30 de diciembre de 2015

1. MAD MAX. FURY ROAD

En unos tiempos poblados de remakes, secuelas, reboots y/o franquicias explotadas hasta la extenuación, la llegada de la cuarta entrega de la saga Mad Max supuso un alivio para todos aquellos que empezábamos a mirar con recelo el abuso del hollywood actual a la hora de llevar el agua de éxitos pasados a su molino. La "Furia en la carretera" ofrecida por el septuagenario director George Miller, (es importante indicar su edad para admirar todavía más el vigor de su trabajo) no sólo ha sabido reconstruir con fidelidad el universo árido, apocalíptico y anárquico de la saga originaria que el propio Miller creó y encumbró, sino que lo ha llevado más allá, añadiéndole desfreno, aumentando sus revoluciones y haciendo del exceso una virtud hasta completar una de las cintas de acción más abrumadoras vistas en bastante tiempo. Algo así como una revolución del género que revertía el sexo del héroe (Max se rinde ante la fuerza de Imperator Furiosa), componía unos personajes secundarios icónicos (ese Nicolas Hoult tísico y enajenado, ese guitarrista lanzallamas, ese Inmortal Joe), integraba una banda sonora modélica en la épica y en la pausa y contenía una imponente belleza en la gran mayoría de sus planos. Espectacular y apabullante hasta el punto de sentir el olor a gasolina y neumáticos quemados en su huida hacía delante por la libertad.
2. WHIPLASH

El talento, ¿se tiene o se adquiere?. El fin, ¿justifica los medios?. La letra, ¿con sangre entra?. Cortometraje antes de ser largometraje, "Whiplash" enfrentaba en un duelo interpretativo tremendamente apasionado y efectivo a dos seres apegados al jazz, un joven batería con ganas de comerse el mundo y un disciplinado e imponente director de orquesta. El primero es puro entusiasmo e ilusión. Candidez. El segundo, la representación de una instrucción militar, el perfeccionismo nacido probablemente de una frustración personal adquirida. A través del mejor tour de force interpretativo del año, "Whiplash" hablaba de la excelencia musical, de la obsesión, la exigencia y los limites de la enseñanza, contraponiendo para tal fin el marcial ideario del aterrador profesor de conservatorio que encarnaba un impecable, y a la postre oscarizado, J.K.Simmons, con el consentido derroche de sangre,sudor y lágrimas del alumno que mantiene el tipo (estupendo Miles Teller) esperando la trascendencia en la percusión de jazz. Todo ello narrado con concreción, ritmo endiablado y un dominio excelente del montaje, la música y la realización cinematográfica, que mostraron al mundo a un director de apenas 30 años, Damien Chazelle, perfectamente afinado.
3. EX MACHINA

"Ex Machina", el debut en la dirección de Alex Garland, guionista de Danny Boyle en títulos como "28 días después" o "Sunshine", es una de esas obras de ciencia-ficción íntimas y pequeñitas que se hacen mucho de querer con un casting (Gleeson-Isaac-Vikander) y diseño de producción inmejorables (ese bunker de diseño en medio de algún sitio) y un relato futurista donde el juego de sus identidades y el poder de seducción sobre el hombre de una inteligencia artificial (o deberíamos decir de una mujer) garantizan un interés continuo e in crescendo y varios giros argumentales para aplaudir. Además, contiene mi secuencia favorita de todo el cine de 2015, este baile inesperado y alejado del tono de la cinta que aumenta el magnetismo que desprende y que refuerzan su condición de título de culto del 2015.

4. NIGHTCRAWLER

Si nos paramos a pensar, el Jake Gyllenhall de "Nightcrawler" podría ser una suerte del Richard Windmark de "Noche en la ciudad", un merodeador de la noche en busca de una oportunidad de la que sacar tajada, por muy grotesca que sea. La diferencia entre ambos es que donde Windmark sólo encontraba más desgracia a su ya de por si, desorientada existencia, Gyllenhall encuentra el éxito en esta incisiva cinta nocturna (el Scorsese de "Taxi Driver" o "Al límite" está muy presente) que suponía el debut tras las cámaras de Dan Gilroy. El personaje alienado, raquítico, excesivo e interesado encarnado a la perfección por Gyllenhall servía a Gilroy para atizar al sensacionalismo televisivo, a la sociedad capitalista, a la cultura del riesgo. No triunfa tanto el que más talento tiene como el que menores escrúpulos y valores morales más reprobables atesora. Más, en una industria de la televisión que premia con cada vez más frecuencia la deshumanización y el oportunismo de sus imágenes. "Nightcrawler" incomodaba hasta el punto de hacernos dudar de si con nuestra curiosidad televisiva hemos tenido parte de culpa en esa insensibilidad mediática generalizada.
5. EL AÑO MÁS VIOLENTO

A los pies del skyline de Manhattan, Oscar Isaac parecía sentirse en la cima del mundo, como si de James Cagney se tratase. Lo decepcionante para el personaje que encarna Isaac es, precisamente, tener que haberse convertido en un Cagney de turno para lograrlo.
Parábola del "sueño americano" y de porqué hemos llegado a la crisis que hemos llegado, "A most violent year", con su tono gélido y pausado y una atmósfera de intranquilidad en la que sobrevolaba constantemente la fatalidad, nos hablaba de resistirse a perder la honradez y la integridad pero al mismo tiempo comprender que el crimen nace del negocio empresarial y no al contrario. Su pareja protagonista, Isaac-Chastain reforzaba la historia con su aplomo interpretativo luciendo el abrigo de paño con la seguridad de un Pacino de los 70 y ejerciendo de imponente mujer dominante, respectivamente. Un clásico inmediato que le daba sopas con honda al resto de películas nominadas al Oscar, y sin embargo no recibió ni una sola candidatura, lo cual evidencia la deriva de estos premios en los últimos años.
6. KINGSMAN, SERVICIO SECRETO

“Kingsman, servicio secreto” es algo así como la película de 007 que Matthew Vaughn siempre quiso dirigir y nunca pudo hacer, o al menos, a él nunca le llamaron.  Casi mejor, porque fuera de todo protocolo que encorsete sus inclinaciones gamberras y violentas, es donde mejor se mueve el cine de Vaughn, que hasta la fecha siempre ha mostrado un excelente espíritu lúdico y desacomplejado, ya sea en románticas aventuras fantásticas adaptando a Neil Gaiman, capaces de sacar pluma al mismisimo Robert De Niro (“Stardust”), o en cintas de superhéroes adolescentes adaptando a Mark Millar y John Romita Jr. (“Kick Ass”). Para “Kingsman, servicio secreto”, Vaugh vuelve a recurrir a un comic de Millar (“The Secret Service”, esta vez junto a Dave Gibbons) y vuelve a dar en el clavo, con esta historia de reclutamiento e iniciación juvenil al espionaje que sabe honrar al género jamesbondniano en su primera mitad de metraje para posteriormente desatarse como gozoso film de acción.  No le falta de nada; organizaciones secretas, agentes de doble vida, gadgets y armas inverosímiles, conspiraciones para acabar con el planeta, un villano con defecto en el habla y una flema británica tan impecable como la dicción de Colin Firth. También un ritmo endiablado, mucho sentido del humor y gusto por las referencias a la cultura pop, una selección musical ecléctica y cierto ánimo de perdurar como saga. “Kingsman, servicio secreto” es un divertimento de primera, que demuestra que Mark Millar es un filón para el cine y que Matthew Vaugh es quien mejor sabe interpretarlo, habiendo dado un volantazo al viejo genero de espías cinematográficos
7. EL PUENTE DE LOS ESPÍAS

En sus más recientes apariciones públicas, el que fuera "Rey Midas" de Hollywood ha renegado una y otra vez del blockbuster actual y en concreto del cine de superhéroes. Quizá por eso, Spielberg ande alejándose últimamente del tipo de películas que él mismo contribuyó a instituir en diferentes ocasiones a lo largo de su carrera para acercarse a la otra vertiente más frecuentada de su filmografía, la que adora y reverencia a los clásicos. "El puente de los espías" es la declaración de amor de Steven Spielberg al relato espionaje. También al cine judicial. A "Topaz" y al americano modelo cargado de honestidad como protagonista principal de su historia. Tom Hanks es (otra vez), James Stewart y Gregory Peck. Hay duelos interpretativos (que gran aparición la del espía ruso encarnado por Mark Rylance), momentos históricos (ese muro de Berlín en construcción), detalles de guión (ese abrigo y ese constipado del personaje de Hanks) firmado por los mismísimos hermanos Coen, una obligada secuencia de lucimiento visual (el ataque al avión norteamericano) y una final maravilloso y cotidiano que nos confirma estar ante el mejor Spielberg si no fuese porque a "El puente de los espías" le falta un pedazo fundamental de él mismo, la música de John Williams.
8. AMY. LA CHICA DETRÁS DEL NOMBRE

La que podría haber sido estrella musical más grande de nuestros tiempos se quedó en el camino. Y nosotros fuimos testigos directos de su nacimiento, auge y caída. El documental "Amy, la chica detrás del nombre" de Asif Kapadia (responsable de otro alabado documental, "Senna") ilustra la corta pero intensa vida de la talentosa voz de Camden Town valiéndose de un patrimonio audiovisual riquísimo (la cantidad de grabaciones móviles caseras, testimonios de familiares y amigos o imágenes de la prensa sensacionalista es enorme) capaz de mostrar a Amy en todos sus pasos, comportamientos y sentimientos tanto profesionales como íntimos. Como si por apenas dos horas Winehouse volviese a la vida para recrear su tumultuosa existencia, "Amy, la chica detrás del nombre" nos ofrece la posibilidad de volver a hacernos fan de Amy Winehouse y de despedirnos de ella por última vez, haciendo bueno ese dicho de "Entre todos la mataron y ella sola se murió".
9. MISION IMPOSIBLE: NACION SECRETA

Tiene todos los elementos obligatorios de la saga y/o del thriller de acción y espionaje estandar pero además; un prólogo breve pero divertidisimo que no duda en reírse de sí mismo, un Tom Cruise situado en un punto de su carrera en el que es capaz de ceder galones a una Rebbeca Ferguson que enamora al patio de butacas y que es, sin duda, uno de los grandes descubrimientos interpretativos del año, una secuencia-homenaje a "El hombre que sabía demasiado" rodada y montada con elegancia y oficio por Christopher McQuarrie, y un villano (Sean Harris) puramente hitchcockiano. La segunda mejor película de la franquicia tras la primera de De Palma.


10. THE GUEST


Apenas un sólo minuto de metraje bastaba para conocer las intenciones de la nueva película de Adam Wingard (director de esa cinta de terror referencial llamada “You´re next”); un trote militar con el primer plano de unas botas corriendo por un terreno empedrado, un título sobreimpresionado en pantalla con una tipografía en un potente color neón que era puro John Carpenter, una calabaza preparada para Halloween y una madre que mira apenada la foto de su hijo, en cuyo marco de fotos se apuntan las claves de su fallecimiento en combate. Cuatro esbozos eran suficientes para que Adam Wingard informe, ponga en situación e intrigue al espectador. Una posterior llamada al timbre por parte de un cautivador y apuesto joven (Dan Stevens, perfecto en su rol), daba el pistoletazo de salida a este orgiástico y fanfarrón thriller que disfrutaba y hacía disfrutar revisando los códigos del cine ochentero, recurriendo a la de acción y el sentido del humor, mostrándose muy salvaje y nada preocupada por cumplir con la corrección moral que inunda el cine actual y acompañado por una banda sonora electrónica, especialmente diegética que enfatizaba el tono caricaturesco e insolente de la cinta. Fue una de las cintas más disfrutadas cintas de la edición 2014 del Festival de Sitges y con razón.
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Written by Roberto García

Escrito con mucho esmero e ilusión desde Albacete. Comenta si te apetece y si no, escucha nuestro programa de radio, que también tiene su aquel.

2 comentarios

  1. Cusco says:

    La mejor de todas fue la de tom hanks

  2. TuViaje says:

    me parecieron muy agradables, solo un par me parecieron realmente buenas