19 de noviembre de 2010


Por mucho que damos oportunidad a los remakes, no averiguamos la manera de encontrarles sentido. Al menos para un espectador europeo la versión Hollywoodiense de la joya fantástica sueca, “Déjame entrar”, carece de razones para haberse convertido en una realidad.

No es que la nueva “Déjame entrar” engrose la lista de los peores remakes realizados, pero si es uno de los mas inútiles de los últimos estrenados debido a su escaso margen de tiempo con el film que revisa, lo que permite que cualquier acierto o virtud de la nueva versión (que los tiene) o simplemente el meritorio esfuerzo narrativo realizado por su director, Matt Revees (“Cloverfield”) no sea justamente tomado en cuenta por el espectador por ese recuerdo todavía muy reciente de la cinta original.

La visión americana de esta a cinta vampírica es respetuosa y mucho más que digna, manteniendo intacto el tono pausado, la gélida puesta en escena y las contraídas interpretaciones del original pero introduciendo algún cambio en la subtrama de investigación (bien) y añadiendo mayor truculencia y subrayados en puntuales ciertos pasajes de la cinta (no tan bien). Revees demuestra gran oficio a la hora de rodar como si de un director nórdico se tratase y ofrece un par de momentos en el que saca a relucir su procedencia fílmica -la composición del accidente de coche es todo un acierto- pero él o su guion no consiguen ser valientes cuando la situación lo requería (mostrar el sexo de la “joven” vampira protagonista) y evidencian mayor falta de arrojo cuando deciden evitar que el espectador reflexione sobre el origen del acompañante de la chica protagonista (uno de los grandes secretos del relato sueco), encarnado con sobriedad, por cierto, por Richard Jenkins.

Probablemente sea su casting una de las mejores noticias que pueda dejar este remake, con dos jóvenes promesas de Hollywood (Chloe Moretz y Kodi Smith Mcphee) solventando a la perfección dos papeles tortuosos y comedidos y con Jenkins y Elias Koteas manteniendo el nivel en el plano secundario.

“Déjame entrar” versión Hollywood es mejor película que lo que el aun fresco recuerdo de su predecesora le deja ser y al mismo tiempo es víctima de la incapacidad del cine americano en educar a su espectador en aquel cine que no sea el gestado dentro de sus propias fronteras. Mientras Hollywood siga tirando de escasez de ideas, falta de perspectiva y exceso de soberbia no dejaremos de asistir a remakes que jamás mejoraran lo ya contado.
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Written by Roberto García

Escrito con mucho esmero e ilusión desde Albacete. Comenta si te apetece y si no, escucha nuestro programa de radio, que también tiene su aquel.

2 comentarios

  1. desde luego que es terriblemente innecesaria. Casi siempre los remakes lo son, pero esto clama al "séptimo cielo" jajja

  2. Olga says:

    Muy buen comentario Barry Lyndon! :):)

    A mi tampoco me suelen gustar los remakes. Quizá sea por lo de que la comparaciones son odiosas, no se.
    Esta no la he visto y creo que no la veré...no me llama la atención.

    Mas ideas creativas y originales!

    http://myhappywindow.blogspot.com/