11 de agosto de 2010


Si hay un director al que Hollywood le gusta propinar golpes ese es M.Night Shyamalan.
Incomprendido por la crítica y gran parte del público norteamericano tras graves errores de marketing en películas como “El Protegido” y “El Bosque”, enzarzarse en un lucha directa con el sector de la pluma especializada tras atentar contra ellos en “La joven del agua” o simplemente por errores propios (“El Incidente”), el director hindú se encuentra cada vez más indefenso dentro de la industria que lo vio nacer.

Visto el panorama, no es raro que “Airbender, el último guerrero” sea todo un caramelo para la resentida crítica norteamericana. Alejada del “universo Shyamalan”, esta adaptación de un anime estadounidense de éxito claramente dirigido al espectador infantil ha puesto en bandeja el linchamiento del director de “El Sexto Sentido” más por rencillas pasadas que por lo que realmente es; una cinta fantástica esforzada pero fallida y que con otro nombre no hindú en su dirección hubiese pasado con igual trascendencia que otros títulos de su liga como “La brújula dorada” o “Percy Jackson y el ladrón del rayo”.

Cierto es que no se atisba al Shyamalan brillante que todos conocemos en “Airbender” pero también que su terreno no es el encargo y si el guión original. El hindú intenta con buen ánimo sembrar una saga cinematográfica de fantasía con ecos de “La historia interminable” o “El Señor de los anillos” con esta historia de héroes y elementos naturales, aunque su inexperiencia en estas lides le lleva a caer en trampas propias del género; diálogos quebradizos e inconsistentes, excesiva estereotipación de los personajes (especialmente sus villanos), insistencia en la descripción y/o explicación de los mundos (agua, fuego, tierra, aire) que el original plantea, además de unas interpretaciones no demasiado afortunadas. Tampoco ayuda su deslavazado montaje que parece esconder cortes en la sala de montaje.

Pero no todo es tan escandalosamente negativo como nos han querido hacer creer, Shyamalan logra entretener y cuida los movimientos estéticos de su cámara, consiguiendo bellas coreografías en el enfrentamiento entre los seres del agua, fuego y aire. Logros insuficientes para que la película no quede en soledad y se convierta en saga, tal y como pretende su abierta parte final y su propio director, aparentemente, el único de todo los que rodeaban a la película que confiaba en las posibilidades de este proyecto.

Y es que Shyamalan ha querido hablar sobre los elementos sin reparar en que todos los elementos están en su contra.
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Written by Roberto García

Escrito con mucho esmero e ilusión desde Albacete. Comenta si te apetece y si no, escucha nuestro programa de radio, que también tiene su aquel.

3 comentarios

  1. aeumg says:

    Este comentario ha sido eliminado por el autor.

  2. Joe says:

    La verdad, para mí Shyamalan es un genio. No lo digo por ésta última película (obviamente) sino por las anteriores. Pero no te creas que lo digo por la totalidad de las películas, sino por la IDEA de la que parten, y que luego, al desarrollarla, la pifia... Lo raro es que se atrevieran a darle un presupuesto tan grande para ésta última, teniendo en cuenta que la caída iba a ser de las buenas... Supongo que sería más bien un todo o nada.

  3. robgordon says:

    Yo creo que es tan bueno en sus ideas como en la ejecución, solo que a veces se le va un poco de las manos (vease El Incidente, porque Airbender, no cuenta)

    Saludos!