30 de enero de 2009
DAVID CONTRA RICHARD

Aunque no se pueda afirmar que Ron Howard haya logrado imprimir a “Frost/Nixon” un sello propio, algo que siempre se le viene reclamando al director de "Apollo XIII" o "Una mente maravillosa", si que ha logrado con este uno de sus mejores trabajos hasta la fecha (no olvidemos la reivindicable “Cinderella Man”) llevando a cabo una buena conjunción entre la rica dirección en el plano de actores, la alternancia del tono documental y de ficción, y el ritmo y sentido del espectaculo en lo narrado.

Da igual si el espectador no está familiarizado con todo lo ocurrido alrededor del escándalo Watergate, si jamás ha oído hablar del presentador televisivo David Frost, o si apenas se conocen algunos detalles puntuales y no demasiado profundos de la carrera de Richard Nixon, “Frost/Nixon” hace atractivas las figuras de las dos personalidades que dan título a la cinta y suscita interés sobre ellas, principalmente por su clara intención de ser un producto de entretenimiento más que un relato rigurosamente político.

Lo que da empaque y eleva el nivel de la cinta es el trabajo de su elenco, desde la impecable presencia de Frank Langella, encarnando a un Richard Nixon al que reinventa aportando carácter propio, hasta Rebbeca Hall, la cual se las arregla estupendamente para hacerse notar a pesar de lo vacío de su personaje.

Asegurándose el beneficio de unas interpretaciones de gran nivel, Howard no tiene más que imprimir ritmo a la narración (podemos quejarnos de su falta de personalidad pero no de su oficio) y dejarse completar por la perfecta labor de Hans Zimmer en la música, Salvadore Totino en la fotografía y Daniel P. Hanley y Mike Hill en el montaje. Como buena película que quiere figurar en los Oscar, “Frost/Nixon” es impecable en el apartado técnico.

Aprovechando los diálogos del inspirado Peter Morgan (“The Queen”) lo primordial en “Frost/Nixon” es ese combate entre orgullos y caracteres. La descripción de unos personajes con tantas seguridades como inestabilidades, de carreras tambaleantes ya sea en su ascenso como en su declive, de retos personales a superar. Una dura pugna desde la fragilidad donde acaba reinando la limpieza y la admiración.

Howard mima con sus planos y su cuota de protagonismo a Frank Langella y a Michael Sheen, este último como el excitado showman David Frost y centra sus miradas en esa batalla de tres partes que es la entrevista que da pie a esta película.

Porque además de todo lo citado, "Frost/Nixon" es también la radiografía de una entrevista televisiva en sus diferentes fases, con sus estrategias y sus movimientos. De la repercusión de un único plano en la sociedad y el enorme poder de una cámara de tv.
Oliver Platt, Chris Rockwell o Kevin Bacon están ahí para ayudar a desgranar todos esos pasos necesarios para el éxito de un cara a cara como este, confesando sus testimonios en el falso documental y ejerciendo de idoneos secundarios en este entramado de preguntas trampa y respuestas divagatorias.

5 nominaciones al Oscar son el justo premio para esta película y probablemente, el mayor logro que pueda recibir.
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26 de enero de 2009
EN BUSCA DEL LAGRIMAL

Cuando uno ve “En busca de la felicidad” entiende que está ante un producto para el lucimiento de un actor. Will Smith ocupaba en aquella película el 99,9% de los planos y sometía a su gesto interpretativo al drama, con algún retazo de comedia amable. No hay duda que aquella película, que suponía la primera colaboración entre el actor afroamericano y el director italiano, Gabrielle Muccino, tenía, además, la clara intención de llegar a la fibra sensible del espectador aunque lo hacía desde la honestidad y el resultado era óptimo.

Siete Almas” es un paso más allá en lo que a la provocación de sentimientos en el espectador se refiere y sus intenciones son tan lacrimógenas y descaradamente evidentes que este segundo trabajo de Muccino y Smith necesita plantear su historia como un rompecabezas lleno de flashbacks para enmascarar de algún modo tan obvia pretensión.

Si eliminamos esa narración desordenada, recurso cada vez más empleado y que en ocasiones solo sirve para crear unas expectativas banales, “Siete Almas” contiene una historia convencional, nada original y muy propia de un drama de film televisivo.

En una sociedad sin apenas tiempo para detenerse a llorar, “Siete Almas” busca, rebusca y encuentra las emociones del espectador al que incita e invita a soltar la lagrimilla con la historia de un buen samaritano llamado Ben Thomas, capaz de ofrecer todo lo que tiene y más.

La baza de Will Smith, el actor y el tipo más simpático del panorama cinematográfico, explotando su cara de buena persona en un dramón sobre el amor, la vida y la muerte (la otra baza con la que cuenta la película) motivan el carrusel de kleenex por la vía rápida. Con estas condiciones cualquiera podría hacerlo. “Siete Almas” tiene, por tanto, un merito menor.

La realización de Muccino se supedita en exceso a su deconstruido guión, el cual marca de principio a fin el desarrollo de la cinta, demasiado larga y por momentos, plomiza. Los secundarios aparecen y desaparecen (Woody Harrelson, Barry Pepper) y pese a tener un protagonismo necesario para la historia, ceden sus minutos en pantalla al omnipresente Will Smith, verdadera alma de una cinta que recurre continuamente a la tragedia y al romance imposible.

Un romance que en sus minutos de presencia se consolidan como lo mejor de la película, gracias a la buena química entre Rosario Dawson y Will Smith, que con la ayuda de una maquina de prensar y de la música de Charles Aznavour, hacen buenos esos momentos de amor dificil de concluir.

Siete Almas” es de esas películas del gusto popular que contienen un riesgo; el que lleva confundir el llanto con la calidad. Hagan un montaje lineal y verán lo que se encuentran.
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23 de enero de 2009
no image

No hay momento más escrupulosamente parecido y menos improvisado que los 5 minutos en que se dan a conocer los nominados al Oscar de cada año. Esta falta de espontaneidad en el anuncio, sin embargo, no quita ni un ápice de la emoción que tiene este pistoletazo de salida a la carrera hacía los premios. Es más, me atrevería a decir que si ese guión dejase de ser el habitual , el evento perdería su gracia.

Eso de ver al presidente de la Academia de Hollywood y al actor o actriz de turno, recitar acompasadamente con las imagenes los nombres de los nominados (siempre en el mismo orden, siempre guardando el alfabeto) es ya toda una tradición, que ha hecho de lo simple y rutinario de su propuesta un momento encantador.

El pequeño margen para la sorpresa lo ponen las propias candidaturas, con sus presencias inesperadas y sus insolitas ausencias, así como el público asistente en la sala, con sus leves gritos de júbilo por determinadas nominaciones. Solo Salma Hayeck y su voz quebrada el año en que Mexico y España recibían reconocimiento, han osado salirse de la recta estrategia preparada por la Academia y la productora televisiva para este anuncio.

Estos son algunos de los anuncios de la nominaciones de los últimos años (hasta 1999). Todos iguales pero todos diferentes;




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22 de enero de 2009
Y LLEGARON LAS NOMINACIONES


- Había 4 probables nominadas y un puesto a cara de perro para "Gran Torino", "El Caballero Oscuro", "Wall-E", "Revolutionary Road", "El luchador" y "El Lector". Se llevó el gato al agua esta última, a pesar de su tibia acogida y de su apresurada post-producción (con despidos como el del músico Alberto Iglesias incluido). Y es que la presencia de Harvey Weinstein en estos premios es alargada...

- Se pueden considerar fracasos o dolorosos olvidos los de "Gran Torino" que no consigue ni una sola candidatura a pesar de tener Clint Eastwood muchas opciones en la categoría de Mejor Actor, "Revolutionary Road" de Sam Mendes, que se tiene que conformar con solo 3, o de "El Luchador" de Aronofsky que podría haber optado a mucho más que a las 2 candidaturas interpretativas que ha logrado.

- Y ahora el tema Winslet. La gran triunfadora de los Globos, partía como favorita en dos categorias. La promocionaron como Actriz Secundaria en "El Lector" y como Principal en "Revolutionary Road", pero por sorpresa la han votado como Principal por la cinta de Stephen Daldry. Como la Academia impide que la misma persona opte dos veces en la misma categoría interpretativa, se tiene que conformar con esa única nominación, la del papel menos protagonista y la que no corresponde a la cinta de su marido, Sam Mendes, que seguro que a ella le hubiese gustado más. Además tendrá una dura pugna con Meryl Streep y Anne Hathaway.

- Este hecho abre el camino de nuestra "Pe" por su chillón papel en "Vicky Cristina Barcelona". Segunda nominación para la madrileña y ninguna rival de peso al frente de su categoría,Mejor Actriz Secundaria,; Amy Adams y Viola Davis son candidatas por la misma película por lo que pueden dividirse los votos, Taraji P.Henson no es demasiado conocida y Marisa Tomei ya tiene Oscar. Todo puede pasar, pero se le ha puesto muy sencillo.

- Por cierto que como ganador del Oscar a Mejor Actor Secundario del pasado año, Javier Bardem entregaría el premio a Mejor Actriz Secundaria de esta edición...

- La categoría de Mejor Actor puede ser de las más complicadas. Mickey Rourke es favorito, pero tiene en Sean Penn y Frank Langella dos duros contrincantes. Brad Pitt lucirá muy bien en la alfombra roja junto con su adorada (y también nominada) Angelina. Y que en el quintento esté Richard Jenkins me parece uno de los grandes aciertos de esta edición. Su papel emocionará cuando se estrene "The Visitor".

- Visto lo visto, la foto de este año de los ganadores de interpretación sería la de Mickey Rourke, escoltado por Penélope Cruz y Kate Winslet, con Heath Ledger mirando desde el cielo. Curioso.

- "Wall-E" consigue ser la película más nominada de Pixar, superando en 1 nominación a las 5 de "Ratatouille" del pasado año e igualando el record de 6 de "La bella y la bestia". Pixar tendrá que seguir esperando a que la nominen en Mejor Película.

- En el global de las nominaciones, "El curioso caso de Benjamin Button" consigue 13 (como "Forrest Gump", "La comunidad del anillo" o "Lo que el viento se llevó) gracias a su presencia en categorias técnicas, "Slumdog Millionaire" la triunfadora de los Globos de Oro, 10, contando sus dos menciones entre las tres canciones candidatas, "Mi nombre es Harvey Milk" y "El caballero oscuro" obtienen 8. Buen número para la primera, algo decepcionante para la segunda que tenía miras más altas.

- Se prevé una de las ediciones más emocionantes de los últimos años, donde todo puede pasar. Si hace unos días mi sensación era que "Slumdog Millionaire" tenía allanado el camino, ahora pienso que a "El curioso caso de Benjamin Button" le han venido muy bie algunas de las nominaciones que ha recibido. En un mes (22 de Febrero) saldremos de dudas.

Todas las nominaciones, aquí.
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LA CARA DE CRUISE

El cartel de la nueva película de Tom Cruise, "Valkiria" me lleva a recuperar un post del 2006, donde recopilabamos una serie de posters de películas del actor con un denominador común: "Tom Cruise siempre exige un enorme primer plano de su rostro en los carteles". Puede ser de perfil o de frente, pero el caso es que a poco que Cruise tiene cierto poder sobre el proyecto, su cara figura a lo grande, como la de pocos actores.
Echad un vistazo a impaawards para comprobar el alto ego del señor Tom.
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12 de enero de 2009
"SLUMDOG MILLIONARE", CABALLO GANADOR

Ya es oficial. "Slumdog Millionare" es la rival a batir en los próximos premios Oscar. La película “indie-hindú” de Danny Boyle con la que pocos hubiesen contado meses atrás, empezó a destacarse progresivamente entre las muchas menciones de las asociaciones de críticos, gremios cinematográficos y demás galardones anuales, hasta convertirse en la pasada noche en la gran triunfadora de los Globos de Oro, logrando los 4 premios a los que optaba; Mejor Película, Director, Guión y Banda Sonora.

Un nuevo logro del cine independiente, cada vez más protagonista en este tipo de premios, que ha dejado compuestas y sin globos a producciones puramente hollywoodienses como “El curioso caso de Benjamín Button” o “Frost/Nixon”.
Por supuesto que los Oscar son otro mundo, y poco tienen que ver con los Globos, al menos a tenor de lo visto en las últimas ediciones donde películas como “Brokeback Mountain”, “Babel” o “Expiación” salían reforzadas en estos premios para luego darse con un canto en los dientes en los Oscar. Sin embargo “Slumdog Millionare” parece gozar este año de una trayectoria ascendente mucho más sólida que las anteriores y ya es, sin que nadie pueda objetar nada, la gran sensación de la temporada a la vez que la máxima favorita de cara al máximo premio dorado por meritos propios.

Slumdog fue el objeto de las miradas en la noche en que Spielberg se emocionó al ser homenajeado por su querida industria y en que Heath Ledger fue por enésima vez, recordado. Kate Winslet, por su parte, agarraba, no uno, sino dos globos y sobre todo la sensación de ser reconocida como una de las mejores actrices del panorama actual.

Desde la alfombra roja ya se respiraba su victoria, cuando actrices como Eva Mendes la citaban en su turno de respuestas sin venir siquiera a cuento con la pregunta. Kate andaba por ahí, con la flema inglesa que le caracteriza, sabiéndose admirada y casi consolando de antemano a su marido, Sam Mendes, ante la previsible derrota de su película “Revolutionary Road”.

Winslet, emocionada, agradecía sus dos premios frente a poderosas rivales como Meryl Streep, Kristin Scott Thomas o Anne Hataway, a la cual y por error, la página web de los Globos dio como ganadora hace unos días.
Los de Winslet fueron los dos galardones interpretativos más gordos: actriz dramática por “Revolutionary Road” y actriz secundaria por “The Reader”, aunque probablemente en su interior esté deseando que en los Oscar pueda optar únicamente a una categoría y por una sola película, que ya se sabe como se las gasta la división de votos de las candidaturas dobles…

Estos Globos confirmaron la resurrección definitiva de Mickey Rourke, Mejor Actor por “El luchador” por delante de gente como Sean Penn o Brad Pitt. Darren Aronofsky le ha dado un papel para su lucimiento y Rourke lo ha aprovechado resurgiendo cual ave fénix. Por cierto, que en esa misma película, el “Boss” canta el tema principal, lo que le ha valido su segundo Globo de Oro, tras el recibido por “Streets of Philadelphia” de la película de Jonathan Demme, “Philadelphia”.

En cuanto a las categorías de comedia o musical, dicen muy poco este año. “Vicky Cristina Barcelona”, tan mal acogida aquí, es bien recibida allí, y se llevó para casa el premio a la Mejor Película en Comedia o Musical, mientras que el premio para Colin Farrell por “Escondidos en Brujas” parecía de relleno. Solo Sally Hawkins confirmó con su Globo su más que probable nominación al Oscar por “Happy: Un cuento sobre la felicidad”.

La semana próxima, concretamente el día 22, se darán a conocer la lista de los nominados al Oscar, donde reinará “Slumdog Millionare” con permiso de algunos otros que no han tenido cancha en estos Globos (Gus Van Sant y su “Harvey Milk”, Nolan y su “Caballero Oscuro”, Eastwood y su “Gran Torino”) y de aquellos que se presentan como sus grandes rivales; “El curioso caso de Benjamín Button” o incluso “Frost/Nixon”. Preparémosnos para un nuevo round entre cine independiente y producción hollywoodiense.
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9 de enero de 2009
DEMASIADO CONTINENTE PARA TAN POCO CONTENIDO

Hay en “Australia” ambiciosas intenciones, mucho talento estético pero poca cancha para la sorpresa. Baz Lurhmann, director innovador donde los haya, ha pretendido ponerse épico y romántico, autóctono y aventurero, clásico y moderno. Todo a la vez. El resultado ha sido una cinta extremadamente larga, simplona e ingenua a la par que ampulosa y trillada, que aporta poco más que unos paisajes muy bien fotografiados.

Australia” nos cuenta la historia de Lady Sarah Ashley (Nicole Kidman), aristócrata inglesa que viaja a hasta zona australiana para descubrir la infidelidad de su marido y que acaba luchando por unas tierras, un niño mestizo y un ganado con la ayuda de Drover (Hugh Jackman), un ganadero del cual se enamorará.

Formada por dos tramas separadas por un abrupto cambio de jugada, la cinta del director de “Moulin Rouge” carece de un interés mayor que el que ofrece la amplificada masculinidad de Hugh Jackman para el público femenino y la expresión de los llamativos ojos de Nicole Kidman (lo único destacable en su rostro lleno de botox) para el público del género opuesto. Lurhmann crea el romance entre ambos en un marco de rudeza próximo al western y de invasión japonesa próximo al género bélico. O lo que es lo mismo “Lo que el viento se llevó” versus “Pearl Harbor” versus “Memorias de África”.

La transición entre géneros no acaba ahí, “Australia” arranca como una comedia de guerra de sexos y diferencias de clase (con ecos a “La Reina de Africa”) y transita por los terrenos del cine de aventuras, en este caso de marcado espíritu ganadero, así como también del drama de constantes materno-filiales y amorosas.

El problema viene al querer conjuntar toda esta amalgama de situaciones tan dispares, porque aunque el metraje es largo, no existe tiempo (y parece que tampoco lucidez) para un desarrollo lo suficientemente sólido de tantos asuntos y además sin existir la más mínima intención de prescindir de la oda a una tierra como la australiana (con numerosos planos del paisaje) y el lucimiento del plano estético y visual que siempre se guarda para si, Baz Lurhmann, más propio de un anuncio de perfumes.

8 manos, totalmente incapaces, han intentado dotar de una unidad a un guión que está lleno de situaciones tópicas y mil veces vistas, de diálogos cansinos y de personajes descaradamente planos (véase el “malo” encarnado por David Wenham). En definitiva una película recargada pero alarmantemente vacía en su fondo, incapaz de sorprender, emocionar o maravillar, cuando este era su principal cometido.

En tiempos de crisis mundial, “Australia” ha costado 150 millones de dólares empleados en narrar algo infinitas veces mejor narrado con anterioridad y con menores presupuestos. Sus ínfulas de Oscar, lógicamente, se han quedado en nada y su recaudación mundial está lejos de cubrir gastos. Un batacazo de los que solo se pegan las películas con tales pretensiones.
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5 de enero de 2009
LA DRAMATICA HISTORIA DE CHRISTINE COLLINS

La estelar aparición del antiguo logo de la Universal perteneciente a los años 20 y 30 representa toda una declaración de intenciones de lo que “El Intercambio” quiere ser; un film clásico dirigido por el cineasta que más se ajusta a esta condición en el cine moderno.

El drama en su máxima expresión de sufrimiento, tal y como ocurría en las viejas producciones dramáticas de la Warner, el peso protagonista recayendo en un rol femenino cuyo brillo no radica solo en lo eficaz de su tarea sino también en la reafirmación de su belleza exterior, una cuidada ambientación y una trama alternativa con dosis de sordidez convierten a la última película de Clint Eastwood en una cinta más cercana a "Mystic River" de lo que en un principio pudiera parecer y sobre todo en una obra repleta de clasicismo.

El Intercambio” es cine elegante, sobrio, añejo, por momentos descaradamente perfecto, principalmente por la tarea llevada a cabo por Eastwood que vuelve a demostrar su enorme calidad tras las cámaras supliendo con su labor las carencias de una premisa argumental demasiado simple y llena de personajes unidimensionales que no augura demasiado en sus primeros pasos.

Afortunadamente, la historia de esta madre luchadora encarnada por Angelina Jolie, a la que le cambian a su hijo desaparecido va mutando en una narración de corrupción, crimen y justicia con muchas cosas más que decir, que gana enteros cuando surgen las figuras secundarias de John Malkovich y Michael Kelly y donde Clint, con su mesura habitual, elabora una impecable crónica negra de Los Ángeles cercana al buen cine negro que aporta un interés añadido a la cinta, permitiendo así al espectador seguir con interés el relato a lo largo de su (por otro lado, excesivo) metraje.

Con Angelina Jolie dando un recital de glamour (imborrable el rojo de su carmín) en un papel que la mismísima Susan Hayward hubiese querido para sí en sus años de esplendor, “El Intercambio” es además de todo lo citado, una película que se ofrece al lucimiento de la actriz a la que se fotografía de la mejor de las maneras posibles. Jolie cumple con creces su cometido en un papel muy del gusto de la Academia Hollywoodiense.

Probablemente no nos encontremos ante una obra a la altura de “Million Dollar Baby” pero si que es un producto mucho más que notable con unas condiciones de forma y fondo maravillosamente clásicas, algo raro de ver en la gran pantalla en los tiempos que corren.

Eastwood vuelve así a demostrar que sigue en lo más alto del séptimo arte actual, y que sus 78 años no afectan a su trabajo, sino todo lo contrario. En breve podremos ver su nuevo trabajo; “Gran Torino” que a buen seguro nos volverá a deleitar y a emocionar como lo hacen algunos de los momentos de “El Intercambio”. Larga vida a Clint.
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