27 de febrero de 2012
84 EDICIÓN OSCAR: UNA EDICIÓN DE CINE

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La causualidad ha querido que la 84 edición de los Oscar hayan recordado los orígenes del cine premiando a dos películas que conjuntamente sirven para explicar un periodo primigenio y trascendental en su historia. Intercambiando honores geográficos y reconociendo méritos mutuos, la norteamericana “La invención de Hugo” viajaba hasta Paris para rendir tributo al ilusionista Georges Melies y de paso reivindicarlo como precursor del séptimo arte, mientras la francesa “The Artist” realizaba un trayecto inverso viajando a Los Ángeles para hablar de la transición del mudo al sonoro, la ruptura del star-system silente y la llegada de nuevas posibilidades y géneros hablados. Una ambiciosa, la otra modesta, una colorida, la otra en blanco y negro. Ambas cinéfilas y encantadoras.

Ante esa doble reverencia al arte de proyectar imágenes en pantalla grande la Academia de Hollywood tomó la decisión de repartir su pastel destacando los valores artísticos de la cinta de Scorsese con 5 premios técnicos y la modestia y la alegría de la película de Hazanavicius con 5 premios “mayores”. Las migajas también fueron repartidas casi salomónicamente.

La noche empezó devolviéndonos al Billy Crystal que todos conocemos. Crystal sustituyo la inexpresividad de su rostro dudosamente retocado por el bisturí por la parodia de las cintas nominadas y su ya famosa canción “It´s a wonderful night for Oscars”. “Hugo” comenzaba arrollando en los primeros y acelerados galardones de la noche, tirando por tierra las predicciones de los más agoreros que creían que el mágico film de Scorsese se iría de vacío a casa. Diseño de Producción y Fotografía para ella.

Octavia Spencer fue la primera actriz en subir al escenario. Esta Hattie McDanield moderna hacía honor a la primera actriz de color en ganar un Oscar al recibir el premio a Mejor Actriz Secundaria por "Criadas y Señoras". El Teatro Kodak (o como se llamase) se puso en pié para otorgarle una sonora ovación. Viola Davis contemplaba alegra a la espera de repetir para sí ese momento.
Apenas unos minutos despúes del galardón a Spencer llegó el premio a Mejor Montaje, habitualmente decisivo para conocer el ganador del máximo Oscar y en esta ocasión entregado antes de lo que suele ser habitual. Quizá la Academía ya sabía que Mejor Montaje no iba a decantar la balanza hacía el lado de "The Artist" o "Hugo", puesto que el premio fué, por segundo año consecutivo, para una cinta de David Fincher, "Millenium I". Inesperado pero justo.

Tras el enésimo homenaje el cine clásico, ahora tributado por el Cirque du Soleil, y nuevos galardones para "Hugo" como el de Mejores Efectos Visuales, llegaba el segundo premio interpretativo de la noche; Christopher Plummer le recordaba al Oscar que sólamente era 2 años mayor que él y se convertía a sus 82 años en el interprete más veterano en recibir este premio por su papel de viudo homosexual con cancer terminal de la película "Beginners".
"Rango" se hacía con el Oscar Animado que Trueba y Mariscal también ansiaban por "Chico y Rita" y la segunda opción española de la noche, la de Alberto Iglesias caia derrotada ante la incontestable música de Ludovic Bource para "The Artist", cuyo protagonismo en la ceremonia comenzaba a emerger. "Nader y Simin, una separación" cumplía con su condición de favorita y proporcionaba a Irán el primer Oscar a Mejor Película de Habla no Inglesa de su historia.

Los premios de guión sirvieron para contentar a los "derrotados" de la noche. Alexander Payne se alzaba con el segundo Oscar de su carrera por "Los descendientes" una película que sólo pasará a la historia por la lágrima sincera que derrama George Clooney y Woody Allen conseguía el cuarto Oscar de su carrera 25 años despúes del recibido por "Hanna y sus hermanas" gracias al Guión original de "Midnight in Paris". Nadie subió a recogerlo. El clarinete tuvo la culpa.

Los últimos premios tenían la clave. Hasta ese momento de la gala (no demasiado arriesgada ni especialmente memorable) "Hugo" con 5 premios parecía haberse hecho fuerte, sin embargo la hora de "The Artist" llegaba. Michel Hazanavicius batió a Martin Scorsese en Mejor Director y dedicó por triplicado su premio a Billy Wilder. Jean Dujardin amplió todavía más su imponente sonrisa y gracias a su composición del actor mudo George Valentin pudo cumplir el sueño de ganar el Oscar a Mejor Actor por delante de Brad Pitt, George Clooney o Gary Oldman. Quién se lo iba a decir al bufonesco de Dujardin cuando era simplemente un actor de comedia en Francia.

Y llegó el momento que el timeline dejaba entrever. El penúltimo Oscar de la noche se entregaría a Mejor Actriz, justo antes del premio gordo de la velada, ganando relevancia con respecto a entregas anteriores. Efectivamente, la Academia guardó un momento estratégico y capital para que la dama de Hollywood tuviese minutos de gloria. Meryl Streep consiguió el Oscar que llevaba buscando con más o menos descaro desde hacía 30 años. Tercer premio de su carrera por una película, "La dama de Hierro", no demasiado afortunada y claramente fabricada con la única pretensión de permitir a Streep el Oscar. Viola Davis se quedó compuesta y sin Oscar y Michelle Williams, esplendorosa en "Mi semana con Marilyn" tendrá que intentarlo en una próxima ocasión.

Tom Cruise sería el último presentador en aparecer en el escenario del Kodak Theatre (cuyo decorado simulaba, al igual que en los Goya, un cine) para coronar a la francesa "The Artist" con el Oscar a la Mejor Película. Todo el equipo, incluyendo al perro Uggie, subió a recoger la dorada estatuilla para la primera película muda en ganar desde que "Alas" lo consiguiese en la primera edición de estos premios que en su 84 cumpleaños quisieron subrayarnos la grandeza del cine y recordarnos periodos extraordinarios de su historia.

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24 de febrero de 2012
84 EDICION OSCAR, EL AÑO DE LA NOSTALGIA

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Todos los años lo mismo pero todos los años estimulante. La noche de los Oscar aterriza en la próxima madrugada española del Domingo 26 al Lunes 27 de Febrero para entregar sus estatuillas entre lo mejor del año 2011. No parece haber dudas en esta ocasión de quien será la película triunfadora. La francesa y muda, “The Artist” ha trascendido a su condición de película para convertirse en un fenómeno que ha devuelto la nostalgia a los espectadores.

Porque nostalgia es la palabra que debe definir esta 84 edición de los Oscar. Las películas de esta temporada han elegido el cine y sus orígenes como hilo conductor de sus historias. Personajes que viajan al pasado, que entran a las salas de cine y se maravillan con lo proyectado en pantalla en unos tiempos donde está práctica se encuentra en un profundo y complicado proceso de cambio. “Midnight in Paris” era la primera en retrotraernos en el tiempo creativamente trasladándonos al París inspirador de autores como F.Scott Fitzgerald, Dali o Hemingway, “La invención de Hugoes un puro y sentido homenaje al séptimo arte gracias a su fábula sobre los más tempranos pasos del celuloide, de los Hermanos Lumiere y George Meliés, “The Artist” nos remonta a los últimos días del cine mudo y la posterior irrupción del cine sonoro. En “Mi semana con Marilyn” la imagen de Marilyn se proyectaba en todo su esplendor con la recreación de los días de rodaje de “El principe y la corista”. En la española “Chico y Rita” el talento cubano de Rita viajaba a Nueva York para convertirse en rutilante estrella del cine norteamericano mientras Chico se topaba con la más ardiente escena del jazz de los 50. Eso de “cualquier tiempo pasado fue mejor” ha sido la máxima de este año.

Más allá del probable triunfo de la cinta de Michel Hazanavicius (primera película muda en ganar desde la primera edición de los Oscar en 1928) existen varias preguntas sin todavía respuesta para la inminente noche de los Oscar:

- ¿Ganará Meryl Streep su tan ansiado tercer Oscar? – Viola Davis se ha convertido en una rival potente gracias a una película, “Criadas y Señoras”, que ha sido un gran éxito en los EEUU y el papel de Streep, dicción y caracterización aparte, no es, precisamente el mejor en la carrera de la buena de Meryl. Por no hablar de que su película, “La dama de Hierro” es un drama insípido y decepcionante. Ya se habla de su próxima película, “August”, junto a Julia Roberts y de nuevo bajo el mandato de Harvey Weinstein, ¿habrán dado el Oscar por perdido y empiezan a reorganizarse de cara a una próxima ocasión?. Saldremos de dudas pronto.

- ¿Acudirán Woody Allen y Terrence Malick a la ceremonia? ¿Y Sacha Baron Cohen? - Es sabido que Woody Allen solo abandona su clarinete para rodar sus películas. No le gustan los Oscar y pocas veces se le ha podido ver en la gala. Su presencia como parte del homenaje al Nueva York post 11-S en los Oscar 2002 es una excepción. Que pueda ganar el Oscar a Mejor Guión Original puede hacerle cambiar de opinión. La decisión es suya, ¿Oscar o Clarinete?. Mientras, Malick es ermitaño y recluso en si mismo. Si acaso, sale para comprar el pan, pero jamás para formar parte del engranaje de promoción de la industria del cine. Sacha Baron Cohen solo acudirá si se deja el traje de “El dictador”, su próximo título, en casa. La Academia le teme. Avisado está.

- ¿Se reirá Billy Cristal de “Tan fuerte, tan cerca”? - Si se tratase de Ricky Gervais, la película de Stephen Daldry saldría muy perjudicada en el monólogo de presentación. Creemos que Billy Cristal tiene razones sobradas para hacer chistes sobre ella, siempre y cuando no pese demasiado la temática dramática de la excéntrica cinta de Daldry.

- ¿Ganará Alberto Iglesias el Oscar en su tercera nominación? - Difícil lo tiene. El favorito es Ludovic Bource y su música para “The Artist” cuyo protagonismo en pantalla es tan alto como el de Jean Dujardin. En caso de que el francés no consiga el premio, John Williams está al acecho y por partida doble.

- ¿Qué hará Jean Dujardin cuando recoja el Oscar? - Cantó La Marsellesa en los SAG, simuló quedarse mudo en los Globos y ha dejado muestras de su espontaneidad a lo largo de toda su promoción de cara al Oscar. Dará la nota.

- ¿Se convertirá Christopher Plummer en el actor más veterano en lograr un Oscar? - Su premio parece cantado. Tiene 82 años. Superaría así a George Burns, que lo logró a la edad de 80 años. Aunque le ha salido un duro rival a última hora, Max Von Sydow. Y también tiene 82 años. En la tercera edad está el premio.


La incertidumbre de si Francia ondeará la tricolor o no en la noche de los Oscar será desvelada en directo, por cuarto año consecutivo, por la emisora albaceteña Nova Onda Radio que narrará todo lo que vaya aconteciendo durante la madrugada del próximo Domingo en el Kodak Theatre (o como se llame) de Los Ángeles, en un programa especial que dará comienzo a la 01:00 horas y que finalizará cuando lo haga la propia ceremonia. Por supuesto, “El Séptimo Cielo” estará allí para comentar la jugada.

Garantizamos 100% de ojeras para el Lunes inmediatamente posterior y sobre todo risas y fundamentados comentarios durante la gala.

Existen varias maneras de seguirnos;
A través del 101.9 F.M. si estás en Albacete
A través de www.novaonda.net para el resto del planeta
Por facebook en la página: Señoras que escuchan la retransmisión de los Oscar en Nova Onda.

Y para finalizar, la tradicional quiniela de "El Séptimo Cielo" en la que elegímos NO a las películas que creemos que ganarán, sino a las que votaríamos si tuviesemos el privilegio de ser miembros de la Academia.

Mejor Película: “The Artist”
Mejor Director:
Michel Hazanavicius por “The Artist”
Mejor Actor:
Jean Dujardin por “The Artist”
Mejor Actriz:
Michelle Williams por “Mi semana con Marilyn”
Mejor Actor Secundario:
Christopher Plummer por “Principiantes”
Mejor Actriz Secundaria:
Jessica Chastain por “Criadas y Señoras”
Mejor Banda Sonora:
Ludovic Bource por “The Artist”
Mejor Fotografía:
Emmanuel Lubezki por “El árbol de la vida”
Mejor Película Animada:
"Chico y Rita”
Mejor Pelicula de Habla No Inglesa:
"Nader y Simin, una separación"

(Imagen de cabecera extraida del tumblr Geminianum)
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20 de febrero de 2012
26 PREMIOS GOYA: URBIZU, CORONADO Y EL ROCK´N ROLL



Comenzaba con armonía y gracia la 26 ceremonia de entrega de los Premios Goya. Eva Hache, maestra de ceremonias, dejaba momentáneamente de lado lo estático de sus habituales monólogos para bailar, cantar y hacer cantar. Hasta el propio Almodóvar llegó a entonar unas notas algo que no escuchábamos desde tiempos de McNamara. El manchego era, sin duda, uno de los grandes protagonistas de la velada, gracias a las 16 candidaturas de su película, “La piel que habito” y a su reincorporación a la Academia y por ende, a la gala. Más tarde se convertiría en uno de los perdedores de la noche en beneficio de Enrique Urbizu y su "No habrá paz para los malvados".

Con nuevos cargos atentos en el patio de butacas (Gonzalez Macho, Wert, Etura y Colell) a los chistes de Hache (que se repartieron entre juegos de palabras y alusiones a la crisis económica) fue la reaparición de Silvia Abascal la primera gran sorpresa de los Goya. La muy recuperada y emocionada actriz agradeció las muestras de ánimo de sus compañeros de oficio (vimos llorar a Juanjo Artero) para posteriormente entregar el primer premio de la noche, el de Mejor Actor Secundario a Lluis Homar por “Eva”, primera vez nominado a pesar de su omnipresencia en pantalla, el cual alargó su agradecimiento hasta el extremo de hacer tambalear la mejoría física de Abascal.

Acto seguido, Carlos Areces y Gorka Otxoa entregaron los premios de cortometraje, donde el primero sentenció - “Puedo hacer cine sin enseñar el ojete” y el segundo se equivocó, tónica general de todos aquellos que subieron a presentar un galardón (especial mención a Nadia de Santiago y su Michel Hananabatius) y mal endémico de las galas de la Academia como ésta bien se encargo de recordar con un montaje más que apropiado.

El tempranero premio de Montaje a “No habrá paz para los malvados” fue un claro indicio de hacía el lado en que iban a decantarse los premios Goya, los cuales fueron repartiendo estatuillas equitativamente entre el selecto número de películas nominadas;técnicos para “Blackthorn”, estilísticos para “La piel que habito” e importantes para la película protagonizada por el veterano Santos Trinidad.

Flanqueado por sus dos vicepresidentas, Marta Etura y Judith Colell, salió Enrique González Macho a recitar el discurso habitual del presidente de la Academia, poco trascendente y vacuo en su fondo y con algún que otro dardo envenenado para “algunos seguidores de Internet”. Alex de la Iglesia, en primera fila junto a Salma Hayek, escuchaba cuidadosa e imperturbablemente las palabras de Macho, paradójicamente creador de la plataforma de cine en internet Filmin.


Pero lo peor estaba por llegar. Alrededor de las 23:09 de la noche aparecía en escena “El Langui” para representar el momento de mayor bochorno de la noche. Rapeando estribillos como “si no te dan el Goya no te chines” o “el patio de butacas dice ciiiine”, dejó perplejos a los asistentes de la gala (puedo imaginar la cara de Melanie Griffith) y a los humildes televidentes. Juan Diego con collar de oro incluido, Javier Gutiérrez, Tito Valverde y un Antonio Resines que no se aprendió la letra porque no quiso, se unieron para rematar el número hasta convertirlo en algo indecoroso. Suerte que sólo instantes después, el debutante Kike Maillo, al cual le costaba sobrellevar las lágrimas cada vez que su película “Eva” aparecía en escena, subió a recoger el premio a la Dirección Novel, dejando el mejor discurso de esta edición donde no faltaron elegantes reivindicaciones para los niños actores, la educación pública o, incluso, para un Pedro Almodovar que acababa de sufrir el importante revés de perder el premio a Mejor Guión Adaptado. La Academia sorprendió otorgando a “Arrugas” la adaptación del comic de Paco Roca, este merecido y valiente Goya que servía además para romper prejuicios sobre la producción animada española, aunque la impresión general fue que la Academia sabe darle a Almodovar donde más le duele.

Sin premio de guión y con la casi certeza de quedarse sin Goya de Dirección, Almodovar, oculto tras sus gafas de sol vió como una chica Almodovar, Victoria Abril, daba el Goya a Mejor Actriz a otra chica Almodovar, Elena Anaya. Premio cantado y muy merecido para la actriz de “La piel que habito” que pronunció obligados agradecimientos a todo el reparto y a sus compañeras de candidatura y que cerró así el reparto de premios interpretativos femeninos de la noche que previamente habían conseguido Ana Wagener y Maria León, ambas por “La voz dormida” de Benito Zambrano.

En estas, la irrupción de Santiago Segura supuso un soplo de aire fresco para la gala. Entonado, inspirado y divertido, Segura sacó a relucir las vergüenzas de académicos y nominados adjudicándose para sí los minutos más divertidos de la gala y postulándose de cara a una próxima presentación de la ceremonia.

Hubo sorpresa (acertada) con el Goya a Mejor Actor Revelación para Jan Cornet por “La piel que habito”, lógica con el de Mejor Película Animada para “Arrugas” y cuota política con el Goya a Mejor Documental para “Escuchando al juez Garzón”. Isabel Coixet enfundada de gótica volvió a protagonizar un momento para la historia de los Goya cuando se encontró acompañada en el escenario por un espontaneo que respondía al nombre de “El muletilla” y que reivindicaba el western extremeño (WTF!). El grupo “Anonymous” estaba detrás de esta aparición al igual que los responsables de seguridad estaban detrás (del escenario) sumidos en el más profundo letargo.

Aunque la máscara de “V de Vendetta” volvió a hacer acto de presencia no empaño los premios más importantes (y a esas alturas cantados) de la noche. José Coronado gritó “rock´n roll” al subir a abrazar su ansiado premio Goya que consigue habiendo encarnado a un personaje con tanta personalidad como su nombre, Santos Trinidad. Batió, nada más y nada menos que a Daniel Bruhl, Antonio Banderas y Luis Tosar. Enrique Urbizu, por su parte, encontraba el reconocimiento a una carrera que el año pasado recibió Agustí Villaronga, con el Goya a la Mejor Dirección, y por supuesto el premio a Mejor Película coronó a “No habrá paz para los malvados” como la gran triunfadora, con un total de 6 estatuillas, de la 26 edición de unos premios Goya que todavía buscan una identidad definida que la acerque a los nuevos tiempos y espectadores.

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15 de febrero de 2012
TUMBLRS PARA QUE OS QUIERO!!






- La carrera hacía el Oscar nos está descubriendo la figura de un tipo hiperactivo y con mucho sentido del humor; Jean Dujardin. Ha pasado por todos los late nights norteamericanos y en todos ha dejado algún momento para enmarcar (ver el post de hace unos días).
En el almuerzo de los nominados al Oscar no dudó en echarse a dormir en el hombro del mismisimo George Clooney en una imagen que ha causado sensación en la red y ha generado un tumblr propio y maravilloso, "Jean Sleeping on People", donde Dujardin cambia el hombro de Clooney por el de Whitney Houston, Lisbeth Salander o Frodo Bolsón. Si me preguntasen si los franceses se dopan, miraría a Dujardin y apostaría a que sí.

- Siguiendo con "The Artist", el tumblr Hazanagenius hace un recorrido fotográfico por el camino que ha llevado la película gala hacía el Oscar. Una extensa galería de Photoshoots, gifs e imágenes de entregas de premios por los que Bejo, Dujardin y Hazanavicius han triunfado.

- Parece claro que "The Artist" arrasará en los Oscar. La Academia de Hollywood, mientras se acerca el día clave en que la película muda celebre su éxito, anda actualizando su web con estimulantes galerías fotográficas cuyo tema en común no es otro que recordar grandes momentos de la historia del cine, precisamente el hilo conductor que los productores de la gala tienen en mente para la madrugada del 26 al 27 de Febrero.



- Por último y para cerrar este tanda de tumblrs, "Celebrity Close-Up" es el tumbrl que todo famoso odiaría. Agresivos primeros planos que dejan al descubierto las imperfecciones de las estrellas.
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14 de febrero de 2012
WAR HORSE: EL OTRO SPIELBERG

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Es sorprendente la capacidad de un cineasta como Steven Spielberg para alternar la modernidad con el más absoluto clasicismo. Si no fuese porque existen pocos realizadores que manejen la cámara como él, uno jamás imaginaría que el director de la revolucionaria “Las aventuras de Tintín”, con su asombrosa evolución de la capture-motion y su ritmo vertiginoso, es el mismo que se esconde bajo un relato calmado, sentido y tradicional como el de “War Horse”. Pero no es la primera vez que Spielberg juguetea para posteriormente ponerse solemne. En 1989 rueda dos títulos; el cierre de la trilogía aventurera de Indiana Jones con “La última cruzada” y el remake de un melodrama clásico, “Always”. En 1993 resucita a los dinosaurios con “Parque Jurásico” y realiza su obra maestra sobre el exterminio judío con “La Lista de Schindler”. En 1997 repite éxito jurásico con “El Mundo Perdido” y denuncia la esclavitud en “Amistad”. En 2005, la ciencia-ficción realista de “La guerra de los mundos” contrasta con el magistral drama de espionaje ofrecido en “Munich”. Un Spielberg de dos caras, el visionario y el que rinde tributo a los clásicos.

En esa vertiente más armoniosa de Spielberg, “War Horse” viene para ocupar un lugar significativo. Esta historia de amistad entre un joven y un caballo en los albores de la Primera Guerra Mundial contiene todos los elementos necesarios para que aflore el Spielberg más dulcificado y emocional. Y en efecto, aflora, aunque sería un tremendo error cegarse por su evidente carácter melodramático, puesto que hay mucho más en este relato “bigger than life”.

Superando el riesgo de ser una de esas sentimentaloides películas “de animales”, Spielberg adentra, cual egipcio en Troya, su punto de vista en el corcel Joey, quien sirve de hilo conductor para que el director de “E.T” centre su mirada antibelicista y humana en diferentes situaciones de la Gran Guerra. Es, por tanto, una agradable sorpresa que el personaje del joven propietario de Joey desaparezca del protagonismo principal del relato para dar paso a diversas microhistorias provocadas por cada uno de los dueños que va encontrando el caballo a su paso. Breves fragmentos bélicos donde Spielberg se recrea para explicar retazos de Historia (el abrupto paso de las cargas con espadas a las armas de fuego), fragmentos de inocencia y honor (esos dos hermanos alemanes), maltrato animal hasta la extenuación o preciosos alegatos pacificistas en los cuales la maestría en la planificación del realizador vuelve a hacer acto de presencia (las aspas del molino como elipsis, la comunión entre soldados en tierra de nadie) para proporcionar algunos de los más lúcidos y brillantes momentos en la carrera del cineasta.

La maravillosa música de John Williams envuelve de epopeya el relato y la fabulosa fotografía de Janus Kaminski hace el resto para que Spielberg consiga el reto de devolver al espectador la experiencia de vivir un cine de otro tiempo, el cine de grandes del celuloide como John Ford, Victor Fleming o King Vidor (atención a los últimos minutos de película) en otra señal evidente de la profunda nostalgia que el cine está experimentando en los últimos meses (desde "The Artist" hasta "Hugo" nos recuerdan tiempos pasados) y que Steven Spielberg jamás ha abandonado a lo largo de su carrera aunque en ocasiones su virtuosismo se haya vestido de modernidad.

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1 de febrero de 2012
GEORGE, PEPPY Y LA NOSTALGIA

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La sincronización sonora llegó y venció. Los caprichos de las “crisis económicas” quisieron que el cine cobrase voz al tiempo que la Bolsa hacía crack dejando una profunda situación de depresión social. Con ella, el “estado de bienestar” de estrellas de la talla de Mary Pickford, Douglas Fairbanks, Pola Negri o Gloria Swanson se fue al garete. Eso es tan solo una parte de la historia que todos conocemos, la de una de las primeras revoluciones que vivió el séptimo arte y a la que, lejos de olvidar, el propio cine ha rememorado orgulloso en diferentes momentos de su vida. The Artist” (Michel Hazanavicius, 2011) aterriza ahora, en una época con circunstancias que no distan demasiado de las de entonces (revolución en el cine con la irrupción de las 3D, severa crisis económica mundial), para, de nuevo, recordarnos que Hollywood fue, una vez, mudo y musicado.

Lo curioso de esta reverencia es que es extrínseca a Hollywood. Viene nada menos que de Francia. Y su grado de nostalgia es tal, que ha tenido la osadía de lucir muda y en blanco y negro cuando la moda está en el artificio y la explosión visual.


En ese tributo, casi cíclico, que el cine rinde a aquella etapa de transición, “The Artist” no viene, precisamente, a aportar nada nuevo a los relatos que sobre ella ya ofrecieron títulos como “Ha nacido una estrella” o "El crepúsculo de los Dioses". Podría ser un biopic de John Gilbert y nadie se daría cuenta. O un remake de “Cantando bajo la lluvia” sin gama de colores, actrices de doblaje y dilatados bailes de Gene Kelly y no pasaría nada. Apelando a la añoranza y al sentimiento, al slapstick y al romance, "The Artist" es mucho más arriesgada formalmente que argumentalmente. La historia de George Valentin, figura principal del star-system hollywoodiense que rechaza el cine sonoro -"si ese es el cambio, quédate tú con él"- al tiempo que asiste a la subida al estrellato de la joven Peppy Miller, tiene mucho de dejavú aunque sobrado tacto para emocionar al patio de butacas, así como también varios ases en la manga por si alguien no consiguiese entrar en su juego evocador y melodramático (el perro, Uggie es encantador).

Pero oculta bajo lo llamativo de su propuesta formal está una película que adora el cine y se acerca a él desde la admiración, alegre por devolver a la pantalla grande la expresividad y el lenguaje del cine silente. "The Artist" se vale por si sóla con apenas un par de detalles de guión (ese lunar, esa chaqueta en el perchero), una contagiosa banda sonora de Ludovic Bource y una sucesión de situaciones sugestivas (el claqué tras la lona, el rodaje de la secuencia de baile) para despertar sensaciones clásicas y añejas, aunque su verdadero tesoro está en su pareja protagonista, ese francés de arrebatadora sonrisa y contenida sobreactuación llamado Jean Dujardin (merece el Oscar) y esa argentina que ilumina la pantalla llamada Berenice Bejó.

Transcendiendo a su propia condición, "The Artist" con su narración anacrónica, ingenua, esencial, se ha convertido en un fenómeno que le ha llevado a situarse a las puertas del premio Oscar. Un éxito inesperado pero, si me apuran, necesario para demostrarnos que el cine sobrevivió al cambio y el ser humano superó la mala racha, y vital por alegrarnos la existencia con su encantador despliegue de simpatía y sonrisas.
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