30 de marzo de 2009
DESPIDIENDO A MAURICE JARRE


Si el calvo de la lotería navidad se hizo famoso, fue principalmente por la preciosa melodía que acompañaba a su anuncio. “Interior students café” era el nombre ese tema, y lo mismo servía para acompañar las imágenes de la nevada Rusia descrita por Boris Pasternak que para alimentar las ilusiones en forma de décimo de todos los españoles. Por supuesto, Maurice Jarre, era su compositor.


Una vez ubicados todos en un pequeño pedazo de maestría musical, podemos homenajear como es debido a todo un grande de la música de cine. El francés Maurice Jarre se ha ido a la edad de 84 años habiendo dejado un legado importantisimo y su nombre escrito junto a los mejores compositores de música de cine.

Fue su unión con David Lean la que mayores frutos le proporcionó. "Lawrence de Arabia", "Doctor Zhivago", "La hija de Ryan" o "Pasaje a la India" eran películas que necesitaban de una música así. Films bellísimos y de gran envergadura que pedían a gritos notas a la altura. El cine de Lean, medido, lírico, propenso a la epopeya encontró en Jarre al compositor perfecto para que Peter O´Toole pudiese luchar por la independencia árabe como era debido, el único capaz de hacer un tema romántico para Lara que trascendiese más allá de "Doctor Zhivago" y se conviertiese en historia del cine. Los 3 Oscar que consiguió en su carrera vinieron de la mano de Lean.

Más allá de componer parte de la música con la que se entiende el cine del siglo XX de la mano de este cinesta, Jarre probó un amplio abanico de géneros y en todos consiguió resultados sobresalientes; maravilloso era el triunfal tema de principal de "Gorilas en la Niebla" con Sigourney Weaver, participó en el éxito popular de "Ghost" (más allá del Unchained Melody) por la que obtuvo una nominación al Oscar, colaboró con Hitchcock, con el que apenos cruzó un par de palabras en "Topaz", creó un pegadizo tema para la trama de espias de Paul Newman en "El hombre de Mackintosh", confeccionó efectivas marchas militares para "El Tren" o "Arde París" y elaboró los temas para sendos éxitos de Harrison Ford y Mel Gibson, "Único Téstigo" y "La Costa de los Mosquitos", ambas de Peter Weir, y "Mad Max 3" y "El año que vivimos peligrosamente". Incluso trabajó con Berlanga en "Tamaño Natural".

Toda su importante y larga carrera la podeis encontrar resumida aquí.

Maurice Jarre se retiró del cine hace 8 años, siendo su último trabajo para cine la banda sonora de la película romántica, "Soñe con África" con Kim Basinger. Recientemente fue galardonado con el Oso de Oro Honorífico en Berlín. Añadir que fue el padre de Jean Michael Jarre, músico electrónico que también ha hecho sus pinitos en el cine.

Un buen repaso a toda su carrera


La "Overtura" de "Lawrence de Arabia"

El tema inicial para una de espias de John Huston y Walter Hill; "El hombre de Mackintosh"



Jarre dirigiendo el maravilloso opening theme de "Pasaje a la India"


Descanse en paz, maestro.
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26 de marzo de 2009
PORQUE YO LO VALGO!

He aquí el último trabajo de Almodóvar, cineasta particular, despierto, mediático, ególatra y genial. Su carrera, desde el trabajo más primerizo hasta estos últimos más maduros y reconocidos, ha provocado en el espectador y/o seguidor una relación llena de altibajos donde caben grandes halagos y también bruscas rupturas abiertas a reconciliación.

Es además, el gigantesco ego de Pedro el que hace de su cine una experiencia a aplaudir o una exaltación de narcisismo según el caso. “Los Abrazos Rotos” tiene mucho de esto último, suponiendo el mayor ejercicio de ego en la carrera del director manchego.

Se presupone que Almodóvar siempre va a redundar sobre su universo, que va a dedicar minutos y secuencias a su desfile de innegable estilo y talento, algo excusable cuando sus historias están a la altura pero no cuando están precisamente afectadas en extremo por esto.

Que el protagonista de su última película sea un director y escritor de cine con gran sensibilidad, que prepara una película de considerable parecido a “Mujeres al borde de un ataque de nervios”, que tiene al diario El País como lectura de cabecera y que ama a su actriz, Penélope Cruz por encima de todas las cosas, dice mucho de las intenciones de “Los Abrazos Rotos”, que no es otra cosa que un pastiche nada comedido y menos lucido de lo habitual en el director de “Hable con ella” o “Volver” (probablemente sus dos mayores logros en los que si conseguía el equilibrio en su cine), donde sus continuas idas y venidas temporales, pasionales, sentimentales y familiares tienen una dudosa utilidad para el fin común de la obra y sí bastante provecho para el lucimiento del cine puramente almodovariano.

No falta el melodrama, la intriga de toque noir, atormentados personajes homosexuales (Ruben Ochandiano) y múltiples referencias al cine clásico (“Te querré siempre”, “Ascensor para el cadalso”, “El fotógrafo del pánico”) y no se puede negar que en determinadas ideas o secuencias aflora el Almodóvar más inspirado; la lectura de labios del personaje de Lola Dueñas y las correspondientes y contenidas reacciones de José Luis Gómez, la tormenta de ideas sobre un guión vampírico titulado “Dona Sangre”. Sin embargo “Los Abrazos rotos” fracasa en su base e incluso en lo más inesperado; sus interpretaciones, que salvo contadas excepciones (José Luis Gómez) no llegan al nivel que suele lograr Almodóvar en sus actores.

La historia de pasión y celos que plantea “Los Abrazos rotos” es mínima, insuficiente y poco poderosa como para justificar el tinglado de “cine dentro del cine” con directores ciegos, jóvenes Djs lazarillos, secretos inconfesados, paisajes canarios y amores truncados que plantea el manchego. Y cuando todo eso no cuaja, el cine de Almodóvar anda en una peligrosa línea cercana a lo grotesco.

Quizá Almodóvar necesita una cura de modestia para poder evitar producciones como esta. Porque ni “Los Abrazos rotos” hace bueno el cine de este director, ni “Chicas y maletas” (la película que Lluis Homar, el alter ego de Almodóvar, rueda) es tan tronchante y genial el propio director considera.

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17 de marzo de 2009
¿Y QUIÉN PROTEGE AL ESPECTADOR?


1. "Watchmen" es una película ansiosa por elegir a su propio público. Se ofrece desaforadamente y sin condiciones a él y desprecia al no iniciado en las viñetas hasta el punto de agotarlo, aburrirlo y desplazarlo.

2. Por mucha fidelidad que pretenda, a "Watchmen" le pasará lo de siempre, los fans le achacarán que no fue 100% fiel y ya será tarde para reconciliarse con los que no lo eran.

3. "Watchmen" confirma lo que "Sin City" ya auguró. El uso estricto de la narración en off comiquera chirría y llega a molestar en pantalla.

4. "Watchmen" logra lo insolito. Ser el blockbuster que muestra con mayor normalidad un miembro viril masculino en repetidas ocasiones. Aunque sea azul, también cuenta. ¿Tendrá la versión extendida del DVD imagenes eliminadas del miembro cuando su personaje se vuelve gigante?

5. Penes aparte, solo Rorschach logra captar cierta atención en el espectador. "Watchmen", además, vuelve a demostrar que Patrick Wilson es uno de los actores más sosos del panorama actual.

6. "Watchmen" a diferencia de "Amanecer de los muertos" o "300" no está bien contada, más alla del virtuosismo en los créditos. Se notan las buenas intenciones de Zack Snyder, su empeño en seguir evolucionando en la forma, pero es achacable la gran descompensación de intensidad en su fondo, lo deslavazado de las historias de cada personaje y lo pretenciosa que puede llegar a convertir a su propuesta.

7. "Watchmen" viene a reafirmar la nueva tendencia de los blockbusters; atormentados, sombríos, con gusto por la trascendencia, el caos y el drama. "El Caballero Oscuro" ya ha creado escuela.
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13 de marzo de 2009
EL ADIOS DE TODO UN PERSONAJE

Anunciada como el canto del cisne interpretativo de Eastwood, “Gran Torino” es una obra llena de complacencia y homenaje, mucho menos trascendente de lo que en un principio podía parecer y por momentos casi una comedia de jubilados gruñones.

Gran Torino” repite esquemas ya utilizados en la carrera de Clint Eastwood; un personaje con rapidez para cargar el rifle, rígido, conservador, americano de pura cepa, y por supuesto, viudo. Como Harry Callahan o como el William Munny de “Sin Perdón”, pero tan ocioso como el mejor pensionista. Una familia despreciable e interesada y un cura con el que lidiar y poner en tela de juicio la fe y las creencias religiosas, tal y como ya ocurría en “Million Dollar Baby” con la que también comparte esa relación mentor-aprendiz que va desde la indiferencia hasta el cariño mutuo.

Al trabajar sobre multitud de ideas ya tratadas a lo largo de la carrera del director de “Mystic River”, “Gran Torino” cobra más sentido como repaso fílmico, como reunión de tópicos “eastwoodianos” y como divertimento ligero con ánimo de despedida.
De este modo, nos encontramos con Walt Kowalski, un antiguo trabajador de la Ford, ya retirado y recientemente enviudado que vive solo junto a su perro y su Gran Torino del 72, al que cuida con esmero a diario. Su barrio, otrora lugar perfecto para residir, se ha convertido ahora en una zona de inmigrantes y bandas callejeras, algo que, por supuesto, Kowalski no puede soportar.

Lejos de ser un poderoso drama racial, “Gran Torino” transcurre como una amable comedia sobre la diferencia de culturas, la tolerancia y la amistad protagonizada por un ser familiar y ampliamente popular; el Clint Eastwood cascarrabias.
Su guión no resiste muchos análisis, es redundante en si mismo, efectista y con sonoros altibajos. Sus secundarios no están suficientemente desarrollados en favor de un mayor protagonismo para Eastwood, al que guarda esos momentos entrañables que hacen que el espectador, a pesar de haber notado las carencias y la intrascendencia de “Gran Torino”, no preste la mínima atención a los errores y aplauda y disfrute por enésima vez de un film así.

Por si quedaba alguna duda, con “Gran Torino” se despejan todas. Esta es definitivamente la última película de este gran actor y director clásico delante de las cámaras y como tal es un gozo asistir a este adiós revisando y recordando a la figura popular y al personaje que solo él supo dar vida al tiempo que convertirlo en respetado y querido.

Decir adios a Walt Kowalski es decir adios a Harry Callahan (“Dirty Harry”), Frankie Dunn (“Million Dollar Baby”), Frank Corvin (“Space Cowboys”), o Bill Munny (“Sin Perdón”). Un tributo imprescindible.
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10 de marzo de 2009
PEQUEÑAS PELÍCULAS, TREMENDOS ACTORES, GRANDES EMOCIONES

“The Wrestler” sería una película deportiva, de superación y triunfo, si su protagonista, Randy “The Ram” Robinson, estuviese en la veintena. De soberbia, sexo, drogas y alcohol en un ser de fama despreciable si se enmarcase en la treintena. Pero “El Luchador” toma otros años, años de vuelta de todo, suscitando la compasión en el espectador por un personaje menguado y derrotado que solo busca la redención.

Tal vez porque la historia de Randy parece un idéntico reflejo de la de su actor, Mickey Rourke, o tal vez porque Aronofsky se esfuerza en contarnos lo grande que este luchador fue, mientras el propio personaje se dedica a reconocer en voz alta sus errores y en reinsertarse en la sociedad, “The Wrestler” consigue desprender una gran emotividad y sinceridad en su crepuscular acompañamiento del personaje.

Es la mirada arrepentida y profundamente verosímil de un inconmensurable Mickey Rourke la que hace funcionar a las mil maravillas a una película, que de otro modo, no hubiese sido más que un film independiente no demasiado superior a la media. Rourke aporta una dimensión humana a un personaje vencido en la vida, pero nunca en el ring, un luchador admirado y respetado que paradójicamente se encuentra en la más absoluta soledad y cuyas únicas esperanzas (una stripper y su hija, encarnadas por Marisa Tomei y Evan Rachel Wood) solo son un espejismo de ilusión en su existencia. Aronofsky se sube a su espalda (ya sea en el camino hacía el ring o por los pasillos de un supermercado) y carga todo el peso de la cinta en su figura, completando así su película más convencional pero donde se muestra hábil manejando todos los instrumentos del cine indie (austeridad, retrato de la América profunda, etc), como si de un experto en el género se tratase.

Rourke dota a “El Luchador” de un alma y una sensibilidad que jamás hubiésemos esperado en un campeón de wrestling de larga melena oxigenada y lleno de adicciones y excesos convirtiendo así a la cinta de Aronofsky en un producto de gran calidad capaz de calar hondo en el espectador y llegar a ser uno de los más sinceros ejemplos de cine de este año.

Más acostumbrado al cine de puramente independiente que Aronofsky, el actor y director Tom McCarthy (“The Station Agent”) también era consciente de que el éxito de “The Visitor” pasaba por dar a Richard Jenkins el protagonismo absoluto de su película.

Habitual secundario, Jenkins borda el gesto desencantado y hastiado de Walter Vale, un profesor universitario que con la necesidad de viajar a NuevaYork por asuntos laborales sufrirá un profundo cambio en su vida al conocer a una pareja de jóvenes de Siria y Senegal.

Con la sencillez y la serenidad como principales armas, “The Visitor” basa su relato en las relaciones personales, en la riqueza multicultural que la inmigración aporta y en su indefensión ante la dureza del sistema americano post 11-S. Todo, ante los atentos ojos de Jenkins que completa una contenida y emocional interpretación digna de esa nominación al Oscar que recibió (si este no fuese su primer papel protagonista, ya tendría el Oscar bajo el brazo).

Bajo la etérea presencia de Fela Kuti, el abatido profesor encontrará la liberación personal aprendiendo a tocar el djembé, sintiendo el calor de la amistad entablada con el sirio Tarek y renaciendo en él algo parecido al amor al conocer a la madre de este, Mouna (la actriz de intensa mirada, Hiam Abbass, vista en “Los limoneros”) en lo que supone una de las historias de amor imposible más modestas y bellas del cine reciente.

La sola secuencia en que Vale aparece con unas gafas nuevas, resume maravillosamente la delicadeza y naturalidad que destila esta película y el tacto con que el personaje de este profesor ha sido escrito e interpretado.

Películas como “The Visitor” dan verdadero sentido a ese género de géneros que es el cine independiente.
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6 de marzo de 2009
CARTELICOS VARIOS

Como buen autor y esteta que es, Almodovar siempre cuida con recelo los carteles de sus películas y los presenta al mundo apenas un par de semanas antes del estreno dando mucho que hablar, lo que sirve de excelente promoción a la cinta. Siempre jugando con el toque pop, con la mezcla de colores y con el factor sorpresa, Almodovar no deja lugar a la indiferencia con los posters de sus películas. Algunos se han convertido en iconos ("Tacones Lejanos", "Todo sobre mi madre"), otros han sido incluso plagiados ("Hable con ella" y el posterior disco de duetos de Barbra Streisand) y muchos no han salido indemnes de las críticas ("La mala educación").

Ahora El Deseo, nos ofrece las diferentes versiones de "Los abrazos rotos" creadas, de nuevo, por el diseñador Juan Gatti y con un claro toque Warhol. Por supuesto, Pé es la protagonista absoluta.

Menos trabajado, más del montón y demostrando un habilidoso uso del Photoshop, es el cartel de lo nuevo de Amenabar, "Agora". Aunque muchos dudan de que su procedencia sea oficial, este teaser-poster nos ofrece a Rachel Weisz (o a su espalda), a partir de ahora Hipatia de Alejandría (355- 415 dC), reflexionando sobre el mundo que le rodea. La tal Hipatia fue filósofa y matemática y luchó hasta su muerte en defensa de la ciencia por encima de la religión.
Amenabar nos contará su vida, tirando de efectos especiales y de un diseño artístico y de producción de importancia. ¿Saldrá ileso el director de "Tesis" de semejante aventura épico-romana?.

Por último, echamos un vistazo al poster de "Public Enemies" la historia mafiosa que acaba de rodar Michael Mann ("Heat", "Collateral"), con un reparto de campanillas en el que figuran Christian Bale, Marion Cotillard, Giovanni Ribisi o Stephen Dorff. De entre todos ellos, el protagonismo se lo lleva Johnny Depp que luce en solitario en el cartel como el atracador de bancos, John Dillinger.

Este poster de "Public Enemies" nos trae a la mente otros dos carteles; la tercera parte de "Piratas del Caribe", "En el fin del mundo", en donde Depp ya surgía, arma en mano, de una gris niebla, y "Camino a la perdición", donde si prescindimos de lluvía y niño, el parecido entre ambos carteles es más que razonable.
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2 de marzo de 2009
7 PROMESAS DEL 2009

KAT DENNINGS

22 años son los que tiene esta joven de Filadelfia que abandona el anonimato tras su aparición en “Nick y Norah, una noche de amor y música”, donde entabla una amistad musical y algo más con Michael Cera, otra incipiente estrella. Dennings aporta a Norah personalidad y madurez en medio de un producto eminentemente juvenil, por lo que acaba dejando poso en el espectador. Anteriormente había contado con pequeños papeles en “Virgen a los 40” y “Esta abuela es un peligro 2”. La veremos en “Shorts”, nueva cinta familiar al estilo de “Spy Kids” de Robert Rodríguez, en “Defender” cinta independiente de superhéroes junto a Woody Harrelson y en una comedia deportiva titulada “End Zone” junto a Josh Harnett y Sam Rockwell. Por definirla de alguna manera; "Kat Dennings es la nueva Eva Green".

JAY BARUCHEL

A este canadiense de 26 años, lo conocimos como un limitado joven apasionado por el boxeo llamado “Peligro” en la cinta de Clint Eastwood, “Million Dollar Baby”, pero su carrera no ha seguido el drama y ha apostado fuerte por la comedia, al convertirse en un asiduo de las creaciones del clan Appatow. Precisamente en “Undeclared” una serie de Appatow, dio sus primeros pasos, aunque había tenido pequeños papeles en “Casi Famosos” de Cameron Crowe y “Las reglas del juego” de Roger Avary. Lo vimos en “Lio embarazoso” y en “Nick y Norah”, así como en “Fanboys”. Por supuesto, fue uno de los actores/soldados en ese caótico rodaje bélico que proponía “Tropic Thunder” de Ben Stiller. Y estará en la nueva comedia de Jon Turteltaub, “The Sorcerer's Apprentice” al lado de Nicolas Cage.

MIA WASIKOWSKA

Apresurémonos a aprender a pronunciar su apellido, pues Mia Wasikowska va a dar mucho que hablar en los próximos meses. Ha sido la gran elegida por Tim Burton para hacer realidad el proyecto con el que muchos soñaban; una versión de “Alicia en el país de las maravillas” rodada por Burton, donde ella será, por supuesto, Alicia. Aunque antes de esta marabunta de portadas que se le vienen encima, ya se las ha apañado para demostrar que es buena actriz. La podemos ver en la serie “In Treatment” como la adolescente con problemas y la mejor paciente a la que puede enfrentarse Gabriel Byrne. Jamie Bell (Billy Elliot) se colaba por ella en tiempos difíciles en “Resistencia” de Edward Zwick y la podremos ver dentro del importante reparto de “Amelia” biopic de la aviadora Amelia Earhart, al lado de Hillary Swank, Ewan Mcgregor y Richard Gere. Por cierto, que no hemos dicho que solo tiene 18 años y es australiana.

DEV PATEL

Cuentan que Danny Boyle albergaba dudas en cuanto al actor que debía interpretar a Jamal Malik en su multipremiada “Slumdog Millionaire” y no fue hasta que su propia hija le recomendó a un actor de la serie británica “Skins”, cuando lo vio claro. Dev Patel con rostro de buen chaval, personifica a la perfección a ese atónito chaval que acierta una por una todas las preguntas del “50x15” indio y además se lleva a la chica. Ni él mismo se lo cree. Lógico.
Con 18 años, la carrera de Dev Patel (su rostro ya pasará a la historia como el del protagonista de una película de 8 Oscar), se reduce a ambos trabajos, “Skins” y “Slumdog Millionaire”, aunque crecerá cuando se ponga a las ordenes del mismísimo M.Night Shyamalan en su adaptación fantástica de “The Last Airbender”, que el director hindú ya prepara.

KRISTEN STEWART

Estar dentro de ese fenómeno vampírico adolescente llamado “Crepúsculo” y además ser su protagonista, ya te pone en el estrellato. Kristen Stewart nació en 1990, por lo que está a punto de cumplir los 19 años y ya es mundialmente conocida por ser Bella en la saga de los colmillos juveniles. Pronto empezó en esto del cine. En 2002, protagonizó junto a Jodie Foster, “La habitación del pánico” de David Fincher y tras ella alternó las películas independientes (“Fierce People”, “Speak”) con cine de rápido consumo (“La Casa”, “Zathura”). “Hacía rutas salvajes” de Sean Penn le sirvió de trampolín para llegar a ser Bella Swan en “Crepúsculo” que marcará su más inmediata carrera, al haber firmado para las secuelas venideras, “Luna Nueva” y “Eclipse”.

ROBERT PATTISON

Después de aparecer en la saga Potter en la piel de Cedric Diggory, experto jugador de Quidditch, Pattison, inglés de 22 años, pegó el estirón y se convirtió en ídolo de quinceañeras. Su rostró pálido le ayudó a la hora de ser Edward Cullen, el vampiro guapeton de la saga “Crepúsculo” y desde ese momento se convirtió en estrellaza adolescente. Ha causado tal revuelo entre fans que hasta se discuten en la red sus cortes de pelo. Su carrera no va mucho más allá de “Harry Potter” y “Crespúsculo”. Ha sido el mismisimo Salvador Dalí en “Little Ashes” y apareció, aunque no acreditado, en “Vanity Fair” de la directora india, Mira Nair. Este escaso bagaje no le impide acaparar portadas e incluso ejercer de presentador en los premios Oscar.

AMANDA SEYFRIED

Cantando en ese jolgorio desatado de película que es “Mamma Mia!” descubrimos a esta rubia de ojos saltones nacida en 1985, que no era otra que la organizadora del lío paterno-filial que tenía lugar en la película. “Chicas Malas” (“Mean Girls”) junto a Lindsay Lohan, Tina Fey o Rachel McAdams fue su primer papel destacado (al menos, en los EEUU) para después dejarse ver por series como “CSI”, “Verónica Mars” “House” y sobre todo, “Big Love”. Apareció en “Alpha Dog” de Nick Cassavetes y en la independiente “Nueve Vidas” de Rodrigo García y acaba de rodar el nuevo guión de Diablo Cody (“Juno”), “Jennifer´s Body” junto a Megan Fox. Anda rodando con directores notables como Lasse Hallstrom (“Las normas de la casa de la sidra”) en “Dear John”, junto a Richard Jenkins, Atom Egoyan (“Exótica”) en “Chloe”, thriller con Liam Neeson y Julianne Moore.
Será la protagonista principal de “A Woman of No importance” basada en una obra de Oscar Wilde, y el director de “300” y “Watchmen”, Zack Snyder, quiere que ella sea la actriz de su siguiente película; “Sucker Punch”. Tiene futuro y visto lo visto, criterio.

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