27 de septiembre de 2008

Esta mañana leía en una página americana la noticia del fallecimiento de Paul Newman. Aunque sin darle crédito alguno, puesto que dicha noticia solo se sustentaba en un rumor que había llegado a oídos de un lector de esa web, miré rápidamente las páginas de los periódicos más importantes, agencias de noticias y webs especializadas. En ninguna de ellas aparecía nada.

Me convencí a mi mismo de que esa noticia era falsa, que el gran Newman todavía seguía vivo, aún sabiendo que padecía cáncer terminal y que desde hacía unos meses había pedido que le dejasen morir en paz.

Este mediodía finalmente ese rumor se convirtió en noticia. Y sin él en vida, es como si la luz del cine clásico se apagase para siempre. Paul Newman fallecía a los 83 años, victima de ese cáncer de pulmón. Es la perdida de la última gran estrella con mayúsculas del Hollywood dorado.

No vamos a descubrir a Newman a estas alturas. Nadie puede decir otra cosa que no sean alabanzas hacía él. Fue un majestuoso actor de amplio registro, extraordinariamente guapo y seductor gracias a su mirada profunda y gris azulada o verdosa (además de daltónica), comprometido, solidario y fiel, no en vano, no se separó ni un instante de Joanne Woodward desde que se casaron en 1958. Intrépido amante de los coches, corrió en varias ocasiones Las 24 Horas de Le Mans. Fundó su propia marca alimenticia, “Newman´s Own” cuyos fondos iban siempre destinados a obras benéficas.

Su carrera tanto profesional como personal fue intachable. Sus elecciones cinematográficas fueron casi siempre acertadas y hasta sus cintas menores tienen un encanto especial, aquel que proporcionaba la presencia distinguida de este actor superior.

Cars” para la que prestó voz gracias a su pasión por los automóviles fue su última película. Su papel de boxeador en “Marcado por el odio”, su primer éxito. Entre ambas toda una filmografía para revisar con admiración una y otra vez.

Paul Newman es un irrepetible del cine. Insuperable. Único. Hoy, al comentarle la noticia a mi padre, que fue proyeccionista de cine durante 50 años, sus palabras han sido; “Uno de los mejores”. Sin duda, lo fue.

Estos fueron 7 de sus mejores momentos. Muchas gracias por todo, Paul.


VEREDICTO FINAL (1982): Paul Newman era Frank, un abogado que había visto tiempos mejores y que se aferra a un caso que le devuelva la credibilidad. Sidney Lumet elaboró una de las mejores películas de juicios de la historia del cine, que además permitía al actor lucirse en un papel agradecisimo que le proporcionó una nominación al Oscar, que por entonces Newman, todavía no tenía.


DOS HOMBRES Y UN DESTINO (1969): Butch Cassidy and The Sundance Kid, film mítico de la historia del cine, y comienzo de la relación artística de dos grandes amigos, Paul Newman y Robert Redford. También la primera colaboración con George Roy Hill y el auge musical de Burt Bacarach, autor de "Raindrops Keep Fallin' On My Head" que tan bien suena en la secuencia que aquí se muestra.


LA LEYENDA DEL INDOMABLE (1966): La de los 50 huevos duros, secuencia por la que es principalmente recordada esta cinta carcelaria de Stuart Rosenberg que goza de momentos apabullantes e inolvidables, principalmente gracias al buen hacer de un magnético Newman, y un bravucon aunque bondadoso George Kennedy, que se llevó el Oscar para casa. Y no conviene dejar pasar la música de Lalo Schifrin que tan bien completaba las imágenes de este clásico imperecedero.


EL BUSCAVIDAS (1961): Obra magna y amarga sobre lo decadente del ser humano, donde Newman era Eddie Nelson, un talentoso jugador de billar que eclipsa su talento tras un difícil carácter. Y ese Eddie está predestinado a batirse en duelo con “El Gordo de Minnesota” en las secuencias más esplendorosas y definitivas que ha dado el cine.



LA GATA SOBRE EL TEJADO DEL ZINC (1958): Gran drama de origen teatral, nacido del talento de Tenesse Williams, lleno de matices y tratando temas tabúes para la sociedad americana de la época. Newman se consumía en el alcohol apoyado en unas muletas y bajo su silenciada homosexualidad, y con él una Elizabeth Taylor inconmensurable.



EL GOLPE (1973): Una de las más grandes películas de la historia del cine, repleta de maravillosos giros de guión, una fabulosa ambientación, perfecta música de Joplin y dos actores en estado de gracia. 7 merecidos Oscar, incluyendo el de Mejor Película.



CAMINO A LA PERDICIÓN (2002): De las últimas películas en las que pudimos ver a Newman, y desde luego, una cinta y un papel a la altura de este actor. Un par de momentos quedan para el recuerdo; el tema a piano interpretado junto a Tom Hanks y la planificación de la secuencia bajo la lluvia que vemos en el video, elegante como ella sola.
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Written by Roberto García

Escrito con mucho esmero e ilusión desde Albacete. Comenta si te apetece y si no, escucha nuestro programa de radio, que también tiene su aquel.

3 comentarios

  1. Anónimo says:

    Alberto Q.
    www.lacoctelera.com/traslaspuertas

    Estupendo el post, amigo. Un homenaje en toda regla.

    Estoy todavía algo consternado y yo no pude escribir nada que me pareciera a la altura...

    Un abrazo

  2. Angel says:

    Acabo de llegar de Madrid y me acabo de enterar... Era inevitable, pero no por eso ha sido menos duro...

    El Indomable vivirá para siempre!!!

  3. Anónimo says:

    Con la muerte de Paul Newman comienza a cerrarse la edad en que el cine estaba animado también por sus grandes interpretes. Oscar Portela


    PAUL NEWMAN: LA LEYENDA DE UN INDOMESTICABLE

    POR OSCAR PORTELA

    Carecía de la soberbia capacidad histriónica de Marlon Brando y esa luz que emana de un carisma que no viene de ninguna escuela de arte interpretativo.

    Al mísmo tiempo carecía de la sutil inteligencia que poseía Montgomery Clift para dar características a las almas torturadas y las psicologías más complejas. Carecía del ángel y la belleza áspera de James Dean.

    Pero en porciúnculas racionales poseía en si los tres atributos de sus compañeros del actor estudio.

    Fue hermoso dicen pero también lo fue tres décadas antes Robert Taylor.

    ¿Y?

    La fealdad de Ernest Borgnine le sirvió a este para llevarse un Óscar como primer actor en “Marty”.

    Un verdadero interprete sabe ser feo cuando quiere y bello cuando lo necesita. Así son las cosas.

    Así lo hicieron intérpretes como Laurence Olivier y Mis Bette Davis a sus modos por supuesto.

    Pero Paul era en esencia un minimalista de la interpretación. En algún extraño sentido practicaba lo que el Actor Studio no enseñaba.

    La sabiduría que tuvieron los Spencer Tracy y los Henry Fonda en otras décadas.

    Decir lo más con poca cosa. Así, ésta leyenda que se va – icono de lo que debe ser un actor- pudo mostrar en un thriller como dar cuerpo y verdad a una historia y un guión como el de “Camino a la Perdición” de Sam Méndez , en la que permitió a su “oponente” alzar el nivel de su cota interpretativa.

    Vaya con estos “mitos” que son seres casi únicos y extraordinarios como Paul Newman que hizo poco cine para haber estado tanto tiempo en la cima de los intocables de Hollywood.

    ¿Pero para que más?

    Bastarían sus interpretaciones de “beautiful boy ” en “La gata sobre el Tejado de Zinc caliente” dirigida por el siempre eficaz Richard Broocks, o su estilo interpretativo, en el gran melodrama “Dulce pájaro de Juventud” – también dirigida por Brocks – y segundo contacto suyo con la obra de Tennessee Williams, - donde daba réplica a la soberbia Geraldine Page - para acotar el período en que su ojos azules causaron desmayos en la platea femenina.

    En su corta filmografía hay mucho material de desecho. Pero mucha perla. Su mejor actuación para mí: el de abogado vencido y vencedor, alcohólico y superado, de “El Veredicto” de Sidney Lumet.

    Y luego la bellísima “La leyenda del indomable”, de Stuart Rozemberg– un western lírico con una estupenda actuación y una efectiva dirección.

    Por cualquiera de estos films pudo obtener un Óscar. Pero se lo dieron la mediocre “El Color del Dinero” de Martín Scorsesse, y hacer taquilla con “Butch Cassidy” de George Roy Hill para abultar un poco sus desguazados bolsillos.

    No olvidar por supuesto su colaboración con el loco de John Houston en “El juez de la Horca” o “El Hombre de Mac Kintosh” y olvidemos pues olvidada está su colaboración con Alfred Hitchcock en “Cortina Rasgada”.

    Mientras podemos recordar su melancólica y otoñal interpretación de “Mrs. Bridges” guiado por Ivory y sus colaboraciones con Bénton.

    Lo que parece haber olvidado todo el mundo a la hora de despedirlo es su magnifica “Rachel, Rachel” dirigiendo a su magistral esposa Joanne Woodward , y ese exquisito filme que nada debe envidiar al mejor Andrei Konchalovky, que es su adaptación de “El Zoo de Cristal” , filme que nadie vio y nadie premió, porque era un Newman demasiado intelectual y hacendoso.

    Un paradigma difícil de repetir en nuestra época, el de Newman.

    La leyenda de un indomesticable a todo esquema del “star sistem” y de los rostros que pasan como las hojas del otoño sin que luego nadie se acuerde de ellos.

    Oscar Portela
    2008-09-28

    Corrientes Argentina

    2002

    Candidato
    1994

    Candidato
    1993

    Ganador
    1986

    Ganador
    1985

    Ganador
    1982

    Candidato
    1981

    Candidato
    1968

    Candidato
    1967

    Candidato
    1963

    Candidato
    1961

    Candidato
    1958

    Candidato

    Año
    Categoría
    Película
    Resultado
    2006

    Ganador
    2003

    Candidato
    1984

    Ganador

    Author:
    Oscar Portela