29 de noviembre de 2007
LA B.S.O DE DONNIE DARKO Y LOS ANUNCIOS

Casualidad o no, coinciden actualmente en la pequeña pantalla, varios anuncios que utilizan diversos temas de la banda sonora de la mayor película de culto de este siglo, "Donnie Darko", dirigida en 2001 por Richard Kelly y protagonizada por Jake Gyllenhall, Jena Malone o Patrick Swayze.

Un score compuesto por Michael Andrews, que ahora está ganando en popularidad gracias a dos llamativos spots; por un lado el de "Agua Desalada" narrado con los susurros habituales de Nawja Nimri, que o bien te irritan o bien te ponen (a mi me pasa lo primero), y por otro, el anuncio del nuevo Ford Mondeo, ese en que los coches suben al cielo movidos por globos de colores.

Aquí los tenemos, gracias a San Youtube:

El nuboso anuncio de Nawja Nimri.

Un tipo en su hogar, tocando el tema en cuestión ("Liquid Spear Waltz"), en una de las muchas versiones que circulan por Youtube.



El anuncio del Nuevo Ford Mondeo, con coches elevandose al ritmo de globos.


Y otra versión a piano del tema "The Artifac and Living".

Pero no acaba aquí la contribución de la banda sonora de "Donnie Darko" al mundo de los anuncios comerciales para televisión. El tema de Gary Jules, "Mad World", una versión que mejoraba un tema de "Tears for fears", fue utilizada para la campaña publicitaria del videojuego "Gears of War", llamando poderosamente la atención del televidente:

El anuncio de "Gears of War".



Y por último, el excelente videoclip de "Mad World".

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27 de noviembre de 2007
"REC": TERROR HIPERREALISTA

Si echamos un vistazo a los hitos del terror de los últimos años, encontraremos propuestas donde lo visual supera a lo argumental. Multitud de películas donde jóvenes directores se muestran capaces de generar tensión a raudales, de dirigir con un talento y oficio inusitados para conseguir cintas de género que hacen incomodarnos en la butaca a lo largo de poco más de hora y media. Sin embargo, tras ese atrayente poder visual de los nuevo creadores de terror, se esconden líneas arguméntales manidas y que parecen no poder superarse del modo en que lo técnico lo está haciendo.

El caso de “REC”, cumple con las características citadas. Es capaz de reinventar el modelo narrativo del género, pero, al mismo tiempo, camina por terrenos comunes que frenan el posible despegue definitivo, de una película que podía haber sido una de las cintas más terroríficas de la historia del cine español, pero que termina siendo un producto irregular.

Dirigida por Jaume Balagueró y Paco Plaza, los directores de terror por excelencia de nuestro panorama cinematográfico actual, la historia de “REC” nos presenta la jornada de un programa nocturno titulado “Mientras usted duerme”, que acompaña en su última grabación a una dotación de bomberos que acude a una llamada de emergencia en un piso de Barcelona. Una vez allí, saltará la sorpresa en forma de pesadilla, de la que no conviene hablar demasiado.

El éxito de “REC”, reside en esa hábil mezcla de hiperrealismo y cine de terror. Planteada como un falso documental, con carácter de programa televisivo al estilo “Callejeros” o “España directo”, “REC”, explota una formula consistente en poner la acción a pie de calle, en presentar a ciudadanos vulgares y corrientes como los que podrían vivir en tu propio vecindario (y que podrías ser tu mismo), para de pronto, exponerlos a riesgos y provocar el horror a través de un impacto imprevisto entroncado con el terror, lo que produce en el espectador una máxima identificación con el personaje y la situación en beneficio del horror generalizado. Una formula novedosa aunque cada vez más presente en el cine actual, que ha entendido que para mayor calado en el espectador es necesario ponerse a la altura de su vida cotidiana. Formula que además, admite todo tipo de géneros; lo hizo Spielberg en el comienzo de “La guerra de los mundos” o Bong Joon-ho en “The Host”, o también, fuera de lo fantástico, Paul Greengrass en “Vuelo 93” o Brian De Palma en la reciente “Redacted”.

A través de este enfoque tan directo, “REC”, nos encierra en un claustrofóbico descenso a los infiernos que durará apenas un rato de la hora y veinte minutos totales de la cinta. Una apertura capaz de generar un interés que ira decayendo conforme avance la trama, en especial a partir del momento en que Balagueró y Plaza recurran a la razón de esa pesadilla vecinal, en forma de amenaza vírica muy común y típica en el cine de terror actual.

Con unas interpretaciones dubitativas que no entienden muy bien si son de naturalidad televisiva o cinematográfica (excepto la de la pareja de ancianos del edificio) y una Manuela Velasco chirriante y repetitiva (“¿Que cojones es eso Pablo?”), que sin embargo logró el premio a mejor actriz en Sitges, “REC” se guarda para el final su gran error. Una “balaguerada” que logra empañar lo acertado de la propuesta, solo para dar una (completamente innecesaria) explicación a todo lo acontecido en el edificio.

“REC”, con su radical semblante, su escasa duración, su desconcierto inicial y sus dosis de realidad, supone una fresca, aunque irregular obra, que junto a “El Orfanato” está generando que el espectador se acerque al cine de terror español y que además ya tiene un remake americano en marcha, con un nombre demasiado esclarecedor, “Quarantined”, ejemplo de que a Hollywood, no se le escapa una.
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21 de noviembre de 2007
R.I.P: FERNANDO FERNÁN GÓMEZ

Espero que seas en el Cielo, lo mismo que has sido en la Tierra
ahora que has emprendido este extraño viaje,
al que todos estamos destinados,
con el desconocimiento de si nos lleva o no, a ninguna parte.

Fuiste todo caracter, un fenómeno,
genio como pocos.
Un talento desbordante y alguien incansable,
lleno de sensibilidad a pesar de parecer alguien feroz.

Gran director, mejor actor,
tanto en cine como en teatro,
por no hablar de tu faceta de escritor.

En tu carrera se resume la historia de nuestro cine,
el de los años dificiles,
el de la libertad,
y el de nuevo cuño.

Fernando ha sido y será el abuelo y también, el padre, del cine español.
Cuando todos nacimos, tu ya estabas ahí.

Hoy, por última vez, has mandado todo a la mierda,
para irte a descansar...

Fernando Fernán Gómez nos ha dejado,
y el cine, la cultura y España entera cantarán afligidos eso de
"que dolor, que dolor...que pena".
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20 de noviembre de 2007
"ADIÓS PEQUEÑA ADIÓS": REVELACIÓN AFFLECK

Este último paso de la carrera del actor Ben Affleck, ha descolocado a muchos de nosotros . El bueno de Ben, lo mismo te gana el oscar como guionista, que se lanza a protagonizar dramones románticos. Lo mismo te aparece en "Armaggedon" o "Pearl Harbor" que en una de Kevin Smith. Capaz de protagonizar "Daredevil" y poco después la reciente “Hollywoodland” donde ya apuntó un leve progreso, aunque su papel destacase en una película que solo tiraba a mediocre. Luego se casó con Jennifer Garner, algo que demuestra que muy tonto no es que sea, y ahora se ha marcado una película fabulosa en su debut como director, algo que muy pocos esperábamos.

“Adiós pequeña adiós”, la novela de Denis Lehane, (el de “Mystic River”), brinda la posibilidad a Affleck de; 1) lucirse a la hora de describir la vida de los barrios marginales de Boston. 2) elaborar un thriller policial de interés. 3) plantear las cuestiones morales derivadas de los comportamientos y decisiones de los personajes y de este modo trascender sobre la mera cinta policíaca para suscitar la reflexión del espectador.

Y en esos sentidos, con los que Clint Eastwood construyó ese gran clásico moderno que es “Mystic River”, Affleck sale mucho más que airoso (contra pronóstico) creando con “Adiós pequeña adiós” un sorprendente debut, precisamente, por ese inesperado aplomo y sobriedad demostrado a la hora de no desmerecer en absoluto al relato de Lehane y de componer una fabulosa película que en su tramo final logra algunos de los mejores momentos de cine vistos en lo que va de temporada.

Conocida popularmente por el parecido argumental con el (periodísticamente desmedido) “caso Madeleine”, “Adiós pequeña adiós” cuenta la historia de la investigación llevada a cabo por dos jóvenes detectives y la policía de Boston para encontrar el paradero de Amanda, una niña de 4 años desaparecida.

Con Casey Affleck como motor de esa búsqueda, (su personaje ha vivido en el barrio de los sucesos durante toda su vida) “Adiós pequeña adiós” recorre los suburbios de Boston y se adentra en las vidas marginales de unos personajes agarrados a la droga, los negocios sucios o la pederastia. Un barrio sin ley, que Affleck retrata con sordidez apoyándose en la buena labor de casting donde destaca Amy Ryan (como Helene McCready, la madre de la niña desaparecida) y una buena dirección de actores (Cassey Affleck y Michelle Monaghan). Lo de que Ed Harris y Morgan Freeman, estén sobresalientes, no es nada nuevo.

“Adiós pequeña adiós” es drama y es eficaz thriller, terreno en donde Affleck muestra que a pesar del resultado final, este es el trabajo de un debutante, por medio de algunas escenas explicativas o de subrayado innecesarias, así como en una torpe y brusca secuencia de robo en un bar que viene inmediatamente acompañada por clichés del género. Aunque existen otras muy meritorias, como la desarrollada en casa de los pederastas, que parece sacada de la mejor cinta de terror.

Su tramo final, donde Affleck pone toda la carne en el asador, es tan certero como incomodo, tan demoledor como descarnado. Un gran giro argumental que ofrece al espectador la posibilidad de decantarse de un lado u otro, de elegir según sus propios valores el comportamiento adecuado sabiendo que sea cual sea, siempre quedará una carga en la conciencia. Un final nada complaciente y si muy valiente, donde sus personajes, más humanos que nunca, admiten sus errores y reafirman sus debilidades.

Un debut insospechado donde Affleck se muestra como un diamante en bruto capacitado para ahondar en complejas historias de donde crear gran cine. El final de “Adiós pequeña adiós” así lo manifiesta, aunque nos pille a todos sobrecogidos y reflexionando sobre nuestra condición de seres humanos.
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16 de noviembre de 2007
BARDEM POR AQUÍ, BARDEM POR ALLÁ...

Hollywood se rinde a los pies de Bardem. Este es su año, porque puede que también sea el año de los hermanos Coen, y porque ha acumulado varios proyectos de calidad en un margen de tiempo muy reducido.

Javier Bardem está en todas las publicaciones americanas, ya sea como alabanzas a su trabajo interpretativo o incluso como uno de los hombres más sexys del planeta.
Su personaje de Anton Chigurh en "No country for old men" no tiene, a día de hoy, rival que valga en la carrera de los Oscars. Al parecer Bardem se come la pantalla con esta interpretación de un implacable asesino y optará en la categoria de Mejor Actor Secundario.
Tal ha sido la repercusión de la adaptación de la novela de Cormac McCarthy que publicaciones como "New York times" o "Times" han tenido que revisar las listas de los 10 mejores asesinos de la historia del cine, para hacerle un hueco a Bardem o la de las mejores pelis de los Coen, para poner en puestos altos de la lista a "No es país para viejos".

La revista de cine "Mean", le dedica la portada y un extensisimo reportaje.

"People" lo escoge, junto a Matt Damon, Ryan Reynolds, Brad Pitt, Patrick Dempsey o Johnny Depp como uno de los más guapunos del mundo.

"Esquire" lo pone en portada junto a los actores del año.

Y aquí, la sesión fotográfica que ha realizado para la ocasión el "N.Y Times".

Y una ración de opiniones de críticos de los EEUU sobre Bardem y su interpretación en "No es país para viejos":

"Chigurh, ese lobo perfectamente encarnado por Javier Bardem, con ese retorcido honor y esa amenazante benevolencia, no deja de rondar mi mente. Su presencia va a afectar mi estado de ánimo durante los próximos días." (Susan Thea Posnock)

"Chigurh, interpretado por un escalofriantemente efectivo Bardem, es la razón por la que la sangre se derrama en la pantalla" (Kenneth Turan)

"El fantasma de Anton Chigurh (Javier Bardem), un impasible sociopata con un curioso corte de pelo, alimenta la pesadilla. Pero la más duradera impresión dejada por esta película es probablemente esa profunda satisfacción de haber sido téstigos de una casi perfecta ejecución de una complicada adaptación " (A.O. Scott)

"Anton Chigurh (Javier Bardem) es un asesino que rivaliza con Hannibal Lecter a la hora de dirigirse a sus victimas sin desprender una gota de sudor. Bardem, con su piel pálida y el peor corte de pelo del mundo, está estupendo en su rol, un monstruo que será recordado durante años; detrás de sus ojos se oculta el mal, revestido con un perverso sentido del humor " (Peter Travers)

Y la cosa no queda aquí, porque Bardem está a punto de estrenar "El amor en tiempos del cólera", la adaptación de la novela Gabriel García Marquez en la que se pone en la piel de Florentino Ariza y por la que también podría optar al Oscar, acaba de rodar "Vicky Cristina Barcelona" con el gran Woody Allen y Francis Ford Coppola lo va a dirigir en su próxima cinta "Tetro", justo después de que Bardem ruede el musical "Nine" de Rob Marshall (el de "Chicago") y "Killing Pablo" de Joe Carnahan. Ahí es nada.

En España, mientras, solo llena las portadas de las revistas del corazón por su romance con Penélope Cruz, aunque no dudo de que machacarán este éxito del que Bardem está disfrutando, cuando lo nominen al Oscar y solo por el hecho de vanagloriarse de que es un español el que gana o está de moda.

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15 de noviembre de 2007
no image



Hace un par de días leía este emotivo post en el blog del Doctor Strangelove, acerca de los tiempos del VHS, de las largas horas en los videoclub diseccionando estantería por estantería los grandes clásicos del terror, suspense, drama o comedia y aprendiendonos de memoria sus caratulas anterior y posterior.
Recordé entonces mi paga semanal, que me daba para comprar VHS virgen donde grababa una, dos y a veces tres (cuando posteriormente aparecieron los reproductores con Long Play) películas, que luego veía a lo largo de esa semana. Eran otros tiempos.
Anoche, los geniales cómicos de "Muchachada Nui" con Joaquín Reyes a la cabeza, nos ofrecieron este maravilloso sketch, que volvió a transportarme a aquellos años de grabaciones con anuncios y rebobinados. Memorable.
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10 de noviembre de 2007
STARDUST: FANTASÍA A LA VIEJA USANZA


Matthew Vaughn, es, además del marido de Claudia Schiffer, el productor de todos los films de Guy Ritchie, entre los que se incluyen “Lock and Stock”, “Snatch” y también “Barridos por la marea”. No era raro que tarde o temprano saltase al campo de la dirección, y lo hizo hace un par de temporadas con el modesto thriller “Layer Cake” protagonizado por el ahora 007, Daniel Craig.



Por su parte, Neil Gaiman, británico como Vaughn, es un escritor de novelas gráficas, descubierto por Alan Moore y creador de personajes de cómic como “The Sandman”. Un tipo inquieto que ha tocado todos los palos; poesía, relatos cortos o guiones. Se encargó de la adaptación inglesa de “La princesa Mononoke” del gran Miyazaki, escribió el episodio piloto de “Babylon 5” y ha hecho lo propio con la nueva película de Zemeckis, “Beowulf”. Un autor lleno de fantasía e imaginación.


Ahora las carreras de Vaughn y Gaiman se han unido y aunque las malas lenguas afirman que el segundo no ha quedado demasiado contento con la adaptación que se ha hecho de “Stardust”, el caso es que esta mezcla ha traído consigo una de las cintas de fantasía y aventuras más entretenidas y festivas que se han hecho desde “Willow”, “La princesa prometida” o “Dentro del laberinto”.


Porque “Stardust” tiene ese encanto y esta humildad que ha perdido el cine de aventuras de nueva generación. Aquí no hay abuso del chroma, no hay esa excesiva carga de efectos especiales (aunque, obviamente, cuando es necesario recurre a ellos a favor de la historia) y si una sana intención de narrar una historia de fantasía utilizando los elementos más clásicos del género.


En “Stardust” podemos encontrar brujas, hechizos, espadas, jinetes, princesas, reyes, tronos, navíos y piratas. Una misión que inicia un viaje por mundos mágicos y que da pie al romance y a la aventura. Como en las mejores películas con las que uno disfruta de niño.

La historia, nos sitúa en el pequeño poblado de “El Muro” que toma este nombre por la barrera que separa a un mundo lleno de amenazas de las tranquilas vidas de sus habitantes. Algo que cambiará cuando Tristan decida traspasar esa frontera en busca de una estrella caída del cielo.


Llena de sentido del humor (atención a los herederos fantasmas y sus nombres), con un carácter más modesto que grandilocuente, pero efectivo, “Stardust” logra puro entretenimiento a imagen y semejanza de los mejores cuentos de hadas vistos en la gran pantalla, fin en el que pone un importante grano de arena su reparto, compuesto por nombres británicos como Charlie Cox (Tristan), Jason Flemyng (Primus) David Kelly (el guardian del muro) o Mark Strong (Septimus) a los que se les van uniendo grandes de Hollywood como Michelle Pfeiffer, deslumbrante como bruja malvada, Peter O´toole, Claire Danes o un Robert De Niro totalmente autoparódico y divertidísimo, que últimamente parece pasárselo en grande con estos papeles más libres y menos serios.

Todo ello aderezado por la adecuada música del no demasiado conocido compositor Ilan Eshkeri, que cumple con creces su cometido, añadiendo espectacularidad al evento.


“Stardust” no hace distinciones de público. Es cine para toda la familia, capaz de dejar igual de satisfechos a todos y cada uno de sus miembros, caracteristica dificil de encontrar en films como "Las crónicas de Narnia", "Los seis signos de la luz" o sin ir más lejos, la saga del mago adolescente "Harry Potter". Es también la película que hace de Vaughn un director con futuro prometedor y a los relatos de Gaiman, potenciales fuente de inspiración de nuevas películas.

Es altamente recomendable y estoy seguro que os supondrá una grata sorpresa.
Y como apunta mi compañero cineahora, aludiendo a su flojo recibimiento de cara a la taquilla; "peli de culto desde ya".
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6 de noviembre de 2007
"EL SUEÑO DE CASSANDRA": MORAL Y CULPA

“El sueño de Cassandra” es igual que esa hermana pequeña que busca parecerse a su hermana mayor intentando repetir sus movimientos y comportamientos. Y por supuesto, acaba copiando algunas de sus virtudes, pero, también muchos de sus defectos.

Cerrando su trilogía londinense, Woody Allen, ha hecho de “El sueño de Cassandra” la cinta más floja de su tríptico sobre el azar, la ambición, el lujo, la culpa, el destino, la codicia, la traición o la familia, temas ya explorados en la alabada "Match Point" y que ahora el director de "Zelig" retoma en esta última película.

“El sueño de Cassandra” es la historia de dos hermanos de clase obrera, pero con un gusto por lo ostentoso muy por encima de sus posibilidades. Colin Farrell (en una interpretación llena de tics) apuesta grandes sumas de dinero en el juego y a Ewan Mcgregor (que se muestra elegante) le pierden las mujeres, los coches y el lujo. Su concepto de humildad está desorientado. Son dos hermanos que ansían las vidas que ya tenían otros dos hermanos recientes del cine de Woody, Matthew Goode y Emily Mortimer en “Match Point”,

Tanto Farrell como Mcgregor son personajes llenos de matices, seres humanos repletos de debilidades con los que Woody disfruta al exponerlos a situaciones comprometidas, en una constante tela de juicio, y con los que elaborar un frio suspense con ecos, de nuevo, de Patricia Highsmith.

En “Cassandra´s dream”, Allen sabe retratar muy bien la ciudad de Londres en consonancia con sus protagonistas, como ya hacía en “Match Point”, es capaz de pasar, (ya no del jazz ) sino de la música clásica a la utilización de una banda sonora original, algo impropio en la carrera del neoyorkino, que ha recurrido a Phillip Glass, tiene una buena puesta en escena y rueda con sofisticación el par de momentos clave que tiene la cinta (excelente demostración de talento tras la cámara, en las secuencias del trato que llevan a cabo Mcgregor y Farrell con Tom Wilkinson y su ejecución por parte de los hermanos).

Pero, al mismo tiempo “El sueño de Cassandra” cae en los defectos que ya presentaba “Match Point”; una constante reiteración de secuencias que impiden avanzar a la historia y que hacen que la película tenga una buena serie de altibajos que son los principales causantes de que esta película no acabe de funcionar. Así, somos testigos de numerosos encuentros entre Mcgregor y Farrell, donde una y otra vez, dialogarán y discutirán sobre la moralidad de sus actos, sobre la carga de culpa, sobre el funcionamiento del plan. Woody reincide en exceso sobre ellos, como ya lo hacía con aquellos encuentros amorosos y pasionales entre Rhys Meyers y Johannson en “Match Point”, que se sucedían sin parar y que recalcaban lo ya recalcado.

Eso, unido al hecho de que el personaje de Hayle Atwell está desaprovechadísimo y que el de Tom Wilkinson, es intermitente, cuando sus apariciones aportaban calidad e interés a la película, hacen de “El Sueño de Cassandra” un buen intento de repetir “Match Point” pero incapaz de fructificar en ningún momento.

Aún con esto, no creo que Woody Allen deba ser machacado o prejubilado, como parece que muchos desean a poco que una de sus películas no funcione. Su trilogía londinense nos ha ofrecido un atípico thriller dostoievskiano, una ligera pero divertidísima comedia y un drama moral, que se complementan a la perfección y que guardan similitudes (la diferencia entre clases, el asesinato, un barco, la familia, la atracción física, la tragedia, etc) y que demuestran que Woody aun tiene mucho que contar y que todavía es capaz de reinventarse, sin traicionarse a si mismo. Lo de Barcelona, será un nuevo paso en su filmografía, que yo, al menos, ya espero ansioso.
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2 de noviembre de 2007
RUBIAS Y CON LAGRIMILLAS



Aquí va una de "Parecidos Razonables". El esperado remake de "Funny Games" de Michael Haneke, hecho por Michael Haneke, nos muestra, en su cartel, todo en un ejercicio de realismo fotográfico (aunque también de retoque photoshopero). Un primerisimo primer plano de la rubia Naomi Watts sufriendo lo indecible (ya sabemos el porqué) y con lagrimilla en el ojo que acaba de desbordarse. Fijaos en la forma de su boca y en lo oculto de su otro ojo.
Unos meses antes, la peli de Roland Joffe que se servía del éxito de la saga "Saw"; "Captivity" ya utilizó un recurso de un modo muy similar. De nuevo un plano cercano de una rubia (Elisha Cuberth para más señas)de boca abierta, un solo ojo lloroso y el mismo efecto de la lágrima sobre la mejilla.
El de la peli de Haneke representa muy bien la crudeza silenciosa de su historia y el de la peli Joffe representa al cine de fácil consumo para adolescentes (con ese tramposo "Friday the 13th" al mismo tamaño que el título, para despistados). Cintas bastantes diferentes que consiguen el efecto adecuado con un cartel muy similar.
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