18 de octubre de 2011
MAL DE MUCHOS, CONSUELO DE...PSICOPATAS



Jaume Balaguero se ha mudado de residencia. Sin salir del Eixample barcelonés, Balagueró abandona el edificio en cuarentena donde vivía la aterradora “Niña Medeiros” en “REC” para ocupar un añejo bloque de viviendas en el que trabaja como portero de edificio un ser gris y taciturno que responde al nombre de Cesar. Nuevos vecinos, nuevos monstruos. Con esta mudanza, el director catalán cambia, al tiempo, de registro, dejando a un lado el terror paranormal y pandémico ofreciendo una historia de angustia cotidiana repleta de cinismo, perversión y dosis de suspense.

Ésta es “Mientras Duermes”, un nuevo acercamiento de Balagueró a su constante preferida; los microcosmos surgidos de la coexistencia entre los diferentes individuos de habitan un mismo inmueble en situaciones (más o menos) límite. Y en ella un personaje sobre el que fija su mirada haciéndonos participes en primera persona de sus actos, siempre depravados, lascivos y malintencionados. Cesar, compuesto a la perfección por el siempre intachable Luis Tosar, elabora su retorcido plan de acoso sobre su vecina más sonriente (Marta Etura) para gozo del prisma de Balagueró que disfruta con todos y cada uno de los inmorales movimientos de su personaje y de las situaciones que provocan sus actos y para incomodidad de un espectador que aunque sufre por la victima no puede evitar sentirse cómplice de las acciones del protagonista.

Es “Mientras Duermes” una película que se contagia de la minuciosidad de su personaje principal, siendo cuidadosa de no cometer errores en su relato (buen guión de Alberto Marini) que puedan malograr el interés del espectador. Balagueró se contiene contra pronóstico en su narración dedicando su esfuerzo en exprimir al detalle la cara más oscura de Cesar y su rutina diaria como portero del edificio. No hay un ápice de terror efectista o suspense barato (véase "La víctima perfecta", historia muy símilar a esta) sólo un desarrollo in crescendo capaz de detenerse en las relaciones interpersonales de los vecinos del edificio y avanzar en las nocturnas visitas del psicópata social al que encarna Tosar.

Como si el director de "Los sin nombre" hubiese tomado buena nota de la manera de intensificar el suspense de Hitchcock, "Mientras Duermes" va encajando sus piezas conforme transcurre su metraje, conviertiendose en un ejemplar ejercicio de género en el que la ansiedad y la intranquilidad acaban por desatarse en un climax final que dota de sentido al psicótico comportamiento de un villano a la altura de los mejores que haya tenido el cine español y que toma la infelicidad como excusa para desarrollar su maldad patológica.


"Mientras duermes", entretenidísma, cruel y muy cínica es probablemente la película mas madura de su director y un nuevo ejemplo de sus grandes capacidades para el cine de terror y/o suspense. A buen seguro, mirarás dos veces bajo la cama y desconfiarás de tu portero, (si es que todavía hay uno en tu bloque) cuando hayas visto "Mientras duermes".
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11 de octubre de 2011
PUZZLED LOVE: BIENVENIDA SEA!

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Pocas películas logran despertar sentimientos latentes o potenciar sentimientos patentes entre la platea. Pocas películas románticas tienen el don de enamorar. “Puzzled love” es un pequeño y modesto milagro para nuestro cine, generalmente enclaustrado y anclado en formulas reiterativas cuando de lo que se habla es de amor.


Puzzled Love” alegra el cuerpo del espectador, está llena de empatía, frescura y juventud. Todo provocado por el entusiasmo. El entusiasmo de 13 estudiantes de la Escuela Superior de Cine de Catalunya que demuestran talento propio y capacidad de trabajo en equipo. Porque “Puzzled Love” se muestra renovadora desde su concepto; película de fin de carrera, divida en 13 fragmentos, dirigidos, escritos, montados y fotografiados por un equipo distinto. Una mezcla de estilos bajo una unidad coherente y lineal que evita que este sea uno de esos productos cuyos capítulos independientes conforman una película deslavazada


La premisa es simple; dos jóvenes estudiantes de Erasmus se enamoran. Sencillo, sí, pero no vulgar. En cada uno de estos trece momentos en que se divide la cinta, correspondientes a cada uno de los meses que la pareja protagonista comparte (excelentes Saras Gil y Marcel Borrás), se alternan ejercicios cinéfilos de montaje – el reencuentro en el cine-, sitcoms con risas enlatadas, inesperados duelos de Skype al ritmo del Dúo Dinámico y Rita Pavone (excelente el uso de la música en toda la película), secuencias de sexo rebozado en harina (riete tú de Jack Nicholson y Jessica Lange) y desenlaces puramente peliculeros. Nada convencional, todo original y principalmente evocador.


Porque todos hemos vivido los comienzos de una relación, “Puzzled Love” nos devuelve a aquel momento, nos provoca una sonrisa y encuentra nuestra compasión por la caducidad de su historia de amor. Sentimientos a flor de piel. De esos que siempre buscamos en una sala de cine y no siempre encontramos.
Han tenido que ser unos treintañeros tweenagers sin experiencia en largometrajes los que hurguen en el espectador y despierten la atención de nuestro cine, el cual por primera vez sabe retratar con fidelidad a la juventud a la que corresponde. Participar en el festival de San Sebastián es un logro más que merecido para una película digital y “mileurista” que debería encontrar en los premios Goya un reconocimiento novel.



Puzzled Love”, con el amor como arma y la ilusión por bandera, es una de las mejores noticias de este 2011 cinematográfico.

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