30 de diciembre de 2011
BLACK MIRROR: LOS MALES DE LA SOCIEDAD TECNOLÓGICA



Investigar sobre la figura de Charlie Brooker supone encontrar a un personaje todoterreno con un punto de mira airadamente definido. En sus columnas del diario “The Guardian” , en sus libros (“The Hell of it All”), en sus late-nights, o en producciones televisivas como ese Gran Hermano Zombie llamado “Dead Set” o la metaserie de la BBC, “Como la tele ha arruinado tu vida”, Brooker ha apuntado hacía una misma dirección, el avance de la sociedad tecnológica, el poder de los massmedia, la adicción a todo tipo de gadgets y redes, en definitiva, la gradual perdida de las interrelaciones personales en favor del contacto virtual.

Con su último proyecto, “Black Mirror”, Brooker ha vuelto a dar rienda suelta a su sarcasmo, capacidad crítica y a su visión con un punto catastrofista de una sociedad que adquiere e interioriza nuevo vocabulario tecnológico (Ipad, Macbook, Android, Wii, Trending Topic o Timeline) a una velocidad pasmosa.

Su discurso es agresivo, actual, directo y convincente. Todos nos sentimos identificados porque todos dedicamos minutos de nuestro tiempo a diseñar un avatar, a ganar puntos de experiencia con videojuegos, a subir nuestras fotos más recientes a facebook o a contar lo que pensamos en 140 caracteres. “Black Mirror” es real. Nos trasmite lo nocivo de la tecnología, asentimos con la cabeza y nos convencemos de su discurso para acto seguido, colgar en facebook nuestra impresión y recomendar la serie a nuestros amigos en una contradictoria e inevitable reacción.

Dividida en tres episodios independientes entre sí pero con el citado punto de vista en común, “Black Mirror” es un brillante acercamiento a nuestra realidad desde sociedades ficticias y distópicas. Un pequeño “twilight zone” (The Twilight zone de la era facebook como lo definió el propio Brooker) repleto de lúcidas y sugerentes ideas de ciencia ficción que entroncan con claros referentes del género como Orwell, Huxley, K.Dick o Kubrick.

Vayamos por partes. Partes, eso si, no exentas de spoilers:


Episodio 1: The National Anthem.

Imagínense que la princesa Leticia es secuestrada y que únicamente será puesta en libertad si Mariano Rajoy se folla a un cerdo en directo en La1 a la hora marcada por los secuestradores y bajo unas pautas básicas que impidan montaje televisivo alguno.

Esa es la premisa de la que parte el primer episodio de “Black Mirror”, claro está, cambiando a Leticia y a Rajoy por una joven princesa británica y un comprometido primer ministro británico. Sorprendente e inesperado inicio que ya augura la valentía del producto y a partir del cual “The National Anthem” desarrolla una ácida mirada a la velocidad de propagación de un suceso y/o noticia y a la democratización de la opinión provocada por la aparición de plataformas sociales como twitter, facebook y youtube.

El relato es riquísimo a la hora de plantear situaciones; las maniobras del gabinete de gobierno para censurar y alterar el chantaje, el dilema moral y un tanto patriótico de la televisión británica a la hora de difundir la coacción (que se esfuma conforme la noticia va adquiriendo popularidad), la capacidad de opinión del ciudadano para marcar la decisión final del máximo mandatario y por supuesto la imposibilidad de frenar la transmisión de tal noticia gracias al auge mediático de las nuevas vías de comunicación sociales en perjuicio de los medios tradicionales (la televisión sale, claramente, desfavorecida del relato). Su implacable plano final demuestra que, siempre, hay consecuencias, se tome la decisión que se tome.

Es éste el capítulo más alejado de la ciencia-ficción y el que menos gustará a Downing Street, la Casa Blanca o la Moncloa. Un episodio redondo.


Episodio 2: “15 Million Merits”

Nada que ver con su predecesor, al menos en el plano estético y conceptual. El capítulo más lleno de referentes (mezcla tú a George Orwell con Fusajirō Yamauchi y ponle música de Clint Mansell) y claramente enmarcado en la ciencia-ficción futurista donde tras una sociedad milimétricamente estructurada, pulcra, alienada, se esconde una deshumanización, sometimiento y totalitarismo absoluto del ser.

Ideas muy locas y maravillosas como ganar meritos haciendo bicicleta estática, vivir en cubículos con múltiples dimensiones, interactuar como avatar y no como persona, encontrar un “engañoso” escape a la realidad a través de un reality-show como “Factor X” y beber un zumo de obediencia, aportan al relato un excelente universo distópico cuya narración es completamente aséptica hasta que se entablan relaciones humanas.

Excelente el momento en que Jessica Brown-Findlay (“Misfits”, “Downton Abbey”) interpreta el clásico “Anyone who knows what love is” de Irma Thomas (en el top de los charts británicos desde la aparición en la serie) y enorme detalle recurrente de guión el de la manzana atascada en la maquina expendedora que demuestran la grandísima calidad del producto.


Episodio 3: “The entire history of you”

Casualmente la reciente llegada del Timeline (Biografía) de Facebook nos permite albergar en la red social todos los momentos visuales de nuestra vida, compartiendo y exponiendo cada vez unas vivencias que hasta no hace tanto eran exclusivamente nuestras. Lo que plantea “The entire history of you” se aproxima a lo que, a pequeña escala, intenta desarrollar Mark Zuckerberg desde una óptica muy a lo "Minority Report"; la organización de los recuerdos, su visualización instantanea, su proyección social en pantallas LED de grandes pulgadas. Con sólo una cápsula insertada en las cabezas de los protagonistas y un pequeño mando a distancia es posible rebobinar y contemplar cada momento vivido.

"The entire history of you" acierta de pleno al enfocar esta idea hacía un terreno íntimo y personal como el de las relaciones de pareja. Dirigir la peligrosidad de este método hacía los agujeros de la confianza, los celos y la carga culpable. Las imágenes como pruebas, los vacíos como indicio. La coteidianía de la propuesta pone los pelos de punta y perturba gracias a momentos como esa relación sexual en la que cada parte visualiza sexos pasados y más pasionales, o la autoflagelación sentimental en forma de repetición de una diálogo aparentemente nimio sobre cereales.

El final está a la altura de la contundencia de sus dos capítulos anteriores. Estabas en lo cierto, pero ahora, ¿tendrás valor para seguir viviendo sabiendo que tu vida es, precisamente, un cúmulo de recuerdos imborrables?. De nuevo un colofón genial de una miniserie imprescindible para entender estos nuevos tiempos en que nos encontramos. Una pequeña obra maestra de la televisión, paradojicamente el medio más odiado por Charlie Brooker.
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27 de diciembre de 2011
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- Los primeros planos de un tartamudo Colin Firth en “El discurso del Rey”. Flema inglesa para el Oscar.

- “Más allá de la vida” o la enésima ocasión en que Clint Eastwood demuestra su elegancia tras las cámaras. Mención especial a la secuencia culinaria y vidente entre Matt Damon y Bryce Dallas Howard y al aterrador tsunami tailandés.

- La interpretación del año no es otra que la de una desdoblada Natalie Portman en “El Cisne Negro”. Oscar al canto!.

- A destacar la delgadez de Christian Bale en “The Fighter”. Unos kilos menos bien valen un Oscar.

- La crudeza de “Secuestrados”, hiperrealismo y violencia cotidiana en una película no apta para José Luis Moreno.

- El reconocimiento generalizado a la figura de Agustí Villaronga, gracias a su pan negro.

- Premio a la película más divertida del año: "Piraña 3D"; penes, pechos y pirañas.

- Premio a las Películas funestas del año: “Caperucita Roja” de Catherine Hardwicke, “Que dilema” de Ron Howard. “Amigos” de Borja Manso y Marcos Cabotá y “Primos” de Daniel Sánchez Arévalo.

- “Código Fuente”, “Destino Oculto” e “In Time”; modestas y entretenidas propuestas futuristas del 2011.

- La belleza fue filmada por Terrence Malick y Lars Von Trier en “El árbol de la vida” y “Melancolía”, dos títulos hermosos, ampulosos, ególatras, existenciales y poseedores de un genio único. Dinosaurios incluidos.

- Hablando de “Melancolía”, las casualidades del 2011 nos han deparado dos títulos con réplicas terráqueas. “Otra Tierra” era una interesante propuesta indie a reivindicar.

- “Super 8” nos devolvió a nuestra más tierna infancia ochentera. Mención especial a la música de Michael Giacchino.

- “Buried” entre pedriscos. Esa fue “127 horas”, donde el reducido espacio entre rocas impidió a James Franco moverse pero no a la cámara de Danny Boyle.

- De dramones del corazón sabe mucho Anne Hathaway. “Amor y otras drogas” y “One Day” nos enseño a una actriz abnegada por el romance.

- Como diría Parada, esto si que es cine de barrio: “Attack the block” y “Carne de Neón” fueron las pelis más “barriobá” del año.

- Gigoló en “Crazy Stupid Love” y el puto amo en “Drive”. Ryan Gosling ha sido el actor más cool del año y su chupa en la singular cinta de acción la prenda más “in” del 2011.

- En “El castor (The beaver)”, Mel Gibson demostró ser un ventrílocuo aceptable.

- No abundan los buenos thrillers judiciales. “El inocente” aprobaba con buena nota su asignatura de derecho cinematográfico.

- A destacar las entrañables y cómicas idas y venidas temporales de “El mundo según Barney” y la encantadora interpretación de Paul Giamatti y Dustin Hoffman.

- “El último exorcismo” o como provocar escalofríos desde el falso documental.

- Muy fan de los cubatas que se echa José Coronado en la muy recomendable “No habrá paz para los malvados”.

- La atmósfera europea-kitsch de “Hanna”. Peli de culto ya!

- “Furia ciega” más que serie B era serie Z. Nicolas Cage es pura diversión.

- La arrebatadora confesión de “Incendies”, una película para degustar.

- Poco se esforzaba “Resacón 2” en ofrecer algo más que lo que dio en su primera entrega. Un mono gracioso no es suficiente.

- Kate Winslet o como vomitar sobre un libro de arte para exasperación de Jodie Foster en “Un dios salvaje”, la película “entre cuatro paredes” de Roman Polanski

- Sexo hablado el de “Un método peligroso”, la peli de Cronenberg que no parece de Cronenberg.

- El remake innecesario de 2011; “Perros de Paja”. Ni James Marsden es Dustin Hoffman ni Kate Bosworth le llega a los talones a Susan George.

- El remake acertado de 2011: “Noche de miedo”. Vampiros con forma de Colin Farrell.

- Hablando de Farrell, nunca ha lucido tan chulo como en “London Boulevard”, apreciable y scorsesiano debut en la dirección de William Monahan.

- Para mafias, las de la familia australiana de “Animal Kingdom”, con unos hermanos desorientados y peligrosos y una madre cómplice.

- Maneras de retener a un nazi. “La deuda” era un estimulante thriller de espionaje.

- Premio “Actores hasta en la sopa” del año: Jessica Chastain (“Criadas y señoras”, “La deuda”, “El árbol de la vida”) y Michael Fassbender (“Un método peligroso”, “Jane Eyre”, “X-Men Primera Generación”)

- “Insidious” fue la más completa película de terror del año. Un túnel del terror donde no faltaba ningún elemento del género.

- Y de casas con misterios hemos tenido unas cuantas en 2011. Desde “Intruders” hasta “Detrás de las paredes” pasando por nuestra favorita, “No tengas miedo a la oscuridad”, cuento gótico con unos ratoncitos muy revenidos.

- Bravo por Christopher Plummer en “Principiantes”. Como ser gay a los 80.

- Los chicos están bien” o como ser madre lesbiana y tener una familia funcional.

- El mal rollo que daba “Contagio”. Desde que la vi, vivo con miedo de que un murciélago pueda toparse con un cerdo.

- Brillantes y desbordantes las set pieces de “Las aventuras de Tintin”. Spielberg se lo pasaba en grande.

- Misma historia, diferente resultado. “La victima perfecta” era un telefilm barato. “Mientras duermes” hacia bueno eso de “mal de muchos…”. Excelente Luis Tosar.

- La secuencia de Skype de “Puzzled Love” es el mejor momento de cine español del año. Rita Pavone tiene mucho que ver.

- Ingeniosa y retorcida idea, deficiente ejecución. Parte 1; “La cara oculta” de Andrés Baiz

- Ingeniosa y retorcida idea, deficiente ejecución. Parte 2; “La trampa del mal” de John Erick Dowdle

- “Winter's bone” nos descubrió a una excelente promesa, Jennifer Lawrence. Apodemosla como la nueva Scarlett Johannson con mejores dotes (interpretativas, no piensen mal).

- Un Juan Carlitros no es suficiente. “No controles” nunca llegaba a despegar.

- El sleeper del año en los EEUU fue una comedia demasiado boba y repleta de tópicos; “La boda de mi mejor amiga”.

- Arriesgada fue la apuesta de Almodóvar con “La piel que habito”. Una película tan genial como suicida.

- “El origen del planeta de los simios” nos demostró que todavía hay esperanza tras la palabra “reboot”. El simio Caesar lo petaba.

- Una de familia de italianos que gritan, se odian y se quieren. “La prima cosa bella” fue la película más azzura del 2011.

- Una de franceses que hablan, hablan, hablan, beben vino y también hablan. “Pequeñas mentiras sin importancia” fue la película más francesa del 2011.

- La sombra de Edgar Wright resultó demasiado alargada para “Paul”, donde la pareja Pegg-Frost no fue suficiente.

- Montxo Armendáriz se puso demasiado serio. “No tengas miedo” era un dramón espinoso extremadamente documentado y veraz.

- “Nunca me abandones” mezcló drama romántico con ciencia-ficción. El casting se encargó de estropearlo.

- El Woody Allen más ocurrente estuvo de viaje en Paris. “Midnight in Paris” era una deliciosa comedia. Mención especial a la escena de los surrealistas.

- El metacine lo puso “Scream 4” rizando el rizo de su propia saga. No estuvo mal, pero Craven debería parar aquí.

- El que, sin duda, debe parar es Jack Sparrow. “Piratas del Caribe 4: en mareas misteriosas” es otro estirón de la fórmula sin orden ni concierto.

- No podemos considerar como cine a “Torrente 4”. Sí como sucesión de gags y cameos audiovisuales. La cuota de pantalla española, sin embargo, consiente semejante ultraje.

- Mientras Natalie Portman siga haciendo cisnes negros haremos la vista gorda a títulos como “Caballeros, princesas y otras bestias” o “Sin compromiso”, la cual, al menos, era tenía un buen score de John Debney.

- Buen ejercicio de dirección el de Iciar Bollaín en “También la lluvia” cuyos tres frentes argumentales encajaron a la perfección gracias a la inestimable ayuda de su marido, Paul Laverty.

- En verano de 2011 los superhéroes no fueron a la playa, fueron al cine. “X-men: Primera generación”, “Thor”, “Capitán América” o “Linterna Verde” llenaron las salas (algunas de público, otras de aire) en la época estival. De todas ellas nos quedamos el entretenido reboot de los mutantes gestado por Matthew Vaughn.

Obviamente no están todas las que son. Esta es una de esas listas llenas de carencias y olvidos. Todos son premeditados salvo aquellos que por su fecha de estreno no hemos tenido todavía opción de ver y que probablemente entrarian en esta lista con suma facilidad (vease "The artist", "El Topo" o "Arthur Christmas"). Dicho esto solo me queda felicitar el año 2012 a todos! A pesar de la crisis lo superaremos. Buen cine!
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19 de diciembre de 2011
LO MEJOR DEL 2011


1. LA PIEL QUE HABITO: “La piel que habito” era una obra valiente, temeraria, desbordante, retorcida, extravagante, bizarra, que caminaba siempre en esa delgada línea que separa lo genial de lo ridículo y que era dueña de una enorme capacidad para generar el caos y la atracción a partes iguales hasta perturbar los sentidos del espectador. Mezcla de géneros inusuales para el manchego, es sin duda su película más arriesgada donde el director de “Hable con ella” alcanza el súmmum de su expresión visual confirmándolo como uno de los grandes de la realización cinematográfica al tiempo que marca taxativa y definitivamente sus señas de autor para regocijo o desesperación del espectador. Una obra singular de un cineasta inimitable.
2. CISNE NEGRO: Da igual la profesión, Darren Aronofsky, se está conviertiendo en el mejor retratista de las obsesiones, ambiciones e inseguridades de sus personajes, ya sean bailarinas, luchadores de wrestling o matemáticos. En “Cisne Negro”, el realizador llevaba al extremo físico y mental el ansía de perfección de una inconmensurable Natalie Portman en un título con ecos del cine de Polanski, que proporcionó, por fín, un merecido Oscar a la protagonista de “Beautiful Girls”.

3. MEDIANOCHE EN PARIS: ¿Quién dijo que Woody estaba atrapado en la repetición de ideas?. El neoyorkino se sacó de la manga este encantador homenaje a la ciudad de Paris y la cultura universal con el enorme sentido del humor e ingenio al que nos acostumbró con películas como “La rosa púrpura del Cairo” o “La maldición del Escorpión de Jade”. Un desfile de genios artísticos de la mano de otro genio, en este caso del séptimo arte para la más ocurrente cinta de Allen en años.

4. HANNAH: Película con clara vocación de culto, de singular atmósfera impregnada de ciencia ficción, thriller europeo y estética de los 70 con aires de cuento tradicional, Hannah es, sin duda, la idea más abstracta y deliciosamente loca de este 2011. Un sorprendente cambio de registro para el habitualmente clásico Joe Wright (“Expiación”) que nos dejaba algunos planos secuencia marca de la casa y una música francamente pegadiza de, nada más y nada menos, que los Chemical Brothers. Rara, si, pero llena de personalidad.

5. EL ARBOL DE LA VIDA: Película contemplativa, filosófica, trascendental , metafísica y naturista, donde tan pronto se habla de la creación como de religión, se observan dinosaurios como imágenes de accidentes geográficos. “El árbol de la vida” no era, precisamente, una película fácil. Una obra, por momentos, suicida, a ratos, tocada por la varita de la genialidad pero sobre todo única en su especie. Su singular montaje de miradas humanas, pequeños detalles y texturas cotidianas, y su discurso sobre el amor, los sentidos, la protección, la autoridad y la esperanza cautiva y toca la fibra del espectador tanto como desconcierto su discurso cósmico, microscópico y ateo.

6. MÁS ALLA DE LA VIDA: El cine de componente sobrenatural encontró en Clint Eastwood el autor perfecto para desarrollar su vertiente más drámatica. Sin fantasmas que asusten, sin golpes de efecto, sin gritos en la noche, Eastwood habló de la carga de un médium, de las experiencias traumáticas con la muerte y de la perdida de una manera absolutamente natural y como siempre, con una elegancia solo apta para directores de su talla. Tres historias independientes que acabarán encontrandose y en cada una de las cuales Eastwood deja momentos para el recuerdo, un tsunami sobrecogedor, una secuencia de cocina preciosa y una explosión en el metro son imágenes para redondear aún más la carrera de un creador único.

7. EN UN MUNDO MEJOR: Varias han sido las películas que en los últimos años han hablado de la violencia infantil y el enfretamiento adulto hacía el problema. Desde “La cinta blanca” hasta “Un dios salvaje” pasando por “En un mundo mejor” la cinta danesa ganadora del Oscar a la mejor película de habla no inglesa y dirigida Susanne Bier, la cual desde un suceso aislado protagonizado por niños genera suficientes preguntas y situaciones mayores como las relaciones paterno-filiales, la incomunicación, el dolor, el acoso escolar, la violencia y la ética e incluso las diferencias entre el Primer y Tercer Mundo. Una película completa y real.

8. SUPER 8: Solo JJ.Abrams podía hacer una película “calco” del cine familiar de los 80 y salir triunfante. “Super 8” no es nada que no hubiésemos visto antes, pero si algo que llevabamos tiempo sin ver, lo cual permite que aflore la nostalgia y el recuerdo entre el espectador. En ello radica el triunfo de este título deudor del cine spielbergiano de los 80 cuyo mayor logro está en la perfecta recreación de la manera de hacer cine de aquel tiempo, destellos de luz en el objetivo, mirada y protagonismo infantil, música “johnwillianizada” y granulado en la fotografía incluidos. Un viaje en el tiempo a nuestra más entrañable infancia.

9. CONTAGIO: No tuvo que recurrir Steven Soderbergh a zombies o infectados violentos para describir una desoladora y alarmante situación de pandemia mundial capaz de generar escalofríos. Con grandes dosis de realismo y un sólido reparto en el que figuraban Kate Winslet, Jude Law, Marion Cotillard o Matt Damon el director de “Traffic” realizó algo así como una versión no oficial y aumentada de las consecuencias de la Gripe A moviendo su cámara con energía e inteligencia entre continentes y dejándonos una sensación de fragilidad del ser humano como pocas películas consiguen.

10. CODIGO FUENTE: Ecos de “12 monos”, de la literatura de Philip K. Dick, espejismos de “El chip prodigioso” y los más visibles a “Atrapado en el tiempo” se daban la mano para deleite del fan de la ciencia ficción en “Código Fuente” un producto de genero altamente entretenido, modesto y con un bello final que convierten al segundo trabajo de Duncan Jones (“Moon”) en una de esas pequeñas muestras de cine fantástico que de vez en cuando es agradable encontrar.
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10 de diciembre de 2011
WISHLIST NAVIDEÑA FNAC 2012


Que si el euro tal, que si la crisis cual, que si el paro por aquí, que si expedientes de regulación de empleo por allá. Sumidos en un entorno complicado, unicamente pedazos de ilusión y sueños de fortuna parecen sacarnos de el contexto en que nos encontramos. Muchos confian en el Gordo, algunos en el señor Rajoy y yo, podeis llamarme "materialista", sólo quiero que Fnac me conceda los regalos de su concurso "Wishlist navideña". Porque empezar 2012 revisando la saga "Star Wars" en blu-ray, jugando al "Uncharted 3" en la ps3 o leyendo "Once Vidas" de Mark Watson estoy seguro que ayuda a uno a olvidar las penas. Así que, señores de Fnac, estos son mis deseos. Si resulto agraciado no se reducirán las cifras de paro pero si aumentareis el índice de alegría de la población.

- Pack 1ª temporada de "Breaking Bad". 29,99 €
- Pack 2ª temporada de "Breaking Bad". 29,99 €
- Pack Saga completa "Star Wars". Blu-Ray. 87,99 €
- Star Wars. Figura Stormtrooper deluxe statue. 199,99 €
- Pack Evolución: El Planeta de los Simios. Blu-Ray. 69,99 €
- Apple iPad 2 con WiFi y 3G. 32 GB. Negro. 699 €
- Apple iPad Smart Cover. Negro. 69 €
- Libro "Once vidas" de Mark Watson. 17 €
- "Uncharted 3: La traición de Drake" ps3. 62,96 €
- "Pro Evolution Soccer 2012" ps3. 44,96 €
- Cámara Canon EOS 600D Réflex. 699 €


Total: 2009,87 €
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5 de diciembre de 2011
EL TIEMPO EN SUS BRAZOS



Al parecer fue Benjamin Franklin el que, en su día, pronunciase aquello de “El tiempo es oro”, expresión hecha, que ahora el director Andrew Niccol transforma en ciencia-ficción distópica con mucho de metáfora social actual.

Niccol, experto en estas futuristas y, porque no, visionarias lides (director de “Gattaca”, guionista de “El Show de Truman”), se embarca en otra de sus sociedades imaginarias en “In Time”, donde el bien más preciado es el propio tiempo de vida de cada ser humano, frenado a los 25 años y prorrogado contra el reloj durante el resto de sus existencias.

Una premisa argumental atractiva y potente, con la que Phillip K. Dick podría estar satisfecho y que ofrece a Niccol multitud de posibilidades para crear un bonito, pequeño y perdurable clásico de la ciencia-ficción al estilo de “Desafío total” o “La fuga de Logan”, con las que la presente guarda alguna que otra similitud.

Y lo cierto es que “In Time” cumple con ese cometido y aprovecha sus propias posibilidades mientras no abandona el campo de la ciencia-ficción, desarrollado lecturas subversivas, mostrándose como espejo de estos tiempos de diferencias sociales, abuso de poder e indignación popular que vivimos, planteando cuestiones éticas y existenciales y jugando con elementos futuristas singulares y fascinantes como brazos con cuentas regresivas, la figura de los llamados “cronometradores” o el tiempo como moneda de pago. Cuando lo hace, “In Time” muta en lo que también es (o no tiene más remedio que ser), un thriller palomitero y convencional donde Justin Timberlake juega a ser James Bond hasta encontrar a Amanda Seyfried y pasar a ser Bonnie & Clyde.


Correr deja de ser una necesidad vital para convertirse en mera excusa argumental y la cinta pierde su encanto de género al transitar lugares comunes de la acción persecutoria en la que Timberlake y Seyfried con un romance atropellado y de nula química y Alex Pettyfer o Vincent Kartheiser (el trepa Pete Cambell de “Mad Men”) componiendo dos villanos de escasa entidad (por suerte anda por ahí Cillian Murphy para compensarlo) acaban por empañar el interés suscitado por una propuesta que al menos marca una coherencia en la carrera de su realizador, un Andrew Niccol especialmente dotado para generar futuros imperfectos y envolverlos con una sugerente puesta en escena pero, en esta ocasión, demasiado servilista con las exigencias de su industria.
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