esperar al DVD para poder juzgar justamente la versión de Olivier Hirschbiegel, el cual merecía un mejor debut en Hollywood, un lugar en el que, dicen, los sueños se hacen realidad, pero también, un lugar donde codiciosos, implacables y acaudalados magnates proliferan en las oficinas de los estudios dispuestos a destruir lo que conocemos como cine.
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26 de octubre de 2007
no image

Este video me parece una excelente manera de promocionar una película de terror. Se grabó durante la pasada edición del festival de Sitges con cámaras nocturnas en la sesión en la que se proyectaba "REC" la cinta de Jaume Balagueró y Paco Plaza, y de la que dicen, es una de las cintas más terrorificas que se han hecho en el cine español. Tanto, que ya se han adquirido los derechos para el remake yankee.

"REC" se estrena el próximo 23 de Noviembre y este trailer o avance, me parece un gran acierto y me recuerda, por el empleo de las reacciones del público como medio publicitario, a algunos trailers de clásicos del terror que utilizaban este elemento como gancho.

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22 de octubre de 2007
UN FUNERAL DE MUERTE; FRANK OZ Y LA COMEDIA BRITANICA

Aunque parece norteamericano de pura cepa, Frank Oz, es, en realidad, británico. Para más señas, nacido en Hereford, una pequeña ciudad, en pleno corazón de Inglaterra.

De ahí, que podamos encontrar una posible explicación a la gran demostración de humor inglés de la que ha hecho gala en “Un funeral de muerte”, su última comedia, y la más alejada al cine americano en el que Oz siempre ha desarrollado su carrera.

Intimo amigo del tristemente fallecido Jim Henson (porque de otro no, pero de Henson siempre recordamos que falleció y que lo hizo demasiado pronto), parte importante en el éxito de “Los Teleñecos”, codirector de “Cristal Oscuro” o mítica voz original del Maestro Yoda en la saga “Star Wars”, Oz ha sorprendido a muchos, realizando una comedia pequeña, humilde y muy alejada de los patrones de la gran industria hollywoodiense.

“Un funeral de muerte” podría estar dirigida perfectamente por Mike Newell o Richard Curtis, o podría ser una producción de Working Title, habituales responsables de películas como “Cuatro bodas y un funeral”, “Mr.Bean” o “Love Actually”. Esta, como aquellas, es una de esas comedia puramente “british” con su reparto coral de actores poco o nada conocidos, su gusto por el enredo, el “slapstick” y el humor negro, su predominio por los diálogos, las ingeniosas situaciones de guión y la austeridad en lo visual.

La cinta de Oz es modesta en su concepción y en su resultado final. Sin grandes pretensiones, más que las de hacernos pasar un rato divertido, “Un funeral de muerte” cumple con creces con su cometido y aunque no pasará a los anales de la historia como una de las grandes comedias del cine británico, si que es capaz de devolvernos a la tradición de ese cine humorístico e inteligente que bordó la compañía Ealing, que nos brindó a Alec Guinness, a Peter Sellers y que perfeccionaron, llevandolo hasta límites inalcanzables los Monty Python.

Evidentemente, “Un funeral de muerte”, anda bastante lejos del nivel de estos referentes, pero se esfuerza en ser fiel a su esencia y lo consigue, en parte, gracias al oficio en el género de Frank Oz, responsable de estupendas comedias como “Un par de seductores”, “In & Out”, o “Bowfinger, el picaro”, cinta con Steve Martin y Eddie Murphy de la que me considero un irremediable fan.

“Un funeral de muerte” cuenta con algunos gags divertidisimos, pero también con otros unicamente esforzados. En los mejores de ellos se luce el actor Alan Tudyk, habitual secundario, que aquí tiene la posibilidad de dar rienda suelta a su comicidad con un personaje “drogado” por error. Junto a él están Matthew Mcfayden (el de “Orgullo y prejuicio”), Ewen Bremner (Spud en “Trainspotting”) o Peter Dinklage, el actor enano de “The Station Agent”. De su escaso tamaño del que Oz y su guionista, Dean Craig sacarán el máximo provecho cómico en benefició de la historia.

Una historia que mezcla a una familia distanciada, un funeral, un cura (tenía que estar), unas peligrosas pastillas y un enano homosexual que confiesa ser amante del difunto, al servicio de la más pura comedia de las islas.
Una buena oportunidad, por tanto, de recuperar este subgénero, cada vez menos corriente en estos tiempos, sobre todo si sois de los que echáis de menos a ese cine británico que tantas risas ha provocado y tantos buenos ratos ha dado.
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18 de octubre de 2007
Y CON ELLA TERMINÓ "EL BESO"...


El beso fue escandaloso.
Y ella, que era de las tímidas, británica de pura cepa,
en una época de cortes y recortes,
fue su protagonista.

Jamás el mar estuvo tan caliente.
Jamás las olas se entrometieron en un acto de pasión superior.

Deborah estaba a la altura de Katherine, Marilyn, Bette o Audrey,
aunque le diese verguenza reconocerlo.
Seguro que alguna de ellas le tuvo envidia en más de una ocasión.
No solo había besado a Burt, también a Cary, a Mitchum o a Yul, por citar solo algunos.

Que quede entre tu y yo,
para mi siempre serás la mejor institutriz que haya existido,
por mucho que algunas intenten darle una vuelta de tuerca al papel.

Contigo ardió Roma
Transformaste Siam
Enamoraste a la capa y a la espada
y a tu alrededor hubo conspiración romana.

Te fuiste tan silenciosa como llegaste,
pero tu figura será grande aquí,
y también en la eternidad.

Buenas noches, lady Kerr.
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15 de octubre de 2007
GRATO DEBUT

No deja de sorprenderme el revuelo que se ha formado en torno a “El Orfanato” el debut en la dirección de Juan Antonio Bayona, provocado, entre otras cosas, por la llamativa campaña que le ha venido haciendo Telecinco, que para algo es una de sus productoras, la cual se encargó de darle mucho bombo y mucho platillo a su acogida en Cannes y a publicitar la figura de Belén Rueda como estrella de "primera línea". Eso, unido, a su selección como cinta española para representarnos en los Oscar, y una agresiva campaña publicitaria con el nombre de Guillermo Del Toro bien subrayado, ha hecho de ella, una de las cintas más esperadas por el espectador español, un hecho que tratándose de una cinta de producción nacional y sobre todo, de un director primerizo, es algo poco o nada frecuente.

Esta insólita promoción, es uno de los grandes aciertos que trae consigo “El Orfanato”, cinta de carácter comercial que ha sabido copiar los mismos movimientos industriales del cine yankee para su propio beneficio en particular y para el del cine nacional, en general.

Porque la cuota de pantalla preocupa más de lo que parece y porque el cine de autor necesita coexistir con el cine comercial, “El Orfanato” viene a insuflar un soplo de aire fresco en nuestro cine y a demostrar que de nada sirve hacer una buena película si no la vendes o promocionas como es debido.

Aquí, afortunadamente, la cosa va más allá de una excelente campaña de marketing. “El Orfanato”(y he aquí la mayor sorpresa), a pesar de contar una historia de género llena de deja vús, funciona en lo artístico, siendo una cinta tremendamente entretenida, resultona y realizada con un oficio inesperado para alguien que debuta en la dirección de largometrajes.

El film, que cuenta una historia de mansiones antiguas, fantasmas con complejos que superar y drama familiar con madre luchadora de por medio, recorre territorios comunes del cine de suspense y terror psicologico. Bayona ha tirado de repertorio para hacer de “El Orfanato” una cinta deudora o algo más, de obras claves del género como “Poltergeist” (en todo lo relativo a la médium), “Luz de gas”, “Suspense” o “Los Otros” (cuando esta ya lo era de las dos cintas inmediatamente anteriores), el suspense sostenido del cine Hitchcock o sobre todo “Al final de la escalera”, cinta con George C.Scott donde caserones, escaleras, sillas de rueda, fantasmas y pelotitas juguetonas se unian estratégicamente para crear grandes momentos de terror.

Visto lo visto, “El Orfanato” no debería ofrecer nada gratificante al espectador, sin embargo, la cinta de Bayona da gran resultado gracias a su conseguida atmósfera de terror, a sus localizaciones, a algún secundario bien elegido (Benigna, interpretada por Montserrat Carrulla), al buen hacer de Belén Rueda, que pese a su escaso bagaje cinematográfico sale más que airosa del papel, así como también a algún que otro golpe de efecto o sustito (donde los efectos sonoros vuelven a ser protagonistas) capaz de sobresaltar al espectador como consecuencia lógica de su estado de tensión constante.

Bayona ha demostrado buenas maneras con su primera película. Su suspense es clásico y elegante, también su puesta en escena, y además sabe poner la cámara en el mejor de los sitios. Pero, ante todo, ha hecho que "El Orfanato" tenga el don de parecer americana en un país como España, cosa, que tiene más mérito de lo que pueda parecer.

No debemos olvidar que esta es una película-debut y que el mayor premio del que puede disfrutar no es el Oscar (creo que está a años luz de poder optar a este premio) sino la buena acogida de público que está teniendo y que en tan solo a cuatro días de su estreno ya ha hecho de ella la cinta española más taquillera del año, del mismo modo que es importante valorar el inteligente uso de las herramientas publicitarias y promocionales del que se ha servido esta película para llegar más rápidamente al público, un terreno en el que el cine español todavía tiene mucho que aprender y que tiene en esta película, el primer ejemplo y modelo a seguir para luchar contra esa ansiadísima cuota de pantalla.

Por tanto, una grata sorpresa para nuestro cine y un nuevo nombre en el que confiar para un futuro cercano, el de Juan Antonio Bayona.
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8 de octubre de 2007
CRONENBERG Y LOS BAJOS FONDOS LONDINENSES

“Promesas del Este” está dentro de esa progresión dramática hiperrealista que su director, David Cronenberg inició con su anterior film, “Una historia de violencia”, una obra sobre la dualidad del ser humano, un estudio sobre la violencia intrínseca del hombre, la lucha entre furia y paz personificada en la figura de un excelente Viggo Mortensen.

Con “Promesas del Este”, Cronenberg sigue explorando los matices del ser humano de un modo tan implacable como inquietante, en una obra de altísima calidad narrada con gran pulso y mano maestra por el canadiense.

Es este “El Padrino” particular de Cronenberg, y si aquella era la obra total de Coppola, “Promesas del Este” se convierte en la más completa y sólida cinta del director de “Videodrome” hasta la fecha. Su historia es la de la mafia rusa en Londres. La del clan de los Vory V Zakone, amos del crimen organizado, que ven como un caso de prostitución y violación les puede amenazar debido a la intromisión de una enfermera, interpretada por Naomi Watts, que se empeña en encontrar a los familiares de una joven de 14 años muerta al dar a luz, siguiendo las pistas de su diario.

La atmósfera de “Promesas del Este” es seca, incomoda, sórdida. Un Londres tan gélido como la más profunda ciudad rusa sirve de escenario para la peligrosa investigación que realiza el personaje de Watts (más secundario que otra cosa). El miedo y la tensión del encuentro entre la enfermera y el clan mafioso es sostenido por Cronenberg a lo largo de toda la cinta y mediante la descripción de unos personajes de temible severidad, llenos de matices y fragilidades que los hacen, si cabe, más brutales.

Un Armin Mueller Stahl, fabuloso, de aspecto afable pero de cortante contundencia, es el padrino del clan. La calidez y hospitalidad de su restaurante ruso contrasta con su crueldad. Al mismo tiempo, Viggo Mortensen compone un personaje excelente, de imagen amenazante, un ruso marcado por la violencia pero con rasgos de bondad que salen a relucir con la aparición de Watts.
Dos grandes personajes resueltos brillantemente gracias a las interpretaciones de Mueller Stahl y Mortensen, merecedores de sendas nominaciones al Oscar.

Cronenberg realiza en “Promesas del Este” una labor de dirección encomiable. Su ritmo es lento y pausado, pero la historia siempre avanza. Jamás se detendrá ni se entretendrá en otros aspectos que no aporten nada a la evolución de la trama. El guión de Steven Knight (guionista de “Negocios Ocultos” de Stephen Frears) apenas tiene fisuras, es casi impecable y brinda a Cronenberg la oportunidad de crear ese ambiente de constante desasosiego, de desarrollar su cine hipnótico y magnético, de disfrutar con el relato de una historia de bajos fondos y seres cicatrizados, en el que el canadiense se encargará de añadir sus inquietudes cinematográficas resumidas en una secuencia de violencia explicita, magistralmente rodada, como es la de los baños públicos.

“Promesas del Este” es bastante cercana a “Eyes Wide Shut” de Kubrick. En ambas existe una Navidad irreal y atípica, una bajada al extrarradio urbano (o infierno) por parte de un protagonista socialmente acomodado y una exploración de lo desconocido de aquel ser humano capaz de traficar (sexualmente) con sus iguales, como mercancía y de crear una sociedad cerrada y de selecto acceso con la que sacar a relucir el lado oscuro del hombre (allí la mascarada orgiástica, aquí el clan tatuado de los Vory V Zakone)

En esta última cinta de Cronenberg todo funciona como un ensamblaje perfecto en beneficio de una turbadora narración. La música de Howard Shore raya a un gran nivel, confirmándolo como el gran músico de cine actual con permiso de Williams, la londinense y gris fotografía de Peter Suschitzky, habitual de Cronenberg es impecable y tanto Mortensen como Mueller Stahl y en un nivel secundario Vincent Cassel y Watts, se entregan al máximo para hacer de “Promesas del Este” la más completa cinta de Cronenberg y una recomendabilísima película que podemos situar entre lo mejor y más acertado de este año 2007.
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3 de octubre de 2007
NUEVE ACTRICES PARA UNA NUEVA GENERACION

HAYLEY ATWELL: Woody Allen hizo algo que Hitchcock nunca haría. Dejar a su musa rubia, de nombre Scarlett para sustituirla por una morena, y aunque en su aventura catalana el neoyorkino ha vuelto a recurrir a "La Johannson", no han faltado sus alabanzas para el trabajo de Hayley Atwell, una actriz británica formada en teatro que se convierte en el objeto de las disputas de Ewan McGregor y Colin Farrell en "El Sueño de Cassandra". Curiosamente es su primer trabajo para la gran pantalla, y algo tendrá cuando Woody le ha dado a una debutante un papel principal.
Nacida en 1982, Atwell va para actriz importante del cine "british", y ya se deja ver por producciones que la enfrentan a grandes intérpretes de las islas. La veremos en la adaptación de "Retorno a Brideshead" junto a Emma Thompson, Ben Whishaw y Matthew Goode y en la cinta de época "The Duchess" al lado de Ralph Fiennes y Keira Knightley.

MEGAN FOX: La más explosiva de esta nueva generación, cuenta con tan solo 21 añitos y ya ha alterado a más de un espectador, de hecho está en el puesto número 18 del Hot 100 de la revista Maxim...aunque para los que tuviesen esperanzas, la chica ya tiene novio formal y, además, a todos nos es familiar, ya que se trata de Brian Austin Green, el actor que hacía de David en "Sensación de Vivir".

Fox debutó en "Confessions of a Teenage Drama Queen" donde cedía el protagonismo a la "cutrefamosa" Lindsay Lohan. Pasaría por varias series televisivas como "The Help" o "Hope and Faith", hasta ser llamada por Michael Bay para la entretenida y poco más, "Transformers", al lado del imparable Shia Labeouf. Con solo esta cinta, ya es conocida por casi todos y aunque todavía tiene mucho camino para la progresión, puede convertirse en una especie de Angelina Jolie de nuevo cuño.

Lo próximo; "How to Lose Friends & Alienate People" de Robert B.Weide, el creador de "Curb Your Enthusiasm", en la que se codeará con Jeff Bridges, Kirsten Dunst, Simon Pegg o Gillian Anderson.

IMOGEN POTTS: La más joven de todas, tan solo 17 años, pero no por ello menos merecedora de estar en esta lista. Esta rubia británica de amplia sonrisa, ha despertado curiosidad por ser la hija de Robert Carlyle en la electrizante "28 semanas después" de Fresnadillo. Demostró madurez y buen hacer, a pesar de su corta edad. También tuvo una pequeña aparición en "V de Vendetta" y ahora comienza a rodar una tv-movie, de nuevo con la figura de la escritora Jane Austen como protagonista (desde "Orgullo y prejuicio" se ha puesto de moda) y titulada "Miss Austen Regrets".
Yo apuntaría su nombre para un corto-medio plazo. Habrá que seguirle la pista.


SARAH ROEHMER: Californiana de 23 años, Roehmer revolucionó el aburrido encarcelamiento hogareño de Shia Labeouf en "Disturbia" e hizo que el adolescente por excelencia del cine actual, pasase a la acción para convertir a la película de D.J. Caruso en una suerte de "La ventana indiscreta" o "No matarás al vecino".

Debutó en "Wristcutters: A Love Story", cinta independiente bien considerada en los EEUU e inédita todavía en nuestro país, para pasar a tener un pequeño papel en "El Grito 2" a las ordenes de Takeshi Shimizu y de ahí a la cinta que le ha catapultado, "Disturbia", con la que oposita a actriz joven del año. David R. Ellis, el de "Serpientes en el avión" la ha reclutado para un nuevo thriller con toques de terror; "Asylum", donde Roehmer descubrirá que su instituto fue un oscuro manicomio tiempo atrás, en una cinta declaradamente concebida para el público juvenil.


OLIVIA WILDE: Al igual que Mischa Barton o Rachel Bilson, surgida de la cantera de la serie "The O.C.", aunque con un protagonismo menor en ella. Cuenta con 23 añitos y está casada con un documentalista ítaloamericano que además es fotógrafo y toca flamenco con su guitarra.
Hace poquito la vimos en "Turistas", film predecible al máximo, en el que nada más comenzar ya podiamos presuponer quien moría y quien no. Antes de eso, apareció en "La vecina de al lado" con Emile Hirsch y Elisha Cuthbert, "Conversaciones con otras mujeres" con Aaron Eckhart y Helena Bonham Carter y entre el poblado reparto de "Alpha Dog" de Nick Cassavettes.
Si "Los hermanos Donnelly", serie televisiva de Paul Haggis sobre el crimen organizado irlandés, triunfa, será su catapulta definitiva al estrellato, ya que ella destacará en mitad de un reparto completamente masculino.


MICHELLE MONAGHAN: Posiblemente la actriz del reportaje que está acaparando proyectos más notables. Empezó a llamar la atención en "Infiel" a pesar de que el protagonismo se lo llevaban Diane Lane, Olivier Martinez y Richard Gere. Luego pasó a la televisión para formar parte del plantel de "Boston Public" del gurú televisivo David E.Kelley y de ahí, a pequeños papeles en "Cosas de familia" junto a los Douglas (padre e hijo), "El mito de Bourne", "Constantine", "Sr. y Sra. Smith" o "En tierra de hombres" donde era compañera de duro trabajo de Charlize Theron. Llamó especial atención en la divertidisima y brillante, "Kiss Kiss Bang Bang" enamorando a Robert Downey Jr. con sus dotes románticas y humorísticas. Todo ello la llevo a ser la amada de Tom Cruise en "Mission Impossible III", donde se convertía en victima de la doble vida del agente Ethan Hunt, siendo raptada por un malvado Phillip Seymour Hoffmann.

Estos dos últimos films han consolidado su carrera, y ya comienza a ser conocida y reclamada para papeles de mayor importancia como "Gone Baby Gone", el primer largo trás las cámaras de Ben Affleck, en la comedia de los Farrelly que se estrena en un par de semanas, "Matrimonio Compulsivo" junto a otro Ben, Stiller. Acumulará dos proyectos independientes, "Made of honor" y "Trucker", hasta que empieze a rodar "Eagle Eye" de D.J.Caruso (el de "Disturbia") junto al, otra vez, incombustible Shia Labeouf.


CARICE VAN HOUTEN: Una joven ya veterana que ve como a sus 30 años, las puertas de Hollywood se le han abierto de par en par, gracias a su excelente y entregado papel en "El libro negro" de Paul Verhoeven. Esta holandesa, había desarrollado su carrera entre su país natal y Alemania, hasta ser descubierta por Verhoeven. Ahora, gracías a este impulso ha rodado "Dorothy Mills", un thriller galo, y "Valkyrie" (o "Rubicon" como parece que se va a llamar) la nueva cinta de Bryan Singer, sobre el complot para acabar con Hitler llevado a cabo por el Coronel Claus von Stauffenberg, interpretado por Tom Cruise. Ella será la chica en cuestión de un reparto predominantemente masculino; Bill Nighy, Kenneth Brannagh, Patrick Wilson, Stephen Fry o Terence Stamp. Esta cinta volverá a unir a Singer con Christopher McQuarrie, los responsables del guión de la excelente, "Sospechosos Habituales". Sin duda, "Rubicon" (o "Valkyrie") puede hacer de Van Houten todo un nombre en Hollywood.

Su próximo proyecto, que ya prepara, es "Vivaldi", donde estará en un reparto internacional donde destacan Gerard Depardieu, Jacqueline Bisset, Joseph Fiennes, Lena Headey y Malcon Mcdowell.


MARY ELIZABETH WINSTEAD: De las que más se han hecho notar en esta temporada, desde que hizo de camarera en la coral "Bobby" de Emilio Estevez (donde vuelve a estar con Shia Laboeuf), de amarillenta animadora ingenua en "Deathproof" de Tarantino y como dura hija de John Mclane en "La Jungla 4.0".

Antes de enfrentarse a Kurt Russell en "Deathproof", formó parte del reparto de "Sky High, una escuela de altos vuelos" donde coincidia, precisamente, con Russell y fue la protagonista principal de "Destino Final 3". Y dentro del terror, cuasi debutó con un pequeño papel en "The Ring 2" y ahora la veremos en "Black Christmas" remake de la cinta de horror del recientemente fallecido Bob Clark y que en unos días se presenta en el Festival de Sitges dentro de la sección Midnight Extreme.
Para completar su carrera, otro film pendiente de estreno en España, "Factory Girl" sobre el mundo de Andy Warhol y con el principal protagonismo, no de ella, sino de Sienna Miller.

RACHEL BILSON: Todo un icono para los adolescentes yankees gracias a su papel en la serie "The O.C" y por el noviazgo que mantuvo con su compañero de reparto en la serie, Adam Brody (que no Adrien).
Menuda, morena y pizpireta, Bilson encarna al prototipo de actriz elegante y delicada, muy al estilo Natalie Portman. Su debut en la gran pantalla fue en "The Last Kiss" donde provocaba a Zach Braff de caer en la tentación. Allí llamó la atención de entre todo el reparto joven del remake de la peli de Gabrielle Muccino.

Sigue rodando "The O.C" y aunque no ha tenido mucho bagaje en cine, apostamos por su juventud (26 años) y su futuro en la gran pantalla, a juzgar por su siguiente proyecto, "Jumper", la nueva peli de Doug Liman, el director del primer Bourne, dentro del género de ciencia-ficción, y donde apareceran Hayden Christensen, Samuel L.Jackson, Diane Lane y un recuperado Tom Hulce ("Amadeus")
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1 de octubre de 2007
LA JUSTICIERA DE LA CIUDAD

Visto su argumento, es lógico pensar que “The Brave One” podría ser una de esas tantas películas de producción televisiva que se emiten nada más finalizar las predicciones meteorológicas. Sin embargo y aún transitando por una peligrosa y delgada línea, la cinta dirigida por Neil Jordan se salva de caer en esa condición de film de sobremesa, precisamente por el buen trabajo tras las cámaras del director de “En compañía de lobos” o “Entrevista con el vampiro”, que demuestra oficio y algo de talento para hacer de “La extraña que hay en ti” (ridículo y vergonzoso título español) un thriller que incluso puede estar un poco por encima de la media.

Una pareja feliz compuesta por una locutora de radio (Jodie Foster) y un enfermero (Naveen Andrews) que planean casarse, ve como su futuro se trunca cuando son asaltados y golpeados brutalmente. Él morirá, mientras ella intentará reponerse a su pérdida pasando a la acción.

Existe algo que va más allá en ese argumento, y es ese planteamiento de la necesidad de la venganza, su justificación para con la sociedad. Esa ética en los violentos actos que lleva a cabo su protagonista (Foster) y que es puesta en tela de juicio, por medio de sus locuciones radiofónicas y a través de su relación con un honesto policía (buena actuación de Terrence Howard), subtrama que además, hace avanzar paralelamente al thriller que es “The Brave One”.

Hay en “The Brave One” esbozos de lo que ya proponía Scorsese en “Taxi Driver”; esa peligrosa nocturnidad neoyorkina, su alto nivel de criminalidad y vandalismo y esa aparente “inoperancia” de la seguridad que amparada en la ley impide una rápida respuesta a un cruel asesinato o paliza. Al mismo tiempo, es esta cinta, una especie de reedición de la saga “Yo soy la justicia” o de “El justiciero de la ciudad”, que elevaban a su protagonista, Charles Bronson, a la altura de héroe social tras limpiar las calles americanas de criminales y maleantes. Películas todas, permisivas con la sed de venganza.

“The Brave One” otorga, al mismo tiempo, un amplio protagonismo a Jodie Foster, como ocurriese en los 90, cuando la actriz rubia se permitía el lujo de llevar el peso de cintas como “Acusados” o “El silencio de los corderos” (sus dos oscars). Aquí, Jodie confirma que el thriller fue y sigue siendo su género favorito (“Plan Oculto”, “Plan de vuelo: Desaparecida”) y que aún goza del suficiente crédito de la industria como para ser cabeza de cartel, en unos tiempos en que una actriz con más de 40 años y con alguna que otra visible arruga en la piel, perdería de golpe y porrazo su condición de estrella de primera fila. Jodie sigue bastante activa y cumple con creces, aunque se le nota el paso de los años. Otorga a su personaje, “masculinidad” y furia, a partes iguales.

Independientemente de la aceptación ética de lo que propone por parte del espectador (Jordan acaba siendo condescendiente con el planteamiento de su película) que puede ser facilmente tachada de fascistoide , "The Brave One" es un correcto y por momentos, serio thriller que con el tiempo quedará como una obra más acerca de la segur¡dad ciudadana, la venganza y la licitud de tomarse la justicia por su propia mano.
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