27 de enero de 2011


Celebramos en su debido momento el discurso de Alex de la Iglesia en su primera ceremonia de los Goya como presidente de la Academia por hacer gala de una valentía que jamás había existido en nuestro cine.

Acostumbrados a que sus antecesores, Sinde, Paredes, Sánchez Gijón, pataleasen sobre la cuota de pantalla, la “pupa” que el cine americano hacía a nuestro cine o la poca querencia del espectador por las películas españolas, que De la Iglesia hiciese autocrítica sorprendió todavía más por inusual e impropio en una cinematografía que nunca ha sabido reconocer sus propios errores y siempre había tirado balones fuera como el que echa la culpa al arbitro, al estado del césped o cualquier otro factor externo, de su derrota. Por primera vez el cine español bajaba del trono para mirar frente a frente a su público y reparar en sí mismo como posible causante de los males.

Lo que parecía un excelente debut en el cargo y un halo de esperanza para la producción nacional, se ha traducido hoy, cuando se cumple un año de aquellas palabras, en la dimisión de De la Iglesia como presidente de la Academia y en una consiguiente lluvia de críticas desde dentro de la industria. Por motivos diferentes (ya saben, Ley Sinde, twitter, etc), en efecto, pero al fin y al cabo por la misma razón; De la Iglesia se ha detenido a pensar y valorar antes de ponerse a defender una causa y por segunda vez ha hecho algo tan sensato como poco frecuente entre los que ostentan poder: tener en cuenta el punto de vista del sujeto usuario no posicionándose ciegamente del lado del apoltronado miembro de su industria.

Así que de nuevo nos quedamos indefensos y sólos. El cine español volverá a recitar ese discurso caduco de “no nos quieren” mientras seguirá produciendo un 70% de films prescindibles y un 30% de películas que merezcan la pena pero que nadie verá por el desgaste acumulado provocado el porcentaje anterior. No habrá nadie que dentro de la propia Academia les diga a sus miembros: “lo que hemos hecho es insuficiente, hay que mejorar”- tal y como, precisamente, el director de “Balada triste de trompeta”, ha hecho con su habitual claridad en la anual recepción de nominados a los premios Goya.
Premios Goya que vuelven a ser utilizados tristemente, no como elemento de promoción del cine, sino como arma arrojadiza ahora que el ambiente esta más caldeado que nunca.
Académicos cabreados como niños a los que se les quita el caramelo piden a gritos que su jefe no asista a la ceremonia de entrega de premios aprovechando el dilema moral y el momento de debilidad/decepción en que este se encuentra. Mejor así, no vaya a ser que vuelva a hacer autocritica y manche la noche en que toca dar palmaditas en la espalda.

La verdadera pregunta que el cine español debería hacerse es: ¿valemos tanto como creemos? ¿Por qué no alcanzamos la confianza del espectador?, puestos a descargar películas ¿por qué el usuario de internet descarga tan pocas películas españolas y tantas de otras nacionalidades?.
La respuesta a todo esto está en la basura de una calle de Madrid, donde las copias de los dvds realizados para los académicos votantes en los Goya se acumulan demostrando que el cine español ni siquiera gusta al cine español. Da para empezar a reflexionar.

No dejar de ver el artículo "Los Goya en la basura" del blog insultARTe
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Written by Roberto García

Escrito con mucho esmero e ilusión desde Albacete. Comenta si te apetece y si no, escucha nuestro programa de radio, que también tiene su aquel.

3 comentarios

  1. Yo aplaudo a De la Iglesia porque me parece un tío muy consecuente, que ha logrado cosas que nadie había hecho hasta la fecha, como mediatizar el cine español con una imagen moderna y atractiva. Supongo que la presión debe ser mucha, y aunque yo comprendo y reconozco que la Ley Sinde es necesaria (soy de los poquísimos), creo que se han equivocado en la forma. Y eso es imperdonable.
    Corre, Álex, corre. Y dirige, que se te da muy bien.

  2. scotty says:

    Sobre todo este guirigay una cosa está clara: habrá que proteger los derechos de autor de alguna forma ¿no?.

    Supongamos que las hamburguesas se pudieran bajar de internet gratuitamente. ¿Qué diría McDonals?

    Quien hace un producto tiene que cobrar de quienes lo consumen. Es así de sencillo. Otra cosa es cómo regularlo y contentar a todos.

    Ah, el cine español no es ta desastroso como algunos quieren que sea. Con que cine quieren compararlo ¿con el americano? ¿Hay algún país que se les peuda comparar? No, desde luego,ninguno del área de influencia económica de España. Dentro de sus posibilidaddes, el cine español es máss que digno. Qué me decís del cine que se hace en el resto de países europeos.

    Un saludo.

    Nos leemos...

  3. robgordon says:

    Bueno, este tema da para mucho debate.
    Expresada mi opinión sobre el tema De la Iglesia, y habiendo reafirmado Bollain y Gerardo Herrero la teoría de que la Academía teme a Alex por su claridad y su visión más cercana al espectador y usuario, pasamos al tema Sinde.
    Estoy de acuerdo con vosotros en que hay que regular el pirateo de algún modo, lo que no comparto es lo inquisitivo de la Ley Sinde, la cual me parece preparada sin haber valorado realmente la situación de la red y sus posibilidades.
    Es como la ley seca de internet, y eso no es algo lícito en los días en los que estamos donde existen multiples soluciones que puedan contentar a todos. Hablo de no permitir la descarga libre pero tampoco prohibirla sin más. Hablo de soluciones como un Spotify de cine, de plataformas que permitan una accesibilidad al séptimo arte que pueda ser compatible con el cine tradicional y el mercado del dvd. No se. Algo menos radical a lo que la señora ministra intenta sin saber muy bien, me parece, con que está tratando.

    Saludos!