8 de abril de 2013


Nunca he acabado de creer la jubilación anticipada de Steven Soderbergh, por mucho que el director norteamericano se haya encargado de confirmar una y otra vez su retirada del mundo del cine. Desde 2011 en que surgieron las primeras noticias de su marcha, el realizador de “Traffic” ha encadenado un producto tras otro, alternando géneros y encargos de la industria con proyectos más personales. Ahora Soderbergh vuelve a asegurar que lo deja y que “Efectos secundarios” será su última película, aunque yo me reafirmo en pensar que la sutileza y el mimo con que Soderbergh maneja este título lleno de juguetones giros argumentales no son propias de alguien hastiado y fatigado de ocupar la silla de director.

Efectos secundarios” se fija en los antidepresivos, los ansiolíticos y las depresiones en la gran ciudad. La necesidad de terapia como solución a los males y traumas heredados. En su arranque podría ser la película de cabecera de todo visitador médico, con sus anuncios de pastillas, sus acuerdos entre farmacéuticas y profesionales para potenciar medicamentos (algo a lo que ya se acercase Soderbergh en la reivindicable “Contagio”) y la confianza ciega del paciente en los fármacos. En definitiva, el drama de una joven sumida en problemas psicológicos que coquetea con el suicidio como escape a su abatimiento personal. Pero Soderbergh no está conformando precisamente un drama sobre la psique y las soluciones que la sociedad actual ofrece sino que, frívolamente, está armando con suma inteligencia una revoltosa cinta de suspense más próxima al thriller de constantes hitchcockianas cuyos sorpresivos y repetidos desvíos de su trama original mantienen en vilo al espectador mientras su guión coquetea con los falsos culpables y las intrigas paranoicas. En esa misión, las interpretaciones de su cuarteto protagonista; Jude Law, Rooney Mara, Catherine Z.Jones y Channing Tatum colaboran a sembrar el desconcierto y la duda en el espectador sobre lo que está presenciando, ajustándose a unos personajes que son presentados con multitud de interrogantes tras ellos.


Si estaban convencidos de estar ante un film de denuncia social farmaceutica, Soderbergh se la ha jugado. El director pone el piloto en modo “Erin Brockovich” para acabar transformandose en un sucedaneo de Brian De Palma dejando de la lado las posibilidades sociales del relato y optando por un divertimento inteligente y revoltoso. Porque puestos a jubilarse, ¿Qué mejor que hacerlo con un entretenimiento como "Efectos secundarios”?
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Written by Roberto García

Escrito con mucho esmero e ilusión desde Albacete. Comenta si te apetece y si no, escucha nuestro programa de radio, que también tiene su aquel.

1 comentarios

  1. Anónimo says:

    http://www.youtube.com/watch?v=c67aXlNymzk

    EL SEPTIMO CIELO