30 de julio de 2010
JUGUETES QUE NOS DICEN ADIOS


Solo en las fantasías infantiles las aventuras en las que se embarcan los juguetes cobran realidad; son emocionantes, tienen escenario, emiten ruidos o sonidos y acostumbran a tener un final feliz. La vivaz e ingeniosa mente de un niño capaz de crear estos universos (los más imaginarios jamás surgidos durante la vida de una persona) es apasionante, pero a la vez, pasajera.

Toy Story 3” llega a las pantallas no solo para cerrar la trilogía más famosa del cine animado sino también para hablar de la transitoriedad de las cosas, del paso del tiempo y de otros temas ya habituales en la casa Pixar como la lealtad o la amistad. Y lo hace ofreciéndonos la posibilidad de retrotraernos a aquellos años en que gastábamos las horas con Playmobils y Gi-Joes (o Barbies y Nancys si nos ponemos a hacer distinciones de género) gracias a una aventura trepidante que creeríamos surgida de la imaginación de un niño si no fuese porque su guionista no es otro que Michael Ardnt (Oscar por “Pequeña Miss Sunshine” y que se confirma como guionista con este apabullante guión).

En el tercer capítulo de las hazañas de Woody y Buzz Lightyear, los juguetes alcanzan el momento en que Andy, su dueño, se marcha a la Universidad, viéndose en la obligación de desprenderse de los muñecos de su niñez. Un giro inesperado acabará con el Señor Patata y cía. en una atractiva guardería llena de pequeñas criaturas deseosas de jugar donde nada es lo que parece.

Esta huida hacía delante de los míticos muñecos (mitad película de fugas carcelarias, mitad aventura “indianajonesiana”, final de nudo en garganta) supone el más dinámico tour de forcé de Pixar desde “Monstruos S.A.”, donde no existe un solo momento para el respiro y en el que sus personajes tienen una oportunidad de oro para despedirse de todos nosotros como mejor saben hacer, manteniendo intacto su sentido del humor y demostrando un enorme sentido de la diversión (¿al fin y al cabo para que sino están hechos los juguetes?).

Pixar consigue otra de sus profunda comuniones con el espectador gracias a este torrente de sensaciones provocadas por unos protagonistas en estado de gracia enfrentados a la tesitura de elegir y para los que la compañia animada no rehuye ninguna opción de futuro por muy cruel que sea; desván, basura, guardería (o lo que es lo mismo, olvido, destrucción, suplicio, incluso muerte) y a la mejor gama de secundarios (Lotso, Barbie y Ken, el escalofriante bebe tuerto o el mono chillón) que ha tenido una cinta de la casa de John Lasseter. Porque jugar con el drama y merodear la perfección es una señal ya habitual en una compañía que diseña con cariño cada proyecto que lleva a cabo no dejando nada a la suerte y planificando sus historias con gusto, sutileza y chispa. Todos y cada uno de los momentos de su último, vertiginoso, y adorable viaje de salvación,logran superar el insuperable listón marcado por las dos entregas anteriores de la que es su más reconocida franquicia. Y eso es otro trofeo a añadir a las vitrinas de esta compañía.

La parte final de "Toy Story 3"(a la que llegamos habiendo interiorizado al máximo la fugacidad y los unión) sube a los altares del séptimo arte, como ya lo hicieron los 5 minutos mágicos de "Up", el arranque de "Wall-E" o el epílogo de "Ratatouille" demostrando por enésima vez que Pixar juega en una liga muy diferente a la del cine actual, capaz de hurgar en la fibra de sensible, de desencadenar sensaciones. Un cierre a la altura de una saga y unos personajes que pasan a "mejor vida" y gracias al cual por fin averiguaremos la verdadera utilidad de las tres dimensiones...ocultar bajo sus oscuras gafas las lágrimas derramadas.
Read more
22 de julio de 2010
TOM CRUISE EN "UNA DE TOM CRUISE"

Y llegó. En medio del calor más insoportable y de la cartelera menos excitante, apareció Tom Cruise haciendo de Tom Cruise en una película de Tom Cruise, lo cual no es bueno ni es malo, sino redundante.

Noche y día” (nada que ver con su título original; “Knight and day”) repite todos y cada uno de los clichés del cine de espionaje más ligero. También del cine que Cruise ha desarrollado durante toda su carrera, casi un subgénero en si mismo. La apuesta no engaña a nadie, ni pretende nada más que lucir persecuciones de coches, mostrar la sonrisa del bueno de Tom y viajar a lugares exóticos. Su guión se ve en la obligación de contener los elementos de los clásicos más clásicos del género (“Con la muerte en los talones” o “Charada”) con inventos a proteger, identidades ocultas, rubias a seducir (Cameron Díaz que repite con Cruise tras "Vanilla Sky"), conspiraciones y villanos, para así poder justificar su frenética sucesión de secuencias de acción con el protagonista de "Misión Imposible" dándolo todo por la causa.

Porque es innegable que Cruise es la estrella absoluta de un blockbuster un tanto obsoleto y gastado aunque todavía con suficientes fuerzas para ser de divertido consumo y que está hecho a la medida del actor, repleto de ese tipo de elementos que a él tanto le gustan (ir en moto, sus inevitables escenas corriendo, copar infinidad de primeros planos).

"Noche y día", como hiciesen "Mentiras arriesgadas" o más recientemente "Señor y señora Smith" apuesta por la comedia, el romance y los tiros y en su repertorio de secuencias de acción con innumerables cambios de escenario alterna la reiteración de momentos con el ritmo endiablado. Altibajos que James Mangold, su director (realizador de la estimable "El tren de las 3:10" y no demasiado experto en estas lides) no quiere o no puede esquivar, principalmente porque este producto eminentemente evasivo desecha los instrumentos que posee para ser algo más serio (la gama de secundarios encabezada por Paul Dano o Peter Sarsgaard) reclamando a gritos la ausencia de pausa y rigor y tomando el desenfreno más elemental como norma.

Quizá por esa ausencia de rigor, ni siquiera nos parezca extraño y sí algo ya habitual viniendo del cine norteamericano, que para rematar la faena de esta montaña rusa de ligerezas cinematográficas, los protagonistas asistan a unos San Fermines que se celebran por las calles del centro de Sevilla. Una incongruencia tan grande como las falleras en la Semana Santa de "Misión Imposible 2" o la Plaza de Salamanca recreada en la ciudad mexicana de Puebla en "En el punto de mira", algo que por ser cada vez más normal no deja de ser altamente preocupante.
Read more
15 de julio de 2010
SHREK 4...Y COMIERON PERDICES

Photobucket


Tras el desastroso y desorientado resultado de la tercera entrega, los creadores de “Shrek” la saga de animación por excelencia de Dreamworks, decidieron parar, aunque no en seco, ni tampoco sin incluir la letra pequeña (la saga acaba pero surgirá el spin-off del gato con botas) ; las aventuras del verde ogro finalizarían con una cuarta parte que intentase arreglar los desperfectos que el cierre de la trilogía provocó en la muy apreciada franquicia y que aprovechase el tirón de las cacareadas tres dimensiones.

De este modo llega “Shrek: felices para siempre”, un fin de fiesta que sirve como recopilatorio del universo “shreksiano” y como guiño de despedida al que realmente fue su público, aquel que dejó la infancia hace un tiempo.

Shrek; felices para siempre” llama la atención por el pesimismo inicial que atesora el famoso y generalmente bonachón ogro protagonista. La crisis de los cuarenta por la que atraviesa Shrek provocada por la rutina y la ausencia de libertad tras la llegada de los hijos, busca la empatía del espectador no infantil, que es, precisamente, aquel que siempre adoró la saga de Dreamworks y presenta una historia con marcado tono pesadillesco, donde sombras y brujas reemplazan a reinos y princesas.

El argumento de esta entrega, en el que Shrek vive su propia vida como si nunca hubiese existido, recuerda al que James Stewart tenía en ese otro cuento (no de hadas, sí navideño) llamado “¡Que bello es vivir!”. Recuperar a los suyos y recapacitar sobre sus sentimientos y acciones será la misión con la que Shrek tendrá que lidiar en este capítulo. Esta operación capaz de reinventar la existencia de “Muy Muy Lejos” y sus ciudadanos viene como anillo al dedo a los guionistas para hacer desfilar por última vez a la larga galería de secundarios y escenarios que conocimos en los títulos anteriores y en la cual vuelven a salir triunfantes “El gato con botas” o la “Galleta de jengibre” cuyas apariciones aportan toda la simpatía y humor que no asomó ni un ápice en la tercera parte.
Pero no busquen mucho más allá, la fórmula de “Shrek” está agotada y en sus asnos, ogros, hechizos y dragones ya no hay fuerza para la parodia, el chiste rápido o la sorpresa como tampoco el enésimo intento por lucir “adulta” parece adecuado a estas alturas.

Quedémonos con el recuerdo de su divertida y renovadora primera parte y confiemos en que a ese gato con botas con voz de actor malagueño le quede cuerda para, al menos, un par de “spin-offs”.
Read more
9 de julio de 2010
no image


Estamos realmente encantados con el papel de la selección española (AKA "La Roja") en el Mundial de Fútbol, y no unicamente por razones de sentimiento. Que España pueda ganar el Mundial significa que el fútbol como deporte conjunto, de toque, combinativo y de elaboración triunfe. Acostumbrados como estabamos a ver alzando el título a selecciones que rechazaban esta idea apostando por ferreas defensas y por un juego contemplativo y de reacción, y acostumbrados a sufrir atracos y asistir a errores de bulto entre nuestras distintas selecciones, este campeonato viene a solventar todo lo anterior. España no solo puede ganar jugando al fútbol más perfecto que se recuerda y que un Mundial de este deporte merece sino que también se ha dedicado una y otra vez a superar traumas pasados.

Pero existe un motivo más para estar orgullosos. Nuestros jugadores no solo bordan el fútbol, sino que también podrían encargarse de seleccionar los montajes que la Academia de Hollywood realiza cada año para los premios Oscar y nadie se daría cuenta.
Éste video motivacional utilizado por el defensa Álvaro Arbeloa para la semifinal frente a Alemania y con el que nuestros jugadores se cargaron de estímulo para llegar a la final, está repleto de cinefilia. "Caballero sin espada", "Rocky Balboa", "Elegidos para la gloria", "El señor de los anillos", "Network", "El gran dictador", "Patton", "300", "Los Intocables" o "Pulp Fiction" son solo algunos de los muchos títulos reunidos en estos 2 minutos que logran transmitir la superación, la lucha y el éxito.Un excelente acercamiento al séptimo arte para lograr un campeonato.

Toda la suerte del mundo para "La Roja" de cara a su enfrentamiento contra Holanda, aunque viendo como juegan no parecen necesitarla.

Read more
5 de julio de 2010
EL SIEMPRE COMPLICADO DILEMA ENTRE AMAR A UN VAMPIRO O PREFERIR EL CALOR DE UN HOMBRE LOBO

Photobucket

La elección de David Slade como director de la tercera entrega de la saga "Crepúsculo "auguraba más sombra y menos romance. Con experiencia en el mundo de los chupasangres gracias a “30 días de oscuridad”, la presencia de Slade prometía un aumento de sangre que equilibrase la balanza con la sedosa y mojigata historia urdida por Stephenie Meyer y que, a la vez, contentase a los sufridores novios que acompañan a sus parejas a las proyecciones de una saga eminentemente femenina.

Lamentablemente todo ha sido un espejismo y contra pronóstico Slade ha sucumbido ante el lado más popular de la saga, el de las idas y venidas amorosas del trío hormonalmente desubicado formado por Bella, Edward y Jacob, o lo que es lo mismo, humanos, vampiros y hombres lobos de instituto.
Eclipse” es precisamente eso, y solo eso. La redundancia en una fórmula que ha hecho de la saga un fenómeno. Totalmente acomodada por su excelente aceptación entre el público, la tercera entrega no ejerce esfuerzo alguno a la hora de elaborar unos diálogos que contengan una mínima dosis de inteligencia, ni siquiera intenta evitar el ridículo de unas situaciones extremadamente forzadas (esos celos juveniles) que únicamente resultaran comprensibles y auténticas si el espectador no supera la mayoría de edad.

En “Eclipse” el carácter folletinesco es de un tamaño antológico; Bella se debate entre Jacob y Edward y medita su compromiso matrimonial al tiempo que asume su futura condición inmortal. Cerca, un ejército de vampiros neófitos se entrena para acabar con ella.
Sin aportar nada más, los 120 minutos de la penúltima de las aventuras crepúsculares, son casi exclusivamente los de los “vaivenes sentimentales de una adolescente sin personalidad definida”. De nada sirve el buen hacer de Slade en aquellas secuencias ubicadas en Seattle, en los flashbacks que rememoran el nacimiento de los miembros de la familia Cullen o el enfrentamiento final. “Eclipse” solo pretende mostrar la dicotomía del amor entre su triangulo protagonista e inculcar unos valores de dudosa actualidad entre la juventud como la castidad y la pureza.

Si a todo esto le sumamos las interpretaciones infames de unos inexpresivos Robert Pattison, Kristen Stewart y Taylor Lautner (Dakota Fanning en 1 minuto les imparte una soberana lección de presencia en pantalla), un catálogo de canciones pop introducidas con calzador y algunos chistes oportunistas sobre torsos desnudos y camisetas, ya tenemos garantizado el blockbuster juvenil de la temporada.

Aunque nunca llegó a cotas muy altas, sólo las del eficaz entretenimiento, la saga Crepúsculo, a falta de su entrega final, evidencia preocupante síntomas de bochorno, que no son otros que aquellos que su público le ha ido permitiendo.
Read more